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Drogas
Todos se preocupan y pocos se ocupan
Santiago Tricánico
ISBN: 978-9974-8216-5-1 
© Rumbo Editorial

“El valor todo lo puede, 
hay que tenerse confianza, 
y lo que el valor no pueda 
lo ha de poder la esperanza”. 

W. Benavides 

Introducción

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga estima que unas 28 millones de personas son adictas. 

El objeto de este trabajo es analizar determinados aspectos de un hecho social que presenta una serie de características comunes en los países de la región. Éste es el contexto cultural al que se refiere, en el que las drogas se convierten en el eje de algunos de los principales problemas sociales durante el último cuarto del siglo XX. Ello constituye una de las hipótesis centrales en el presente trabajo, que no procura suscitar los viejos argumentos a favor de la penalización indiscriminada de las drogas, ni dramatizar sus consecuencias desde posiciones puritanas a ultranza. No argumentaremos ni a favor ni en contra de la despenalización de algunas drogas. De la lectura de este libro el lector sacará sus propias conclusiones. 

Su análisis se realiza desde una dimensión histórica comparada, lo cual supone un método que por sí solo permite evaluar los resultados de las políticas seguidas por nuestro país. 

La drogodependencia es un fenómeno multicausal que está determinado por la relación que se establece entre una persona, la droga y su contexto. 

El fenómeno del consumo de drogas es complejo y cambiante. Esto explica que las soluciones tienen que cambiar con él. El ser humano puede hacerse dependiente de una amplia diversidad de objetos y hasta de personas. Es así que se puede hablar de la dependencia al juego, a las drogas, a internet, etc. Indudablemente, el uso y venta de drogas creó una subcultura, cambiando las reglas de juego de una sociedad que mira con miedo y asombro el problema. La evolución del mismo y sus negativas implicaciones sociales en el Río de la Plata constituyen datos básicos para este ensayo. 

El comienzo de la difusión de las drogas al ritmo que caracteriza su evolución reciente puede situarse en la revolución industrial. 

El alcohol y el tabaco son las drogas “iniciáticas” en Occidente. Sin embargo, no todas las drogas tienen las mismas implicaciones sociales. De ahí la necesidad de distinguir distintos tipos de droga. A ésto apuntamos con este trabajo: analizar la relación que existe entre droga y desorganización social, con arreglo a un orden de prioridades que puede tener eficacia en el tratamiento del problema. 

La importancia que adquieren las drogodependencias en nuestras sociedades ha dado lugar a estudios de todo tipo. Dado que se trata de uno de los problemas sociales más importantes, se 7desde instituciones públicas o privadas con el fin de buscar soluciones. Las primeras se encuentran especialmente involucradas en la lucha contra la droga, debido a que el problema forma parte de competencias actualmente atribuidas al Estado. Las distintas políticas contra el uso indebido de drogas constituyen elementos importantes en los programas electorales de los partidos políticos. Particular mención merece el aumento indiscriminado de la pasta base. Esta droga afecta básicamente a sectores marginales por su fácil acceso económico, por lo que es conocida como “la droga de los pobres”. Los consumidores pertenecen a distintos niveles socioculturales, donde la marginalidad, la pobreza, la exclusión, la falta de valores y el desmembramiento del grupo familiar, son parte de las condiciones generadas para resultar víctima de adicciones a diferentes drogas. 

La intensa difusión de noticias sobre delincuentes impunes y delitos, que adquieren carácter sensacional al ser tratados por los medios de comunicación, parece estimular deseos de emular a sus autores. En algunos grupos sociales y culturas juveniles, estos hechos son considerados como “proezas”. Tiende a producirse la mitificación de los autores, que aparecen como héroes ante los ojos de los demás.”Cuando éramos adolescentes, queríamos ser jugador de fútbol, bombero, policía, médico, etc. Ahora algunos grupos de jóvenes que son producto de la marginalización quieren ser narcotraficantes”. Lic. Jorge Vázquez, Pro-Secretario de la Presidencia de la República (2005-2010) 

En determinadas subculturas parece haber surgido una nueva épica de la delincuencia, según la cual el delinquir no constituye una actividad marginal sino natural y por tanto, legítima. La ley y el aparato de Justicia son considerados por el delincuente habitual como algo ajeno y carente de contenido. 

