Perdida
Juana de Ibarbourou

Traspasado de menta se va octubre, el soleado,
El de espejos de luna sumergida en el río,
El de fuertes pezuñas de bisonte y venado,
El de trébol seguro y asustado rocío.

Se va octubre y se lleva sobre el flanco domado
La esperanza nacida sin calor ni albedrío.
Calcedonia purpúrea sobre el pecho bloqueado
Por tus piedras de hielo, desengaño vacío.

Llama fija y pequeña, ya se pierde, se pierde.
Donde estuvo, aun la falsa salamandra me muerde,
Sin su fuego es oscura la callada presencia.

Si regresas, ya nunca volverás a encontrarme;
En noviembre llegado, bien sabrán ocultarme
Mis gemas sacratísimas de acertada potencia.

Juana de Ibarobourou.
Cinco grandes poetas
María Inés Allo Strobach
La República

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