Historia extraordinaria de la noche de Edgar Poe

crónica de Nicolás Fusco Sansone

Suplemento dominical del Diario El Día

Año XI Nº 483 (Montevideo, 19 de abril de 1942)

"Fue grande su genio, desgraciada su vida, mísera su muerte; pero su fama es inmortal".

Dejemos con las últimas claridades del día, el fuerte canto cautivante y tonificante del viejo Walt Whitman, el poeta del cuerpo y del alma. Desde lejos se levanta afirmativa su recia figura y sus barbas fluviales se agitan al viento de una despedida sin nostalgias.

— ¡Hasta pronto, Walt Whitman!

Suena con dulce vigor la voz de Zaratustra. La noche se acerca y se despierta una nueva soledad en la sed de lo nocturno.

"Es de noche; ahora, cual una fuente, brota mi anhelo: mi anhelo de hablar. Es de noche; ahora se eleva más la voz de los surtidores. Y mi alma es también un surtidor. Es de noche; ahora se despiertan todos los cantos de los enamorados. Y mi alma es también un canto de enamorado".

Así habló Záratustra.

Poe y Whitman

Hay una diferencia de diez años en el nacimiento de estos dos grandes poetas. Poe nace en el año 1809 y Whitman en el año 1819.

Son contemporáneos y compatriotas. Cuando muere el poeta de "El cuervo" — 1849. — a los cuarenta años de edad, Walt Whitman está, con aplomo, sobre sus treinta años en Nueva Orleans como uno de los directores del diario "The Crescent" y viajando por el Sud y el Sudoeste.

Estamos en el año 1942. El lector, el difícil y amado lector de poesía, poeta él mismo, pregúntase:

—¿Se conocieron, se leyeron, Poe y Whitman?

No encontramos ni la más leve referencia al respecto en las biografías de los dos poetas.

Nacimiento y muerte de Edgar Allan Poe

La historia extraordinaria de la noche de Poe comienza el mismo día de su nacimiento y termina con su muerte. Sus padres, de origen aristocrático y "comediantes" mueren cuando el apenas tiene dos años, dejándole como herencia una extrema pobreza. El niño huérfano es salvado del hambre por el rico tabaquero Juan Allan que lo adopta.

A los nueve años ingresa en una escuela de Gran Bretaña. En su narración "Guillermo Wilson" hablará de esa parte de su vida que transcurre en una casa vieja y misteriosa de la "nebulosa aldea" de Stoke Newington junto a la sombra de inmemoriales olmos.

En 1821 regresa a Estados Unidos y continúa sus estudios reglamentados entre el aletear de los primeros versos.

¿Para qué detenernos, paso a paso, en los pormenores de su vida? Digamos que fué un estudiante destacado en la Universidad y admirable atleta. Y que después, en el invierno de 1826, abandonó los estudios universitarios. Se deslizan años de tanteos y de vagabundaje que le enemistan con su padre adoptivo, el rico tabaquero que no mira con muy buenos ojos al poeta naciente. En un arrebato de su característico entusiasmo quiere volver a una vida ordenada e ingresa como cadete en la Academia Militar de West Point, en 1830.

Sólo un año permanece en la Academia. Su actuación es buena, pero se va... Y no es, de ninguna manera, un fracasado.

Ya había confesado con anterioridad: "Soy joven — no he cumplido aún los veinte — soy poeta — si es que una profunda adoración do todo lo bello puede hacerme tal — y quiero serlo en el sentido común de la palabra".

Y el poeta grita y afirma con mayor ímpetu:

Autógrafo de Edgar Allan Poe

—¡Daría el mundo por poder dar cuerpo a la mitad de las ideas que flotan en mi imaginación!

Y habla — ¡de qué poetas! — de Shelley, de Shakespeare...

Está señalado. Es el poeta con su destino desesperado. Pierde la protección y la vida muelle del hogar burgués. Así, con renunciamiento, gana su mundo. Más tarde, Greenough White podrá decir de él: "El único, entre nuestros poetas, que nos relaciona con la literatura europea por su desesperación".

