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Nietzsche: la Voluntad de Poder y la Subversión de todos los Valores por Joseph Vechtas Inédita, al 25 de julio de 2026, en la web. Escaneada, Letras Uruguay, por el editor. “Si hubiera dioses, ¿cómo soportaría yo no ser Dios?" (1883-1884) Según "Así habló Zaratustra" (1883-1884) e hombre, despojado de la pesada herencia del cristianismo. es libre, crea valores, proyecta; no posee un "mundo" empapado de sentido desde el origen: debe crear él mismo el mundo, sin dioses sobre si. Dios es una contradicción para la libertad humana (N. Hartman dirá algo semejante luego). La creación es histórica, temporal; el idealismo, en cambio, desvaloriza el tiempo. Si éste no es real la historia se vacía de significado: Dios no tiene voluntad de futuro. Las doctrinas de lo uno y de lo inmóvil, son negadoras del hombre. Pero es en el vaivén de lo perecedero donde se halla el cauce de su creatividad, manifestada en el querer. Aceptando nuestra caducidad, es que nos superamos, disparándonos hacia al futuro. No en una "superación" ascética de la vida, el tiempo, sino escalando las metas finitas de la voluntad. No sobrevolamos constantemente, participando del juego cósmico (Heráclito). Somos un niño que juega tomando —ahora si— en serlo la temporalidad. Es acá, en el espacio y el tiempo, donde se encuentra el escenario de la vida. Lo Inauténtico es justamente el topos uranos (el reino de Dios-de las ideas), captable por la inteligencia. El superhombre reingresa a la Tierra, auténtico como ella. Espíritu y alma son sólo algo del cuerpo —la única realidad. Es difícil determinar cuál es el concepto nietzcheano de la "tierra" pero todo surge productivamente de ella; es “poiesis poder creador, la esencia de lo vivo y de "la piedra no una mera suma de cosas. El hombre, a su vez, es definido como libertad creadora (de valores, etc..) Crear es la gran emancipación del dolor y de la vida". La voluntad liberadora, "me ha apartado —dice Zaratustra— de los dioses. ¿Qué habría de crear si hubiese dioses?". Los misericordiosos En la 2da. parte del "Zaratustra", se arremete contra ellos —las "tarántulas". Son los fracasados, los vengativos, los "igualitarios", impotentes que odian la desigualdad de la vida poderosa "Con ojos de ladrón mira todo lo que reluce, con la avidez del hambre mide al que tiene qué comer". Repudia la democracia, el cristianismo, la revolución francesa, el socialismo. Su misma noción de justicia se opone a ia concepción occidental. (Jacques Pirenne encuentra ya en Lutero el rechazo de las ideas generadoras del cristianismo: amor, universalismo y su eco en Nietzsche y otros grandes alemanes). De esa desigualdad propia de la vida potente y creadora, surge una nueva escala de valores. Los débiles odian la grandeza como un crimen; desean vengarse de los triunfadores tan sólo por el mero hecho de serlo. El igualitarismo es impotencia enmascarada, que por el rodeo de la virtud y la moralidad impone su voluntad de poder. Existen pues, dos mundos: el de los esclavos y el de los señores (en esta oposición hay, no obstante el contexto teórico, algo que parece acercar a tan diferentes pensadores como Nietzsche y Hegel). Esta explicación biológico-psicologista presupone que el triunfo es indicio de superioridad; los vencidos no podrían "protestar" moralmente, puesto que seria ilegitimo según esta "nueva" (?) escala de valores. A menos que los vencidos no sean “la canalla" —los débiles desacatados— la voluntad de poder necesita la altura, necesita "escalones" para la superación. La guerra y el valor han hecho cosas más grandes que el amor al prójimo". ¿Qué es bueno?... Ser valientes es bueno". “Rebelión —esa es la nobleza del esclavo—; lo que es bueno y lo que es malvado, eso no lo sabe todavía nadie: excepto el creador!". El concepto de la vida Es una idea poco explicitada, fundamentalmente "intuitiva" Fink lo defiende de la acusación de vaguedad. Pero aclara afirmar que “la tierra vive' , que regala su existencia a todo lo que existe" Para Nietzsche esta vida es voluntad de poder. Ahora, ¿como conciliar esa imagen "femenina" de la "vida" con la entrega desinteresada del pensar? Considerándolo como voluntad de hacer