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Ese sabio cubano, Medardo
Vitier, enseñaba que vivir es creer
En su vida hecha magisterio encontró esa conclusión.
Y su bregar en el mundo de Sofía lo hizo ascender.
Forjando un pensamiento todo amor, desvelo y creación.
En Filosofía hizo mucho y dijo más…
Atalayó a los clásicos y extrajo lo mejor de ellos
Y con un discurso ansioso de altura encontró paz.
Cultivando semillas de raíces hondas y luminosos destellos
En Pedagogía hizo cátedra, sembrando el mañana
Asumió la tradición con espíritu creador y utópica razón
Pensó la educación como formación humana
Y creyó en el hombre para abrir profundos cauces a la nación.
Su literatura, con elan filosófico y numen educativo.
Se aferró al ensayo, como género abridor.
Y con la tolerancia de grande fundador, desplegó su estilo subjetivo.
Consciente que más que informar y decir se debía imponer un método suscitador.
Fiel al legado de Luz, Martí y Varela.
Forjó una obra renovadora en la ciencia.
Y aportó a su patria amada una trinchera, con fuertes ideas y de conciencia.
Como maestro martiano creyó con creces en la naturaleza humana.
Hizo de su enseñanza oficio y misión de hombres dignos.
Y mostró la existencia de ideas grandes, cuando se fundan en la creencia.
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