José Gurvich a cinco años de la desaparición del pintor

De la estática pintura a la dinámica figuración

por Eduardo Vernazza

Suplemento dominical del Diario El Día

Año XLVII Nº 2390 Montevideo, 5 de agosto de 1979.pdf

Inédito, al 16 de agosto de 2026, en internet, escaneado, para Letras Uruguay, por su editor (conste)

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José Gurvich (Zusmanas Gurvicius) lituano de nacimiento, llegó al Uruguay a los seis años de edad.

 

Integrado al Taller Torres García en 1945, se constituyó en uno de sus alumnos dilectos. Junto a otros compañeros, tomará las riendas del mismo, al fallecer el Maestro.

 

Estamos a cinco años de su muerte, acaecida en la ciudad de Nueva York, cuando mejor eran sus posibilidades de triunfo. Preparaba su gran muestra con una selección de su vasta obra, además de lo que conquistara en su figuración fuera de los límites rígidos del Taller.

 

Fue Gurvich uno de los que despegó con talento, sin rasgar las bases constructivas, sino aplicándolas y superando en otras evoluciones una razón hacia el expresionismo.

 

Su búsqueda encontró en los fuertes lineamientos de la figura, el hecho que fustigó dinámicamente el concepto estático del estudio. A las primeras “naturalezas muertas”, que ya adelantaban a uno de los elegidos de aquella pléyade de discípulos, construyó frontalmente la universal secuencia de las signaturas simples, tan dosificadas y desarrolladas por las ideas que habían sido el contorno de su aprendizaje.

 

Todo este bagaje que se presentaba ante una juventud pletóríca de ambiciones plásticas, que se entregaba totalmente a la bifurcación que se operaba en su interior, que hilvanaba con seres que componían una desesperada cadena, o se mantenían entre el follaje de un mundo sencillo, fue radicándose en la expresión de Gurvich como la continuación siempre pictórica y rica de su encuentro...

 

El sentido de la creación

Si su neta concreción no se limitó a seguir siendo un cumplido de las influencias, éstas le sumergen solamente en una meditación aplicable a su personalidad, que posee expansión hacia los elementos humanos, lejanos ya del reparto de planos que sugerían el renacer del Universalismo Constructivo creado por Torres García.

 

Se interna en la honda revisión de la figuración.

 

Se pronuncia en una alteración metafísica, recortada por una gigantesca revelación casi grotesca. En ella anida, como en el cobijo de un ideal, todo el poderoso efecto de las expresiones que cabalgan en parte con surrealistas versiones.

 

Este ánimo de encontrar en el misterio, el depurado aspecto plástico de sus criaturas, le envuelve en un mundo de extrañas facetas móviles.

 

Ya no queda supeditado a la razón de la medida. Excluye a esta en libre como sustancial impulso de la acción terrena llevándola al símbolo.

 

No es precisamente la Escuela Simbolista, es el temario el que se convierte en la leyenda que prescribe la definición, para soltarse nítidamente con ideas propias sobre la composición enrolada a una sensación total.

 

No por ello deja de lado sentar la balanceada función de su base para privar en sus cuadros, por más envolvente o desbordante acumulación de seres que posean, ese equilibrio que se advierte en toda su obra.

José Gurvich Dibujos de su versión de Nueva York

Sus contactos con el primitivismo

 

Cierto que las teorías del Taller ya le habían ofrecido las imágenes iconográficas de ese mundo de la simplicidad signada.

 

Que el cúmulo que crecía a medida que maduraba en su espíritu la vida de una nueva como fecunda temática, le fue absorbiendo todo aquel recuento sabido. Y sus planos se estiraron hasta encontrar la elástica fuerza que culminara en este estado de vida, donde cabían todos los seres del mundo.

 

Así escucha ya las formas. El volumen aúna a su Escuela de lógico razonador estético, la múltiple alianza de la misión del Hombre, en su dolor, en su alegría, en su entretenido estado de hermandad. Supera la síntesis para proyectarse en el abigarramiento. en el complejo de una característica que quizás tenga raíces en Bruehel por sus populares escenas, donde se vierte la evidente sutura del movimiento organizado en la armonía de un relativo como firme propósito de composición.

 

No entraremos a bucear en los conflictos íntimos del artista.

 

En el empuje abierto a las expresiones tratadas en el lenguaje sensible donde los personajes sin nombre dejan la estela de todas las revelaciones humanas. Quizás como aquellos muralistas antiguos Gurvich encontró en el agolpamiento de las figuras, en la multiplicación de sus escenas en serie, un desahogo potente que llevó hasta el relieve.