pensable lo existente. El devenir se petrifica en conceptos, más la vida no puede detenerse. Incluso el bien y el mal y las valoraciones, son voluntad de poder. Luego, de la voluntad de poder humana, salta a la voluntad de poder universal. Hasta en el siervo halla voluntad de poder. La vida aspira a ascender —no linealmente— produce y cada etapa catapulta hacia la más alta. Es una guerra permanente de lo individual contra el resto de los seres. Todo lucha contra todo, se expone por esa voluntad, al riesgo y al peligro en un "juego de dados alrededor de la muerte". Niega la voluntad de vivir schopenhaueriana. "El que vive aprecia mucho más cosas que la vida misma". La diversidad es reducida a un principio único (meramente intuido, no fundamentado) cuyo significado ontológico tampoco es posible captar: vida y voluntad se identifican. Se agitan en los seres finitos en una lucha encarnizada. El hombre creador se explica a partir de una valorización del tiempo. Es en éste, que se eleva, etapa por etapa. Pero este ascenso de la voluntad, ¿puede ser indefinido? ¿Sólo queremos proyectándonos hacia el futuro? La voluntad se limita por lo que ya ha sido y por la inaccesibilidad de un futuro inagotable. El superhombre se sobrepasaría constantemente a si mismo, en un superhombre infinito. Tal como se plantea el concepto del tiempo, el pasado no puede ser futuro ni viceversa. Zaratustra presiente un saber más profundo sobre el tiempo, que permitirá resolver la (¿aparente?) contradicción entre la voluntad de poder (siempre ascendente) y el tiempo: la idea del eterno retorno de las cosas. Porque la redención del hombre no es, como en el cristianismo, resuelta en un trasmundo sino en la realidad del tiempo, esa flecha que lanzada hacia el futuro, vuelve del pasado. La alborada del eterno retorno No obstante ser la idea central de esta filosofía, sólo mostraremos una visión somera de la 3ª parte, donde se halla expuesta. Todo lo que acontece aquí y ahora, sólo se repite. Nada ha dejado de ser alguna vez; ello supone que de haber un pasado infinito, este acto que realizo ha ocurrido infinitas veces. El futuro también será lo que ha sido. Ese anillo inescindible (el futuro y el pasado) en dos vertientes separadas, es el Gran Año. Citaremos un fragmento manuscrito: "El mundo de las fuerzas no experimenta disminución; de lo contrario, en el tiempo infinito se habría debilitado y perecido (...) Cualquiera sea el estado que pueda alcanzar este mundo, debe ya haberlo alcanzado y no una, sino infinitas veces". No consideraremos la oscuridad de conceptos como eternidad, repetición, refiriéndose a lo que ocurre dentro del tiempo (¡). El tiempo infinito parece convertirse en la negación de lo que deviene, eternizando el momento presente, vuelto paradójicamente "eterno y sin devenir". Lo que personalmente vive el filósofo como probable, éticamente se convierte en mandato: “Vive de manera tal que pueda desear revivir esta misma vida en repetición eterna". Pero ello lleva a la supresión de toda teleología, el mundo no tiene objetivo estético ni moral; la naturaleza “se deshumaniza" en un lúcido, simple devenir circular. Es el superhombre quien dice si a la existencia, al pensamiento más poderoso (el eterno retorno). Para Nietzsche; que confiesa no querer volver a vivir, abrumado por la náusea y la desesperación, halla la objeción más importante en la idea del "último hombre", “el más despreciable", porque también este retornará eternamente. La moral que se infiere, es una vida bajo la especie de ia eternidad, pero terrestre e inmanente, construida como una obra de arte. Es amor al destino, a lo necesario. (Ya había afirmado que "la teoría de la libertad del querer es una invención de las clases dominantes"). Quien descree en su doctrina, vive en lo fugaz. Se ha afirmado que el eterno retorno y el superhombre son meros conceptos limites de una filosofía antimetafisica y antipesimista, posibilitada por la muerte de Dios y que no debe ver en "Zaratustra", al avanzado de una raza de amos. Si esto es negar el "germanismo", no ofrece dudas. Pero, el ascenso del hombre al superhombre, ¿no supone también lo biológico? "Nuestro camino va hacia arriba, de la especie a la especie