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Antología personal, por Augusto Roa Bastos. Editorial Mueva Imagen. México 1980.
La Temperatura de la Sangre Inédito, al 21 de septiembre de 2026, en la web. Escaneado, para Letras Uruguay por su editor. Conste Dentro de la colección de antologías personales de esta nueva y rigurosa editorial mexicana, aparece después de la de Rulfo, la correspondiente al excelente narrador paraguayo Augusto Roa Bastos. Autor de dos novelas con trascendencia universal, Hijo de hombre y Yo el supremo, la labor como cuentista de Roa es despareja y atendible en ejemplos de relatos breves de una fortaleza indudable. En este selección, se ve la mano segura del escritor en una serie de cuentos que, como El baldío, El aserradero, La lección de escritura, Lucha hasta el alba, etc. muestran a Augusto Roa Bastos en sus ejercicios más logrados, en sus más acabados relatos llenos de esa veta para la cual se hace difícil el calificativo y acaso se englobe en la eufemística "autenticidad”, ese efluvio del narrador genuino que se ejemplifica con muy pocos, porque el ejemplo quiere ir más allá de una secta y porque casi todos los buenos escritores son, de algún modo, genuinos. Es decir: hay una raza de narradores latinoamericanos que ejemplifica mejor que nosotros el también paraguayo Rubén Bareiro Saguíer en el prólogo de este libro. Al respecto dice: “Dentro de la nueva narrativa latinoamericana se dibuja una corriente marcada por el signo de la desgarradura. Escritores de las tripas comunicantes, me permitiría llamarlos, por la forma en que se desgranan las entrañas a través de las palabras. Pienso en Juan Rulfo, en José María Arguedas, en Juan Carlos Onetti y en Augusto Roa Bastos. Al margen del relumbrón con que el medalleo del boom envolvió a la mayoría de sus coetáneos, estos cuatro narradores realizan una obra cuya intensidad visceral parece socavarlos, extraerles la sustancia vital, hasta amenazar llevarlos a la página del silencio, tal como se cumple con Arguedas y Rulfo o, cuando menos, a la parquedad rigurosa con que producen Onetti y Roa Bastos. Es como si el fuego que los consume por dentro fuera quemando las palabras a medida que les nacen”. Lenguaje vivo Es sabido que la nueva literatura latinoamericana ha quebrado con la lengua en el sentido estrictamente académico, ha inventado su lenguaje, ha logrado un estiramiento y una revalorización del castellano y también, en Brasil, del portugués. "Augusto Roa Bastos —dice Bareiro Saguier— es uno de los que más ha contribuido, entre los escritores contemporáneos de América Latina, a esas renovaciones. La cantera de la que él extrae los materiales de su arquitectura verbal es justamente la lengua viva de un pueblo. El Paraguay conoce una situación lingüística particular en el continente latinoamericano: la vigencia de un bilingüismo en relativa condición de diglosia. La lengua indígena, el guaraní, ha sobrevivido, y aunque es el vinculo de la comunicación generalizada en el país, al mismo tiempo es victima del proceso colonial. En efecto, el guaraní ha sido relegado a la condición de la oralidad, y de esta manera es transmisor de los sentimientos populares, especialmente a través de la canción. Es decir que se le atribuye una función exclusivamente folklórica, sin acordársele el acceso a la condición de lengua que vehicula el producto cultural elaborado, que en el caso paraguayo esta marcado por el signo prestigioso de la escritura. En estas condiciones, "la obra de arte es obtenida únicamente en español, lengua del grupo dominante y símbolo de la dominación colonial". Es cierto que Roa Bastos se ha preocupado desde que comenzó su tarea literaria de lograr una condensación, dificilísima por cierto, una aproximación a la fusión de las dos lenguas. Una, el castellano, la otra, el sonoro idioma guaraní o el parco idioma guaraní según se le analice. En estos cuentos, esa intentona está a la vista, pero está lograda como algo gutural. Al respecto dice Bareiro Saguier que "El trueno entre las hojas", punto de partida de su narrativa, se inscribe en la línea de las interpolaciones en el texto. En efecto, utiliza el expediente de intercalar términos o expresiones en la lengua autóctona dentro de la escritura castellana del relato. El propósito es el de instaurar la atmósfera