Ante la confusión que se genera en la opinión pública y que a veces responsabiliza de todos estos males al cantegril, asentamiento, o villa miseria hay que decir claramente que el problema no es de ellos solamente, sino del narcotráfico que hoy se instala en esas zonas y en todas en general. 

Es importante recalcar que es minoritario el número de personas que conocen los organismos responsables de las acciones o de los medios a su alcance para mitigar el problema. La información es un recurso indispensable para tomar decisiones. 

No intento en este trabajo dar nombres de personas vinculadas al narcotráfico ni busco el sensacionalismo del tema. Sólo apunto a poder entender esa subcultura que ha nacido como hija del consumo de las sustancias tóxicas. Claro está que en nuestro país operan mafias locales y extranjeras (bolivianas, colombianas, nigerianas, etc.) por lo cual el tema de la represión no es menor. Basta recordar que un gran número de presos de este país fueron procesados por el delito de tráfico de drogas. 

La vida de los jóvenes de nuestros barrios se fue tornando cada vez más difícil hasta convertirse en presa fácil del narcotráfico. Miles de arruinados en su mentes y espíritus se convencieron de que no hay posibilidades para ellos en esta sociedad. La destrucción pasó como un ciclón por las familias, donde la madre perdió hasta los elementos de escaso valor de su casa porque su hijo los vendió para comprar drogas. 

Dentro de este material publicamos un reportaje realizado por el Diario O Globo de Brasil al narcotraficante Marcos Camacho ( Marcola), jefe de la banda Primer Comando de la Capital, la cual asoló hace dos años durante varios días a la ciudad de San Pablo. Queda demostrado en la misma el poder de estos delincuentes a los márgenes del sistema. Estos episodios conocidos como favelización de la sociedad, aún no han ocurrido ni en Uruguay ni Argentina, pero pueden suceder. No esperemos a que lleguen. Actuemos a tiempo. 

Asimismo, el libro cuenta con seis entrevistas, una al Pro-Secretario de la Presidencia de la República Oriental del Uruguay y Presidente de la Junta Nacional de Drogas, Lic Jorge Vázquez, otra al primer comisario y fundador de la División Toxicomanía de la Policía Federal de Buenos Aires, Luis Weckersser, y cuatro dedicadas a testimonios de un adicto en recuperación, a su madre, a su ex maestra, y otro joven que recayó en el consumo de drogas, luego de haberse mantenido “limpio” por un buen tiempo, todos ellos conocedores de esta triste realidad, así como del manejo del presente y futuro del tema  

Las historias personales de nuestros entrevistados anónimos, muestran la relevancia de las características personales, los vínculos familiares, el consumo de las sustancias, sus efectos y las posibilidades de rehabilitación. 

No hay que ser ingenuos: la tríada hambre-criminalidad y droga es demasiado fuerte. Frente a esta dramática situación tenemos que tomar conciencia de que hay que realizar un trabajo de prevención sistemático y a largo plazo. La humanidad estancada y rehén de la selectividad, asiste a la opacidad de un pasado cuya principal característica es la violencia en sus distintos formatos, con la consecuencia más irreparable que es la muerte.  

Cada vez más gente queda marginada de la riqueza de la humanidad. Mientras más personas queden afuera del “festín” más altas serán las olas de inestabilidad y eventuales estallidos. Cuando las estadísticas nos dicen que más niños, jóvenes y adultos consumen pasta base, tengamos por seguro que llegamos tarde. La pregunta es ¿queremos seguir llegando tarde? En definitiva escribí este libro pensando, luego de tantos testimonios, en el adicto que pueda morir esta noche, en la adolescente que se ha contagiado el VIH por prostituirse por una dosis, en aquellos padres, familiares y amigos que esperan en sus casas rodeados de ansiedad y angustia a que la persona querida llegue sana y salva. 

Este trabajo intenta ser también un pequeño homenaje a nuestra América Latina, una región que sufre a diario la realidad del uso y tráfico de drogas, pero que trata de sobrevivir a cada instante con coraje, alegría y esperanza.  

Mañana será un día nuevo bajo el sol.  

Santiago Tricánico

Drogas - Todos se preocupan y pocos se ocupan
© Rumbo Editorial
ISBN: 978-9974-8216-5-1 
Montevideo - Uruguay

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