El centinela de la Osa Mayor
Victor H. Silveira

Arthur,

el “centinela de la Osa Mayor”

dejó una selva -París-

por otra selva –Bisédimo-

a cuatro horas de Harar.

Quiso dejar de ser poeta

para ser comerciante.

“Traficante”, dirían sus detractores

en París: los verdaderos traficantes

de la jungla  paradigmática.

“No me hable más de los artistas

bastante he conocido a esos pájaros”,

le dijo una noche

al doctor Beaudier...

 

Rimbaud

querido y respetado por los indígenas

los salvajes y los negros

de Abisinia y Aden

(Aden, la antípoda de Edén!),

veranos calcinantes

infierno en la tierra

para su vocación de aventura y aporías

en caminos andados y desandados.

Arthur Rimbaud

el de los ojos de azul miosota

mirando con horror

solamente su pasado.

Aquel  diez de noviembre

habrá satisfecho plenamente

a su  Moira.

Había últimamente andado

con un cinturón alforjado

repleto de oro -tangible, real-

con el que transmutaba sus duros trabajos.

Pero el  oro alquímico

se lo estaba  transmutando a él

y se lo llevaba

-las velas de luz desplegadas-

en su “Barco  Ebrio”.

Victor H. Silveira
De "El centinela de la Osa Mayor"

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