Tía Cloniche, Washington Benavídes, Ediciones de la Banda Oriental, Colección Poetas Uruguayos, 1990, 68 págs.

 

La poesía realista de Benavídes
crónica de Hugo García Robles

EN la poesía de Benavides ha existido siempre una relación clarísima con la realidad, una vocación profunda de realismo. Recordamos que la lectura de sus poemas —por alto que vuele la fantasía poética, la capacidad de la figura enmascarando sus raíces asibles— nos delató el hecho concreto, la calandria, el paisaje de la ruta cinco, el testigo humano retratado con su verosimilitud coyuntural.

Ahora que tenemos a nuestro alcance “Tía Cloniche", la referencia anotada se hace presente otra vez. La esencia narrativa que la contratapa explícita está, evidentemente, en los poemas que el libro encierra. El mundo es mágico, dice en el frontispicio, la cita de López Velarde. Pero es mágico precisamente por esa capacidad de saltar sobre las barreras de lo inmediato, de lo cotidiano que el poema asedia como un punto de partida obvio e inevitable. Como álbum familiar, allí están los primos. Saturnina, el tío Orestes, el almacén, y por supuesto, la propia tía Cloniche que presta su nombre al volumen.

Como un álbum familiar, dijimos. Especie de inventario memorioso que rescata tiempo y espacio, lo que fue y dónde fue. el entorno del poeta o del hablante, como se estila en otro orden critico, de modo que el libro desemboca naturalmente en ese poema final que no en vano se llama La sagrada familia. Por supuesto que la sacralización de ese entorno humano, familia por la vecindad afectiva y no solamente por el vínculo genético, se cumple más allá de la alusión retórica evangélica, por la acción de la palabra poética. La palabra que jerarquiza un nudo de relaciones fundado en empresas verbales donde la intención narrativa, de eventual estirpe prosálica no resiste una lectura atenta sin revelar su profundidad lírica. Poesía entonces, memorias congeladas por el objetivo y el diagrama poéticos.

Esta última reflexión nos acerca a Fotos, el titulo previo de Benavides, sin duda tributario de esta visión que arranca —como hemos asomado— de su realismo esencial y que conduce a esta reiteración que convierte a Tía Cloniche y su galería en álbum, colección de imágenes.

Para que la verosimilitud no se ate excesivamente a un realismo que Benavides maneja con gran libertad, convendría citar que El abuelo, en el intenso y más breve poema del volumen, se convierte en armario.

No recordamos antecedentes nacionales en este modo de retratar a los personajes con intención de reunirlos en una galería lírica que los hermana en una mirada única. Quizá el Schinca “De la aventura”. Remotamente. Edgar Lee Masters, poco citado y poco frecuentado entre nosotros, propuso con Spoon River Antology, desde la vertiente del crisol poético norteamericano, una empresa que de algún modo tendría relación con Tía Cloniche. Por supuesto que el lirismo de Benavides, no obstante la renovada exigencia objetiva y su apariencia cercana a la narración, otorgan a su poesía vibración íntima de una calidez que le es propia.

Carmen, que resuelve en el último verso el nudo lírico después de una enumeración desnuda, de parte policial, Dorinel, finísimo retrato de penetración lacerante con la perla de esa hostia amarga que enlutece la liviana invectiva de los niños. La pregunta de Tere, construida sobre las concepciones fantásticas del mundo infantil, son algunos de los momentos que el lector encuentra como hitos más altos de un libro que se reconoce por su parejo nivel.

Benavides es un poeta prolífico, como Neruda. Arriesga siempre un libro más sobre el primero con el cual ha asediado un universo concreto o una temática determinada. Dicho lo que antecede, que parece reproche y no lo es, porque el poeta tiene todo el derecho de crear su obra por el camino de la supresión o por el de la acumulación (la posteridad elige, de todas formas), consignamos nuestro reconocimiento de lector ante versos como el que elegimos para cerrar esta mínima nota:

En su sueño, la Custodia inclinaba sus rayos sobre

                                                                 el niño

y clavaba en sus ojos su erizo

                                                          inaccesible

 

crónica de Hugo García Robles

 

Publicado, originalmente, en: La Semana de "El Día" - Sábado 6 de octubre de 1990 - Año XII - N° 578

La Semana de "El Día"  fue una publicación del Departamento de Investigaciones y Estudios del Diario EL DIA

Gentileza de Biblioteca digital de autores uruguayos de Seminario Fundamentos Lingüísticos de la Comunicación

Facultad de Información y Comunicación (Universidad de la República)

 

Ver, además:

                       Washington Benavídes en Letras Uruguay

                   

                                                                                                      Hugo García Robles en Letras Uruguay

                    

Editor de Letras Uruguay: Carlos Echinope Arce   

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