Criollo viejo
Amado Canobra

Pa bien decir uno anda como juyendo en la vida y haciendo visajes como macaco e circo. De muchacho juí pión en la vía, en tiempo e los inglese. Siendo todabía menor juí soldau y supe tener mis buenos arrestos y conocí la vara del cabo, del tiempo que en los cuarteles castigaban con varas de membrillero. Y juí resertor. Andube como churrinche por los montes y alcancé a volver a mi pueblo disbrasau de vieja, pasando por la trompa de los milicos hasta que me alcanzó el indulto del Finau Brum y dentré a trabajar en el horno de los Núñez, cuando se trabajaba de sol a sol y nos sotenían a muñato. Hasta que me volví a meter de soldau, porque ya no castigaban y me había cebau al pirón y a la tumba. Pero vuelta otra vez a resertar, porque resulta que nos hicieron bajar a Montevideo , cuando aquellas güelgas grandes del año 17. Me junté con una mujercita que tenía unos hijos y el marido le daba mala vida y los andaba regalando y ahí vivimos hasta que la pobre se me vino a morir de la pendi y como los hijos eran grandes se jueron diendo... Aquí juí pión de don Alonso, un rico medio fundido que tenía estancia en Paraguay y pasaba meses sin hacerse ver y uno pa pucheriar tenía que hacer changas con los vecinos y di'ay salí embromau del ruma y juí de agregau en la casa de mi hermano, pero el pobre no tenía ni pa él.... Como no podía entrar en el Asilo anduve de medio pichi, que a uno le viene la fatalidá y qué va a hacer... Ahora pa mejor se ha venido una catervada de muchachos que juntan. Y ay paso... si usté me dice que soy un juído, acierta.

Amado Canobra
Arca Editorial

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