Estética de Poe

Cree en la Belleza y de ella largamente nos habla en la exégesis de "El cuervo", único poema... Acerquémonos. Ahí están sus palabras que lograron escandalizar a ciertos "moralistas":

—"El placer que es a la vez el más intenso, el más elevado y el más puro, se encuentra, yo creo, en la contemplación de lo bello. Cuando, en general, se habla de la Belleza, se significa, no precisamente una cualidad, como podría suponerse, sino un efecto: se refiere, en una palabra, a esa intensa y pura elevación del alma —no del intelecto ni del corazón— que se experimenta al contemplar lo bello. Considerando, pues la Belleza como el dominio legítimo de mi poesía, mi pensamiento inmediato fue el del tono de su más alta manifestación: y la experiencia ha mostrado que este tono es el de la tristeza. La Belleza, de cualquier género que sea, en su supremo desenvolvimiento, excita invariablemente el alma sensitiva a las lágrimas. La Melancolía, pues, es el más legítimo de todos los tonos poéticos".

¡Y cómo acaricia el ritornello de "El cuervo", su nevermore, el mundo del nunca más, el del doliente jamás!

Clave para el entendimiento de Poe

Hay que seguir el sombrío camino que nos señala con su "nevermore".

¡Nunca más! ¡Jamás! ¿La noche? Ahora comprendemos —con Nietzche y Poe— que el mundo es más hondo do lo que es el día.

¿Para qué cantan los pájaros? ¿Y la belleza de las mujeres? ¿Y sol radiante en el cielo azul?

Se cierran los ojos y los oídos, se quiebra la voz cantante en la delicada garganta de la adolescente... Todo esto es nevermore.

Así en sus poesías y en sus novelas. Su confirmación lógica está en "Génesis de un poema" o "Filosofía de la composición”.

Las mujeres de Poe

En todos los poemas de Walt Whltman no aparece un nombre propio de mujer. Es simplemente, en un pasaje del "Canto a mí mismo", una mujer de veintiocho años, virgen y hermosa, que vive solitaria y contempla desde su balcón a veintiocho mocetones que en cordial camaradería, se bañan en el río.

Poe, sin entrar en historias de amor — Ligeia, Eleonora— se interna en lo femenino.

¿Y su dolor, en "El cuervo", por la perdida Leonora7

¿Qué significaba, para Poe, la muerte de una mujer hermosa?

El mismo interroga en su mencionada exégesis de un poema:

¿De todos los tomas melancólicos, cuál es, según la composición universal de la humanidad, el más melancólico?

Respuesta:

—La Muerte.

Nueva pregunta:

—¿Y cuándo es, el más melancólico de los temas, el más poético?

Respuesta final:

—Cuando se identifica con la Belleza.

Conclusión:

—De donde se deduce que la muerte de una mujer hermosa es, sin duda, el tema más poético del mundo, sobre todo, en los labios do un amante adolorido.

Poe y Baudelaire

Baudelaire, e| poeta del pecado y del pecador, tradujo a Poe por amor y admiración También lo dedicó un magnífico estudio crítico que tiende a mostrarnos —como nadie lo ha hecho— en Poe un escritor de los nervios que gusta mover sus figuras sobre fondos violáceos y verdosos, analizando siempre lo que hay de más fugitivo e imponderable en la naturaleza humana. Asi aparece en la traducción de "El cuervo" ("Le Corbeau") realizada por Mallarmé e ilustrada por Manet.

Muerte de Edgar Poe

El 7 de octubre de 1849, en Baltimore, a los cuarenta años, ocho meses y dieciocho días, de su nacimiento, cesan —can el latido de su corazón— las vicisitudes de su dramática existencia. Después llega la gloria con la trascendencia universal de su obra. Así termina la historia extraordinaria de la noche de Edgar Poe, pues como aseguró el autor de "Les fleurs du mal", los personajes de Poe, o más bien el personaje de Poe, es Poe mismo.

Cuatro días antes de su muerte —el 3 de octubre— se le encuentra inanimado en un café donde había sido abandonado por unos pillos después de haberlo paseado, inconciente por el whisky, de urna en urna con una boleta en las trémulas manos. Terminada la elección le dejan tirado en cualquier rincón.

En el Washington University Hospital y en un ataque de "deliruim tromens" se realiza el fin de la pobre carne trabajada de uno de los más grandes líricos do todos los tiempos, de Edgar Poe, creador de "El cuervo" y dominador del verbo, y que termina con voz estropajosa, pronunciando palabras confusas, una vida trágicamente ofrendada a la Belleza.

Era la mañana del domingo —como hoy, lector— 7 de octubre de 1849.

¡Ya, nunca más. la voz para el canto!

 

crónica de Nicolás Fusco Sansone
Suplemento dominical del Diario El Día

Año XI Nº 483 (Montevideo, 19 de abril de 1942)

 

Ver, además:

 

                      Edgar Allan Poe en Letras Uruguay

 

                                                   Nicolás Fusco Sansone en Letras Uruguay

 

                    

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