Museo Nacional de Bellas Artes Escultor nacional Pablo Mañé Crónica de Eduardo Vernazza Suplemento dominical del Diario El Día Año XXXVI Nº 1790 (Montevideo, 7 de mayo de 1967)
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El Museo Nacional de Bellos Artes vuelve a presentar una de las importantes exposiciones con que inicia el ciclo del año 1967. Se trata de una muestra del escultor nacional Don Pablo Mañé, artista consagrado, no sólo en el Uruguay, sino en Europa, en donde tuvo el honor de figurar entre los más destacados artistas de su tiempo. Eco de ello es la intervención de su obra en el Salón de Otoño de París y, más aún, su estada en la Ciudad Luz que se prolongó desde el año 1907. |
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Nacido en 1880, su labor requiere la atención de los entendidos, en varios bustos que ejecuta, con una severa riqueza en los puntos de luz, y en el modelado sobrio, pero muy expresivo. Realiza después una de las obras escultóricas que legarían a su nombre justa valoración: el monumento a Rio Branco, pleno de ritmo en su movimiento, y acertadísimo en la composición. Desde que trazó su ruta en los ambientes parisienses, Mañé inicia un contacto con la escultura inspirada en Mallol, pero más cercana en su labor a Jeannot. El ropaje es estudiado muy cuidadosamente, y las líneas, que afirman su intención, se manejan buscando circundar el volumen de las formas, virtud que fue en Mañé una de las principales, en un espíritu que abarcó una época plena de artistas lúcidos, y entra los cuales figuró con dignidad. Sus títulos sobrepasan lo común en la conquista de laureles reconocidos a su escultura. Miembro de la Real Academia de San Fernando, España; invitado a exponer en la Bienal de Venecia. Son de los más encumbrados que luce su “curriculum". Es indudable oue su trabajo se identificó sobre todo en el tema, al estilo de su época, pero la belleza fue vista y sentida por Mané, no como un sentimental sensible de esa época, sino como una fuerza que se incorpora y forma una pléyade de escultores entre los cuales está su figura de severos perfiles. Su modelado se simplifica y desecha los detalles tan queridos entonces por los escultores que floreaban sus estatuas, dejando aun las huellas de los monumentos funerarios, de cuyas características no podían desprenderse... Mañé erradica todo lo fácil, lo vistoso: se entrega a una escultura sobria y de contenido de forma; de temática y de intimismo, en la cual entrega toda la savia de una cultura artística serena, pero férreamente interpretada. |
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Todos los motivos que esculpe entonces, además de sus bustos y retratos, contienen una marcada expresividad; interior estimativa de lo que debe del artista aflorar cuando se liman todos los aditamentos que recargan, y se libera a la plástica de la búsqueda fragmentaria, apoyando sus raíces en el mismo centro de una vitalidad optimista, en el centro de un poema que Mañé dedicó especialmente a la mujer. Sus esculturas y estatuas de mujeres son a ciencia cierta su más sólido sostén; lo que dio a Mañé un nombre y más aún, lo que determinó que su labor se encauzara con niveles altos dentro de la temática tan requerida entonces. Fue, a no dudarlo, un escultor completo; dominó la figura en todas sus vértices y ángulos; supo destacar de ellas la luz, y señalar con acierto infalible aquellas agudezas que tanto gustaban a Rodin. Sin ser de la técnica rugosa y vibrante del gran francés, Mañé depuró la estatuaria, pero no pudo deshacerse de un lirismo especial, que entrañaba la ternura que manaba de la pureza de su inspiración. Hay un estilo en sus manos, que contagian la arcilla, y el bronce conserva con fidelidad. Cuando los pliegues traducen una armonía de líneas, la pose cobra una delicada sencillez que define un ritmo generalmente en curvas, y ciñen las formas, atenuando la robustez del modelado; condición de la obra de Mañé. Son muchos los bustos que ha realizado en su larga trayectoria: la serie para la Plaza de América Latina, los de Darío y Rodó entre los principales. El escultor está ahora entre nosotros. Ha dejado el gran taller de París, cerrando un capítulo de larga trascendencia en su vida artística. El Museo Nacional de Bellas Artes expone una serie de obras; las que quedan custodiando, como tributo de un auténtico escultor, representante de una época, en la que este arte fue un trampolín para los conceptos de la escultura moderna. |
Crónica de Eduardo Vernazza
(Especial pera EL DIA)
Suplemento dominical del Diario El Día
Año XXXVI Nº 1790 (Montevideo, 7 de mayo de 1967)
Gentileza de Biblioteca digital de autores uruguayos de Seminario Fundamentos Lingüísticos de la Comunicación
Facultad de Información y Comunicación (Universidad de la República)
Ver, además:
Eduardo Vernazza en Letras Uruguay
Dennis David Doty en Letras Uruguay
Catálogo pinturas y dibujos del artista de Uruguay Eduardo Vernazza por el cineasta Dennis Doty (Irlanda/Estados Unidos)
Editor de Letras Uruguay: Carlos Echinope Arce
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