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La copa |
| Con un trote recio bajo la maraña Balanceante y fresca de los mimbres anchos, Marcha la tropilla simétrica y ávida, Hacia el río elástico. Tienen sed los potros. ¡Cómo los envidio! Nada de garrafas, de copas, ni de vasos. Beberán del río, beberán del río, Hundiendo en el agua los belfos y cascos. La copa estupenda tiene olor a monte, Dios mismo la hizo. Dios mismo la llena. Adorna sus bordes con los camalotes Y sobre ella aprieta la red de la selva. ¡Cuántos años hace que yo bebo en copas, Que he olvidado el vaso rumoroso y hondo! Se ha civilizado la muchacha loca. Cada día el pasado se hace más remoto. Mas sueño: una tarde vendremos al río, Yo hundiré las manos en las ondas claras, Y riendo gozosa le diré a mi amigo: —Bebe, prueba el gusto de verdad del agua. |
Juana
de Ibarobourou.
Cinco grandes poetas
María Inés Allo Strobach
La República
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