Teatro Lavalleja de Minas - El Estado salvó otro teatro, pero ...

Crónica de Ángel Curotto  

Suplemento dominical del Diario El Día

Año XL Nº 2079 (Montevideo, 13 de mayo de 1973)

Inédito, al 17 de octubre de 2026, en internet, escaneado, para Letras Uruguay, por su editor (conste)

El Ministerio de Educación y Cultura acaba de disponer la expropiación del Teatro Lavalleja de la ciudad de Minas.

No podemos menos que adherirnos a la satisfacción que la noticia ha provocado en la capital serrana, resolución que evita la desaparición de otra de las pocas salas teatrales que restan en el País.

El Teatro Lavalleja de Minas es parte de la historia nacional ya que, en sus sesenta y cuatro años de vida, su escenario fue una permanente expresión de la vida artística nacional, así también como de otros aconteceres ciudadanos, ya que durante medio siglo, en las luchas electorales fue tribuna política do los caudillos de todos los partidos políticos.

Las viejas generaciones minuanas recuerdan muchas noches emocionantes y en la cadena de las evocaciones repiten muchas veces, refiriéndose a esa sala:

—Aquella representación de "M'hijo el dotor" en 1911 por la compañía Baccino-Orriola, los distintos estrenos del celebrado poeta Manuel Benavente, de sus obras “Margarita Gauthier" (1914) y “El señor diputado (1916); los grandes festivales de beneficencia en que se oyó la voz lírica e inspirada de Carlos María Prando y M. Becerro de Bengoa... Se recuerda, también, el gran suceso alcanzado en 1918 por la Compañía Lírica Italiana dirigida por el tenor Miguel Tornesi que interpretó entre otras, las óperas "Tosca", "Rigoletto”, "Traviata" y “Boheme" en veladas líricas inolvidables. En ese mismo año, la compañía española de comedías María Diez -Nicolás de las Carreras y el recordado primer actor Juan Catalá, brindó un brillante ciclo de autores españoles... Tampoco se olvida aquellas noches de opereta en que el conjunto de Pedro Maresca ofreció, desde el escenario del teatro Lavalleja, la primera representación de “La duchesa del Bal Tabarin’’... Pasan después por la misma sala otro elenco español de comedia dirigido por el primer actor José Pi Cánovas, la compañía nacional Lina Estéver-Carmen Méndel - Alfredo Carrizo, elencos todos que después de cumplir sus temporadas en nuestra capital, acostumbraban recorrer el interior del País con decidido apoyo popular.

Sala del Teatro Lavalleja de Minas

En el año 1924, la Compañía Lírica del maestro Antonio Marranti realizó una temporada de abono —agregando así un sello elegante de carácter social a la misma— en las que fueron representadas, entre otras —aunque parezca mentira...— las óperas “Lucia", “La Favorita”, “Pescatore di perle", “Trovatore". “Madame Butterfly” y otras, en una temporada que tuvo tres semanas de duración, a teatro siempre colmado.

Las actividades filodramáticas locales comienzan a manifestarse en el año siguiente, en el mismo escenario, con una representación de “Los disfrazados", de Pacheco, por un conjunto en que se destacaron las Srtas. Catalina y Enriqueta Aníbal y los jóvenes Molinari, Porta y Porrini, integrantes del Cuadro “Juventud Minuana”

También en ese mismo año se recuerda la actuación de la compañía italiana Yole Piacentini.

En los primeros meses del año 1926 se presenta, bajo nuestra dirección artística, la compañía Rosita Arrieta, teniendo como primeros actores a Martin Zabalúa y Héctor Cuore, nombres todos de largos y merecidos prestigios en una labor de muchas décadas.

La compañía de la gran actriz compatriota hizo su debut con “El matrero”, de Yamandú Rodríguez, estrenando durante un mes de actuación la tercera producción dramática de los celebrados escritores m¡nuanos Juan José Morosoli y Julio Casas Araújo "El vaso de sombras”, aplaudida posteriormente en todos los escenarios de la República.

La compañía de Rosita Arrieta dejó el escenario del Lavalleja a la compañía española de comedias Concepción Olona, de tan notoria actuación en esa época en los teatros rioplatenses, siguiéndola después en el cartel otro elenco nacional de larga y proficua gestión, encabezado por dos figuras nacionales entonces populares, como la actriz Teresa Lacanau y el actor Pedro Becco.

Y así fueron desfilando por esa sala en años posteriores los conjuntos de Pedro Codina, de zarzuela española del tenor cómico Juan Santos, de la compañía española dirigida por el destacado poeta Francisco Villaespesa, poniendo una nota de juventud y de buen humor en 1929 la presentación de la Trouppe Ateniense, con sus divertidas revistas musicales.

El cuadro dramático “Lavalleja" integrado por jóvenes que fueron cimentando el teatro local, verdaderos animadores como Del Barrio, Raúl Morosoli, Carmelita Gortari, Chula Buenafama y otros, ofrecen esporádicos actos de teatro y poesía, que alternan muchas veces con la Coral Eduardo Fabini.

Una representación de la comedia de Arniches "Para ti es el mundo", dirigida por Saúl Pérez Casas, cuenta con la intervención de distinguidas señoritas y caballeros, entre los que figuraban en el reparto Rosa y Sofía Varzi, Sarita Morosoli, Maruja Baubeta, Graciano Leis, los Hnos. Porrini y Leoncio del Barrio, el gran vocacional que tanto luchara por la expropiación del teatro Lavalleja.