 

Porque existe una aplicación coherente en su léxico plástico.

 

Si el movimiento apela a la contorsión inevitable para dinamizar la composición, la contraparte estática se pronuncia en la estructura que la sostiene.

 

Existe en su obra el deseo de calificar a los personajes.

 

A marcarlos con severos acentos expresionistas.

Otra reseña casi narrativa, nos cuenta de sus impresiones estructuradas frontalmente, de lo que en Nueva York fue parte de su obra (1971).

A delinear, como en un escenario fantasmal, aspectos nítidos de su conformación. Por ello se adentra en la búsqueda individual de cada ser. Un poco con ciertos privilegios que dejó como leyenda poética Chagall se manifiesta dentro de su contenido, sin siquiera rozar una influencia que podría evitarte esa facultad que es propia de su inteligente descubrimiento.

 

Muy bien dice de su obra Hugo Monzón, cuando afirma refiriéndose a su segundo viaje a Europa... "es a partir de una segunda recorrida por ambos continentes".

 

Se refiere a Europa e Israel, cuando desemboca en una imaginería muy particular que oscila entre la tónica popular de raíz eslava y ciertos giros surreales. Esos términos se fusionan a veces sin esfuerzo..."

 

Si sus personajes están dentro mismo del alma sufriente o refieren en un cálido humor las distintas facetas del vivir, se recuestan en ese cambio fundamental de Gurvich ante la vida plástica, a marcar el carácter íntegro de una expresión que desea convertir en símbolo actual.

 

Si entronca su producción expresionista a los fundamentos que ya el Taller iniciaba en su confrontación de las formas netas y abstractas, Gurvich no quedó en el panorama solitario del espacio. Si preconizaban otros mundos, si animaban ciertas premoniciones lejanas que tuvieron en la ciencia su más constante razón, el pintor se despojó de tales atributos para ensayar sin escatimar aquellas fuentes de inspiración, al hombre que pisa la tierra, ubicándolo como en un diccionario gráfico, con las secuelas y los contornos más elocuentes.

 

Existe contraste en la obra. El tema deja al artista el encuentro de su expresión, que llega profundamente por el más simple ordenamiento o por el complicado empuje que gravita como impacto...

 

Así, en ‘‘los siete pecados capitales”, conmueve la extraterrena visión surrealista y la atiende en su individual vigencia dentro de un todo medido en su arquitectura paisajística.

Escenas brutales, hombres y mujeres con máscaras de alimañas, se trenzan en un extraño combate. Lo raro es que en cada sector del cuadro, un grupo de estos seres tienen a su lado el material objeto del que se alimentan. Cierto erotismo y la sensualidad de las formas, advierten de una intención que desea calar hondo en el espíritu humano. Y las llagas que abren heridas profundas están sin ninguna veladura...

 

Se pone en oposición de este cuadro su “Almuerzo”. Gentes del campo comen su pan, espaciados en una mesa amplia y casi vacía. El amor subsiste a través de una pareja que en un ángulo del cuadro está ausente del gris conjunto.

 

El estallido múltiple tiene en la ciudad de Nueva York el reencuentro con la esencia del constructivismo.

 

Porque vuelve Gurvich a crear sobre el cimiento de la estructura, hurgando primordialmente la visión panorámica vertical. Allí agrupa a sus figuras inquietas, entre chimeneas, rascacielos, estaciones, letreros y elementos que le servirán para apoyarse definitivamente en la eclosión del moderno concepto de una legión cosmopolita, enredada a los temperamentales juegos que la naturaleza de su ciudad encara en la vida diaria con significativos como interesantes apuntes de carácter.

 

 

El estallido múltiple tiene en la ciudad de Nueva York el reencuentro con la esencia del constructivismo.

 

Porque vuelve Gurvich a crear sobre el cimiento de la estructura, hurgando primordialmente la visión panorámica vertical. Allí agrupa a sus figuras inquietas, entre chimeneas, rascacielos, estaciones, letreros y elementos que le servirán para apoyarse definitivamente en la eclosión del moderno concepto de una legión cosmopolita, enredada a los temperamentales juegos que la naturaleza de su ciudad encara en la vida diaria con significativos como interesantes apuntes de carácter.

 

Esta última etapa del artista, que fija su ya encontrada personalidad pictórica a través de otras motivaciones, queda trunca cuando se estimaba su categoría y su valioso aporte plástico.

 

José Gurvich
(Zusmanas Gurvicius)

 

1927. Nació en Lituania.

 

1933. Llegó al Uruguay.

 

1942. Inició estudios de pintura en la "Escuela Nacional de Bellas Artes" de Montevideo, bajo la dirección de José Cúneo.

