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Pablo Mañé Anticipando un homenaje Crónica de Eduardo Vernazza Suplemento dominical del Diario El Día Año XXXIX Nº 2043 (Montevideo, 3 de septiembre de 1972) .pdf Inédito en Internet, al 12 de septiembre de 2026. Escaneado, para Letras Uruguay, por su editor. Conste
Escultor Pablo Mañé En el año 1949 le visitamos en su amplío taller de París. En una rinconada, en el 15 Hegesippe Morteau. Se llamaba “Villa de las Artes". El escultor estaba en plena labor. Era una enorme casona habitada por cantidad de artistas que tenían sus “atelier”. De este estudio de Pablo Mañé, escribió en 1920, precisamente en EL DIA, don Luis Guillot: “Quiero antes de terminar, decir dos palabras sobre el "atelier" de Mañé que, para Francia tiene su tradición puesto que Benjamín Constant pintó allí su magnífico plafón de la Opera Cómica de París. Más tarde, el no menos célebre pintor Léon Augustin Lhermitte recibió durante más de 20 años las ''bandadas" de ingleses que la agencia Cook transportaba en sus coches en viaje de observación". “Existe viviente el recuerdo del gran Cezanne, y como si esta gloria fuera poca para el “atelier” de Mañé, también se reunieron allí con Eugenio Carriere, los jóvenes artistas de otras épocas que pretendieron revolucionar el arte francés. Hoy, en esa misma casa viven más de 70 luchadores del Arte que se disputan el rayo de gloria, como la planta el rayo de sol". *** |
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Pablo Mané, escultor uruguayo, vivió durante toda su vida, salvo esporádicas visitas a nuestro país, en el ambiente europeo, y especialmente en París. En 1907, llevado por su incontenible vocación, embarcó a estudiar en la Escuela de Bellas Artes de la ciudad luz con el escultor Marqueste. En París fue donde desarrolló toda su carrera. Desde un principio tuvo el aliciente del éxito. Ya en 1913 era miembro asociado y jurado del Salón de Otoño. Lo que resulta por demás significativo, dado que en aquellos ambientes, no es fácil promocionarse tales distinciones, si no es por reales méritos. En los años 1915 y 16, expone en el Salón de Artes de Madrid, y en Montevideo, con el pintor Blanes Viale. Al terminar la guerra (1919)figura ya en las más importantes muestras de arte de París. Cabe destacar las organizadas por la Societé National de Beaux Arts y el Salón des artistes francais (fuera de concurso). En 1924 vuelve a Montevideo para exhibir en la entonces Galería Moretti y Catelli, una serie de sus obras. Prueba de que su actividad continua sin descanso, y su escultura es distinguida, es que en 1928 expone en el Salón de las Tullerías, y en 1937 le llega el reconocimiento oficial de Francia, cuyo gobierno le otorga la Orden de Caballero de la Legión de Honor. Al siguiente año, es invitado por el gobierno español para exponer 20 de sus obras en el pabellón de ese país, en la Bienal de Venecia. Seguidamente, se le hace Miembro de la Real Academia de San Fernando de Madrid, y en 1946, se le acuerda una honrosa distinción de carácter universal; el 29 de mayo ingresa a L´ Institut de France (Academia de Bellas Artes de París), siendo de mencionar que es el único sudamericano que ha integrado dicha institución, adquiriendo así el derecho de ser llamado “Inmortal". Finalmente, en 1953, se le concede medalla de oro por el Ministerio de Instrucción Pública. |
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Su obra está dispersa en importantes Museos. Sus esculturas y se encuentran en París, en les Museos de Arte Moderno y en la Plaza de América Latina (bustos de Montalvo, Rubén Darío y Rodó). En Madrid, en el Museo de Arte Moderno; en Venecia, en el Palacio Pesaro; en Quito está su monumento a Montalvo, y en Montevideo los monumentos y esculturas interpretaciones de “El triunfo de la Justicia Internacional” y una de las más bellas obras monumentales que conoce el Uruguay, monumento dedicado a la memoria del Barón de Río Branco (1928). Asimismo el acervo del Museo Nacional cuenta con 14 esculturas. El Museo Municipal, otras tantas. En edificios públicos y privados, existen obras de Mañé; en el Ministerio de Salud Pública (bajo relieve a Maciel; una cabeza de Rodó en la Biblioteca Nacional, y el busto de Don José Pedro Ramírez, en el Jockey Club. |
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También en el Hospital Pereyra Rossell e Italiano, en el Colegio de la Sagrada Familia (busto del fundador), y tres magníficos monumentos funerarios en el Cementerio Central y otro en el Buceo. Colecciones de organismos estatales y privados de Uruguay, Buenos Aires, Río de Janeiro, París, Madrid y Roma, poseen obras suyas. Sus últimas exposiciones las realizó a avanzada edad en Montevideo. Una en “Amigos del Arte" (1961), notable muestra en que se destacaron sus niños y angelotes. Otra, más completa en el Museo Nacional de Bellas Artes, en los meses de abril y mayo de 1967. Una prueba cabal del triunfo de la escultura de Mañé en un ambiente exigente y de carácter universal, como lo es París, consistió en la sesión de una sala individual para exhibir sus obras en el Salón de Otoño del año 1937. Ello configura, más que una distinción, el tácito reconocimiento a una escultura de valores indudables dentro de sus características. Entonces París tenía a Maillol y Despíau como los grandes centros de inspiración. Nuestro escultor se acercó a ellos en el tema y en la búsqueda del volumen. en la idealidad de la mujer, y en la expresión del espíritu de la maternidad, encarnando la mitología, o simplemente en el modelado de la figura como tal. |