Siguen en la historio de esa sala, presentaciones de elencos nacionales encabezados por nombres importantes de la escena rioplatense como Felisa Mary, Héctor Calcaño, Héctor Cuore, Zelmira Daguerre, Juan Dornenech y tantos y tantos otros, sin olvidar a los "magos" de la época, el dúo Gardel-Razzano.

La soprano Marina Rodríguez Dutra y el tenor Augusto Di Giuli, antes y después de sus actuaciones en los escenarios europeos, fueron oídos y aplaudidos en la clásica sala y muchos son los que todavía comentan un homenaje organizado por la A-I-A.P.E. al poeta Federico García Lorca, en el que intervinieron además del conjunto montevideano Teatro del Pueblo, dirigido por Manuel Domínguez Santamaría, los escritores Cipriano Vitureira, Clotilde Luisi y José Maria Podestá, el guitarrista Máximo Sánchez y el bajo Carlos Tajes.

También los niños minuanos tuvieron tardes de regocijo y de emoción ante la actuación de “La isla de los niños”, dirigida entonces por Juan José Severino y Atahualpa del Cioppo.

Razones de espacio nos impide ampliar esta historia del Teatro Lavalleja que acaba de adquirir el Estado en una decisión digna de encomio. Una sala teatral más ha sido salvada de otro destino, pasando al patrimonio municipal o nacional, como lo son el Teatro “Macció” de San José, Teatro Larrañaga" de Salto, Teatro Municipal de Treinta y Tres, Teatro “Young" de Fray Bentos, Ttro “25 de Mayo" de Rocha y algún otro que escapa a nuestra memoria.

Al señalar la trayectoria cultural cumplida por el Teatro Lavalleja de Minas durante más de medio siglo —y no hay que olvidar que en esa ciudad existe también el Teatro Escudero que ofreció siempre temporadas artísticas de idéntica calidad, sala donde anualmente cumplía sus exitosas actuaciones el elenco del recordado Carlos Brussa— conviene destacar la importancia que entonces tenían las actividades escénicas en la vida nacional.

Acaso nada refleje mejor lo que significaban aquellas largas temporadas en los teatros del Interior, que reproducir unas frases de una carta que nos escribiera el gran escritor y gran amigo Juan José Morosoli, comentando nuestra partida de Minas, en 1926, después de cumplir Rosita Arrieta y su elenco una larga temporada:

"..... ¿Te acordás, todavía, de aquel andén cruzado de viento, frío, lleno de gente con adioses de pañuelos, con amigos que se quedan callados y hondos de pensar? No tendrás nunca más una emoción de partida como aquella... Yo tengo aun aquella mirada de despedida y aquel silencio tuyo. No te rías, que yo me volví de la estación con Julio Casas, Cajaravílle y Lafferranderie y las calles estaban cruzadas de garúas. Y los focos del teatro estaban apagados ..."

Las poblaciones de tierra adentro sostenían temporadas de cuatro y seis semanas de duración y loa espectáculos de la capital eran disfrutados de inmediato en todo el País. Este panorama cultural se fue deteriorando poco a poco, por razones que no son del caso analizar en esta nota y a la que habremos de referirnos oportunamente.

Bien hacen el gobierno nacional y los gobiernos municipales en recuperar teatros de tan nobles tradiciones. Si no fuera así, se irían perdiendo todos. Ningún capitalista invertirá su dinero en la construcción de nuevas salas. Pero los gobernantes nacionales y municipales no deben olvidar que se salva un teatro solamente adquiriendo el edificio. Además, hay que hacerlo funcionar. Si el Estado gasta tantos millones mensuales en mantener elencos dramáticos, orquestas, coros, ballets ¿por qué no encara de una buena vez la sincronización o coordinación de sus servicios con un ajustado programa artístico y presupuestal que resuelva la permanente rotación por los teatros del País de las expresiones musicales, dramáticas, líricas y coreográficas?

El momento actual de los teatros oficiales con sus actividades frente al público reducidas al mínimo, unas que se realizan en locales propios y otras en salas arrendadas, sin olvidar la tragedia del Estudio Auditorio del SODRE incendiado hace más de un año y medio y sin resolverse aun ninguna solución inmediata, son razones que no alimentan mucho optimismo...

Celebremos la decisión oficial de haber salvado la expropiación del Teatro Lavalleja de Minas —sala para nosotros llena de emocionados recuerdos artísticos y sentimentales— y tengamos esperanzas de que no se convierta en otra oficina burocrática, con el telón bajo, sus luces apagadas y sus puertas cerradas al público, ese público que con sus dineros todo lo paga...

El Estado salvó otro teatro. Pero...

 

Crónica de crónica de Ángel Curotto  

Suplemento dominical del Diario El Día

Año XL Nº 2079 (Montevideo, 13 de mayo de 1973)

Inédito, al 17 de octubre de 2026, en internet, escaneado, para Letras Uruguay, por su editor (conste)

Gentileza de Biblioteca digital de autores uruguayos de Seminario Fundamentos Lingüísticos de la Comunicación

Facultad de Información y Comunicación (Universidad de la República)

 

Ver, además:

 

                      Ángel Curotto en Letras Uruguay  

                    

Editor de Letras Uruguay: Carlos Echinope Arce   

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