 

Los prosiguió con Joaquín Torres García, integrando el grupo de alumnos dilectos y a la muerte de aquél, ocurrida en 1949. organizó con otros condiscípulos el ‘Taller Torres García".

 

Ese grupo publicó la revista de arte “El Removedor", y en 1952 la llamada "Escuela del Sur".

 

1952-1954. Creó el taller de cerámica y hasta el último año citado dictó clases de pintura, dibujo y cerámica. Constituyó un grupo formado por pintores, escritores y periodistas que se llamó “Artes y Letras" que tenia por finalidad efectuar un viaje de estudios a Europa.

 

Realizó escenografías para conjuntos teatrales ("Club de Teatro”, “Teatro del Pueblo", etc.) y colaboró en la fundación del "Cine Club Montevideo".

 

Viajó a Europa, estudiando en los museos de España, Francia e Italia.

 

Fue invitado por el Kibbutz "Rainot Menasche" a viajar a Israel y en el realizó un mural.

 

Expuso en la Galería “Katz* de Tel-Aviv.

 

Expuso en la Galería "San Marco" de Roma, pinturas y terracotas.

 

Retornó a Montevideo y continuó dando clases en el "Taller Torres García".

 

Expuso en la Galería "Arte Bella”. Expuso dibujos en "Amigos del Arte". Expuso en la Galería '‘Americana”. Fue invitado por la Universidad de Santiago de Chile a intervenir en la exposición "Arte y Espacio".

 

Expuso con el “Taller Torres García” en 1a "New School" de Nueva York. Fue invitado por “General Electric" a participar en su Salón de Arte.

 

1962-1963. Ejecutó murales en edificios públicos y particulares de Montevideo y Punta del Este.

 

1964-1965. Viajó a Europa e Israel.

 

1965. Expuso nuevamente en la Galería "Katz" de Tel-Aviv.

 

1967. Expuso en el Museo Nacional de Bellas Artes de Montevideo.

 

1967. Participó en la exposición “One Hundred Years of Uruguayan Painting" en la "Corcovan Gallery" de Washington

 

1968. Expuso en la Embajada de los Estados Unidos de Norteamérica en Montevideo.

 

1968. Expuso con cinco pintores uruguayos en una muestra organizada por le Comisión Nacional de Artes Plásticas de Uruguay.

 

1970. Intervino en una muestra realizada en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires.

 

1969. Viajó a Europa e Israel.

 

1970. Expuso en la Galería "Katz" de Tel-Aviv y en el "Museo del Neguev" en Beer-Scheva.

 

1970. Llegó a Nueva York y se integró al grupo de pintores latinoamericanos y entre 1970 y 1973 participó en vanas muestras:

 

1970. En la Galería "Coutuner" Stantord. Connecticut;

 

1971. “Select Works From Latín America 1971“ en "Greenwich Library”;

 

1972. “Feria de la Opinión Latino Americana". San Clemente Churk “Iramar Gallery". Columbia University;

 

1972. Fue invitado a participar en la Bienal Coltejer Medellin (Colombia), de esculturas y temperas

 

1972. En el mes de mayo en la “Galería Lemer Hleller" de Nueva York, con acogida favorable del público y coleccionistas.

 

1973. Fue invitado a una muestra retrospectiva en el 'Museo Judío” de Nueva York.

 

1973. Intervino en una exposición en el "Temple Israel", de Greet Neck (Nueva York), bajo la dirección de Joachim J. Aberbach.

 

1974. 24 de junio, falleció en Nueva York a la edad de 47 años de una oclusión coronaria.

además:

 

Gurvich - Matto - Pailos - H. Torres, Com Nacional de Bellas Artes, por Eduardo Vernazza

Suplemento dominical del Diario El Día Año XXX Nº 1488 (Montevideo, 23 de julio de 1961)

 

 

Gurvich; pintura donde la imagen surge como una aventura de color...,

por Eduardo Vernazza (Montevideo, lunes 30 de junio de 1980, pág. 13)

 

por Eduardo Vernazza

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Gentileza de Biblioteca digital de autores uruguayos de Seminario Fundamentos Lingüísticos de la Comunicación

Facultad de Información y Comunicación (Universidad de la República)

 

Ver, además:

 

                     Eduardo Vernazza en Letras Uruguay

 

                                                                        Dennis David Doty en Letras Uruguay

 

Catálogo pinturas y dibujos del artista de Uruguay Eduardo Vernazza por el cineasta Dennis Doty (Irlanda/Estados Unidos)

 

Editor de Letras Uruguay: Carlos Echinope Arce   

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