de lo guaraní mediante el sistema de ‘'mechado'' o del "cuerpo extraño” que comporta la traducción al pie de página o el glosario al final del libro. Tinta y sangre Es, evidentemente, el paraguayo Roa Bastos, un escritor de encrucijadas. De las mismas sale al paso por su capacidad de entrega, ese carisma que adquiere su escritura porque se nota que el narrador dejó la sangre en la tarea, modo un tanto espectacular de decirlo pero que, metafóricamente, puede comprenderse ya que no hay definiciones exactas para estos tratamientos de la escritura, para estos avizorados sueños del desgarro. En este ultimo aspecto, Roa está más cerca de Onetti que de Rulfo, porque el de nuestro narrador es un mundo diferente al de los dos citados, más complejo y mas universal, sin querer decir con esto que el mexicano y el paraguayo hayan inventado mundos obsoletos. Por el contrario: son mundos mucho más telúricos — por lógica— que el de Onetti que a su vez — también por lógica— inventó una constelación tan rioplatense como europeizada. Así es que distinguimos, por ejemplo, en el sentido de realidad que expone Roa: "Para mí la realidad es lo que queda cuando ha desaparecido toda la realidad, cuando se ha quemado la memoria de la costumbre, el bosque que impide ver el árbol. Sólo podemos aludirla vagamente, o soñarla, o imaginarla”. La realidad, sin duda, pero no su fijación estática como en una placa fotográfica. La palabra del narrador le restituye el dinamismo, la vida. al aludirte, soñarla, imaginarla. Es un movimiento que va de la circunstancia referencial a la referencia literaria. Leer estos cuentos es introducirse en un clima que es preciso detectar primero para regustar después. Roa fue un narrador de no muchos lectores, que siempre tuvo el favor de la critica y cierta reticencia del público. Pero Yo el supremo terminó en parte con esa constante. Por eso es ineludible volver a sus cuentos, leer lo no leído o releer, tarea más reposada, más intelectual. La lámpara de Roa Es interesante, por último, citar en parte la “Nota del autor sobre lucha hasta el alba”, cuento perdido y hallado treinta años más tarde, recompuesto para este libro: "Este cuento — escribe Roa— el primero que escribí, quedó perdido y olvidado durante más de una treintena de años. Durante esos años de amnesia, de seguro no inocente, dudé incluso de que lo hubiese escrito alguna vez. Llegué a pensar que el cuento no fuese más que una nebulosa de proyecto literario: la paráfrasis del texto bíblico sobre la lucha nocturna de Jacob, que yo prefería entre todos los que mi madre leía por las noches y que invariablemente comentaba en guaraní reinventándolos a veces en un tiempo más cercano y con personajes conocidos. Cuando hacía 1968 comencé a compilar Yo el supremo, encontré el cuento esfumado entre las páginas del Tratado de la pintura, de Leonardo da Vinci, libro que yo aprecio particularmente y que me enseñó a ver el sentido del mundo como un vasto jeroglífico en movimiento pero cuyos signos son, tal vez, indescifrables. El hallazgo del viejo manuscrito me produjo quizá el mismo pavor que debí sufrir cuando intenté transcribir tales fantasmagorías en esos amarillentos papeles con membrete del ingenio azucarero donde trabajaba mi padre como modesto empleado de la administración; papeles que yo robaba y en los que escribía a la luz de un frasco de luciérnagas, la lámpara secreta de mi infancia”. Al contrario de lo que dice Roa en su nota, el resultado no es ninguna “nimiedad” tal como no lo es este ¡libro, acaso introductorio a la obra del narrador paraguayo, ejemplo de la estética de una vieja conjura: transpiración, sangre y escritura. |
Publicado, originalmente, en: La Semana de "El Día" - Montevideo, sábado 7 de marzo de 1981 Número 112
La Semana de "El Día" fue una publicación del Departamento de Investigaciones y Estudios del Diario EL DIA
Gentileza de Biblioteca digital de autores uruguayos de Seminario Fundamentos Lingüísticos de la Comunicación
Facultad de Información y Comunicación (Universidad de la República)
Inédito, al 21 de septiembre de 2026, en la web. Escaneado, para Letras Uruguay por su editor. Conste
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Augusto Roa Bastos en Letras Uruguay
Enrique Estrázulas en Letras Uruguay
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