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Muy cerca estuvo Mañé de encontrar una consagración más elevada aún que la que tuvo el honor de adjudicarse. Porque ya el arte tomaba otros rumbos, y al filo de dichos cambios de conceptos, buscaron posición y siguieron otros derroteros que inquietaron y distrajeron la valoración precisa de la plástica figurativa. De la obra de Mañé surge una serenidad interior, que es capital expresión que se vincula en la mujer, temática preferente del artista. Si bien posee contactos con el aporte clásico, sobre todo en esa relación del motivo, existe en su modelado una síntesis que toma los planos amplios, y en ellos estructura la proporción y la forma. Esta sugiere facetas interiores, qué el escultor deja adivinar por medio del movimiento y en parte, de algunos detalles imprescindibles. Lo demás, crea la sensación plácida e ideal que refleja una época, y tal vez una íntima y sentimental estilización fuera de la realidad. De ninguna manera puede llamarse naturalista a la obra de Mañé. Porque el tema desenvuélvese dentro de una idea, un concepto que, aunque respete totalmente las severas disciplinas de la figura, nos ofrece un caudal expresivo, además de una conformación entera y tonificada por inefable don espiritual y sensible. Los estudios severos que realizó el escultor en la Escuela de París, le dieron el manejo de la técnica. Pero lo sustancial de su obra radica en aquéllas condiciones firmes y vocacionales que aportaron el requisito de incuestionable sinceridad consigo mismo, que se traduce en la plasticidad, y sobre todo en la creación de un tipo de mujer. Como otros escultores destacados, y aún pintores, Mañé expresó una especie de vital contenido que escapó de la imagen realista. Tomó de tal manera conexión con los elementos fuera de lo común, y supo aplicar las verdaderas instancias del oficio, en favor de un horizonte más elevado que la copia de un cuerpo humano. El desnudo, principal aporte de su arte, tuvo en sus manos la más incambiada temática. Buscó la superación en figuras solas y en grupo. Los niños fueron también notables en su ternura y en la conformación de las formas, que hallaron la más rica versación del modelado aquí, más vibrante e inquieto. |
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Los pliegues del ropaje fue otra de sus condiciones y virtudes. Supo no cansar los movimientos, y guardó una geometría rítmica, que enlazó y cubrió con sobriedad que ayudó a la composición. Los bustos le encuentran en el apogeo de su arte. Los monumentos que realizó, son ejemplo de su equilibrio artístico, que tiene su culminación en el Barón de Río Branco, una de las más hermosas esculturas emplazadas en el Uruguay. La fuerza de este grupo, su armonía total, dicen elocuentemente del valor plástico de la obra. *** En cuánto a lo que se llamaría estilo de la escultura de Mañé y su ubicación en el arte, estaría dentro del panorama que siguió al movimiento impresionista de Medardo Rosso, y más aún marcadamente inclinado a aplacar la vibración y la fuerza expresionista que asomó en la obra del genio de Rodin. Mañé acompañó esa cautelosa vuelta a lo estático. Que tenía parentesco ideario con el clásico, repetimos, pero abordó el modelado teniendo en cuenta una plasticidad expresiva, sin llegar empero a imitar ni la perfección ni lo barroco. |
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Tejió entre sus manos un barro que, si bien fue de caracteres tersos, no tradujo en las superficies una lisura incómoda. Nada malogró con su encauce hacia el predominio o la vuelta hacia lo que llamaríamos la normalidad de la forma. Si París tenia a los grandes que hemos nombrado, la escultura del uruguayo, siguiendo aquellos derroteros. entra de lleno a sustanciar en la presencia misma de Poisson con preferencia, ya que su trabajo funciona en París, y es allí donde tramita toda su carrera. *** Sin embargo, el artista tiene algunas obras en que la interpretación le exige estar fuera de aquel veredicto de su tiempo. Al dar rienda suelta a su concepto, llega incluso a arrebatar la forma y soltar la expresión. Sin tocar el arrollado y vigoroso modelado que influenciaba aún Rodín, trasunta en estos ejemplos, especialmente en su “Sirena”, cierta intima vuelta hacia los caracteres que afirmaron lo que sus estáticas estatuas ya deseaban superar...
*** No falta mucho para conmemorarse el primer año de su muerte. Creemos que las autoridades deben abocarse a rendir homenaje a quien, como Pablo Mañé, honró al Uruguay con su arte. Pasaron sus 80 años sin recibir el saludo oficial, extensivo al reconocimiento. Creemos sea necesario que las generaciones nuevas conozcan la escultura de Mañé. Para ello, se debería organizar una exposición de todas las obras suyas, y rendir así la merecida fidelidad al recuerdo de quien fue condecorado y respetado en el extranjero. Ver:
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Crónica de Eduardo Vernazza (Especial para EL DIA)
Suplemento dominical del Diario El Día
Año XXXIX Nº 2043 (Montevideo, 3 de septiembre de 1972)
Gentileza de Biblioteca digital de autores uruguayos de Seminario Fundamentos Lingüísticos de la Comunicación
Facultad de Información y Comunicación (Universidad de la República)
Ver, además:
Eduardo Vernazza en Letras Uruguay
Dennis David Doty en Letras Uruguay
Catálogo pinturas y dibujos del artista de Uruguay Eduardo Vernazza por el cineasta Dennis Doty (Irlanda/Estados Unidos)
Editor de Letras Uruguay: Carlos Echinope Arce
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