Madrigal para la del balcón del cielo
poema de
Juan Cunha

 

Sí a la del alto balcón

Sin baranda y sin escala

Yo le mando un madrigal

(Cada vez yo le mandara)
Y una rosa deshojada.
 

Vuelta del lado de la ausencia, justamente;
Oh asomada; inclinada, tan sin nadie.
                                                     Absorta.
Pálida pálida, precipitada en su espejo roto

Manchado (evidentemente); o, sin duda, al menos

Un tanto descascarado Por la insistencia del Tiempo.
                                                                            Ramo lento
De retamas; sí amapolas

Cortadas sin descanso: largamente

Desangradas, tenazmente

Amarilladas, por
El uso y el transcurso; interminablemente

Deshojadas, marchitándose

Sin término.
                 En lo alto

De la sombra: como

Olvidada corona.
Cimera
            Aérea
                       Desvelada
                                      Rezagada
                                      Sigilosa
                       Mariposa
             Blanca
Lenta
 

Difícilmente remontando el aire
Nocturno, ay, con tan sólo
Un ala sola. (Apenas
Espolvoreada
Con viejo viejo
Polvo de oro.)


Lavada infinitamente

Por el agua de la noche
Y siempre puesta a secar

En el alambre del cielo.


Leve diseño de un rostro

En papel de viejo azul

Rodando siempre más lejos

En la ruta de los pájaros.


Pasa mirando sobre el hombro

Se desliza fantasmal

Sobre un aullido de perros

Que no entienden su ademán.


Huye ahuecando la mano

Sobre su lámpara irreal

Sola ampara el lento fuego

Que el Tiempo quiere soplar.
 

Sonámbula nostálgica.
                                Su cara
De romántica, qué enharinada, y

Cuánto ensimismada. Imagen de

Recuerdo, vagamente; o, tal vez,

Pudiérase entrever (acaso)
Una efigie de moneda, desgastada

De rodar entre los sueños.
                                      Por el roce

Del silencio —frecuente— corroída.
Y por el paso de los siglos.
Oh abstraída. Oh

Apenada.
              Presencia.
Y no presencia?
                        Espectro
De lo ausente?
                      Rodaja
Deslucida, sin duda; algo oxidada

(Es muy posible) por la constancia

De relentes y lluvias y

Tristezas.
Desusada
Alianza, de qué bodas? (Tal vez fue aquel anillo

Que la reina del cuento

Dejó caer al lago?)
                           Escarapela

Poco a poco desflecada, a causa
Del
Vaivén nocturno, imperceptible; o del embate

Del misterio.
                  O, simplemente,
Por haber, ya, lucido tanto
                                      En la solapa
De la chaqueta negra

Que viste la Eternidad.


Teje redes por las ramas

Las que cuelga con sigilo

Para atrapar los fantasmas
O el insomnio de los grillos.


A fondos de mares baja

Roza el asombro del pez

Fiel ordena las mareas

Su número su vaivén.


A la sangre de los seres

Llega y le sopla misterios

Mas cuida no se desborde

Devolviéndola a su centro.
 

Su encantamiento desciende

De tal modo circular

Nos pide bajar la frente

Nos propone cabecear.

poema de Juan Cunha

 

Publicado, originalmente, en: Número Año V Nº 22 Montevideo, Enero - Marzo de 1953

Link del texto: https://anaforas.fic.edu.uy/jspui/handle/123456789/117

Gentileza de Biblioteca digital de autores uruguayos de Seminario Fundamentos Lingüísticos de la Comunicación

Facultad de Información y Comunicación (Universidad de la República)

 

Ver, además:

 

             Juan Cunha en Letras Uruguay                   

                   

Editor de Letras Uruguay: Carlos Echinope Arce   

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