superior". Algunas consideraciones generales "Se manda al que no sabe obedecerse a si mismo". Queremos señalar: 1) el carácter metafísico, infundado, intuitivo, de la doctrina, está “enmascarado" bajo formas psicológicas, etc. (“el hombre superior", p. ej ); 2; las antinomias (tiempo y voluntad ascensional) y contradicciones: la aceptación incondicional de lo existente, legitima el pasado, el error, su posibilidad y los desbordamientos del poder. Qué sentido tienen la critica y la misma acción —¿cuyo curso no cambiará porque todo se repite? La critica sería inoperante porque sus efectos ya habrían sido Lo único que nos permitiría actuar, sería la Ignorancia o el amor a lo dado (una forma de resignación paralizante). Más aun: ¿qué creación cabe para lo que ya es (efecto) necesario? Lo creeríamos nuevo por desconocimiento, pero de hecho, no incidiríamos como factor (opción) libre. Se mueve en una insuperable contradicción entre la (supuesta) libertad (creativa) y el (pre) determinismo, el fatalismo. ¿Cómo redimir lo que ya fue y se repetirá inexorablemente? Por eso concluye en una ética cuya única salida señalamos: yo lo quise y quiero así. Es una suerte de "cosmodicea". Debe aceptar" la suciedad" (Alianza Ed 284,289) como indicio de la "mucha sabiduría del mundo". ¿Pero es preciso aprobarlo o corregirlo? 3) El hombre no hace la historia sino que está preso en ella, en una acontecer humano no histórico (no libre) 5) La moral no surge de la “inmoralidad" (voluntad de poder) sino para regular esa voluntad. 6) Su negación de los valores cristianos, su transmutación, se sustenta en una escala biológica traspasada a la vez por una metafísica vitalista; su axiología tiene como limites "la debilidad" y “la fuerza". 7) Su hombre "auténtico" es un desesperado, asqueado de su propia humanidad; su "sentido" no es más que aceptación. 8) Si bien afirma que el sufragio político "debe negarse" tanto a los ricos como a los desposeídos y que unos y otros son "seres peligrosos" (propone una élite del poder, no del dinero), históricamente parece la manifestación de una burguesía que osa decir su nombre, reniega del igualitarismo que apoyó en su ascenso, concluyendo en otra utopía: el nacimiento del “hombre terrestre universal" y en una metafísica, no obstante repudiarla; doctrina fundada en una moral darwinista que olvida el solidarismo de Darwin (fenómeno general de la época), en el ateísmo y el naturalismo; una ideología, en suma. Niega la trascendencia pero baja a la tierra la abstracción de un hombre endiosado: una élite (biológicamente) noble, con vocación, dirigente, pero anárquica (“para los superfluos se inventó el Estado"). Es un intento milenarista de una extraña teología, deudora de Schopenhauer y hasta de Hegel —autodesarrollo del espíritu—, cuya función es desplazar la tradición cristiana, el igualitarismo, etc, para afirmar la lucha de las especies y de los hombres, así como el “progreso" convertido en eterno retorno. Ontologóa de una situación histórica, que en el plano social se alinea a Hobbes y en el individual, legítima “la excelencia" de los pocos que constituyen la élite de poder (moral particularista). Es imposible detenerse en su filosofía del instante, el placer, etc. pero tuvo aspectos liberadores en cuanto a su afirmación de lo terreno, lo vital, y la necesidad de un sentido propiamente humano, falseado por el platonismo y el trascendentalismo "Desde que hay hombres, el hombre se ha regocijado demasiado poco; ése es... nuestro único pecado original". En resumen: el hombre es algo que debe ser superado; sus valores, transmutados. Sólo que el camino propuesto, es un camino ciego. |
por Joseph Vechtas
Publicado, originalmente, en: La Semana de "El Día" - Montevideo, del 14 al 20 de enero de 1984 • Año 5 - N° 259
La Semana de "El Día" fue una publicación del Departamento de Investigaciones y Estudios del Diario EL DIA
Gentileza de Biblioteca digital de autores uruguayos de Seminario Fundamentos Lingüísticos de la Comunicación
Facultad de Información y Comunicación (Universidad de la República)
Ver, además:
Friedrich Wilhelm Nietzsche en Letras Uruguay
Editor de Letras Uruguay: Carlos Echinope Arce
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