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La batalla poética y existencial de Vicente Basso Maglio Crónica de Esther de Cáceres Suplemento dominical del Diario El Día Año XXXVII - Nº 1911 (Montevideo, 22 de febrero de 1970) pdf Inédito, al día 9 de septiembre de 2026, escaneado, para Letras Uruguay, por su editor, conste.
LLEVAR la vida, la sangre, la pasión por la justicia, nostalgia del cielo a la luz de la Poesía; mantener todo esto en niveles de gracia y de libertad: tal fue la hazaña de Vicente Basso Maglio. Como fue, por ejemplo. la de León Felipe, que cantaba su melodía de romero mientras hacia arder su fraternidad en la viva llama de aria protesta de raíces profundas, sin consignas ni compromiso. Basso Maglio supo quemar en fuegos arduos su poesía y su vida; las dos se cruzaron con intensa avidez, en batalla sangrienta, crucificándolo. Pero de esa lucha oscura y tenaz nace la grandeza de este poeta cuya dramaticidad encierra un misterio sobrecogedor, el misterio de una vocación ardiente, de un pie alterno que no llega a pacificar su martirio. Amaba Basso Maglio el misterio glorioso de hombre, el camino de los pobres, la libertad que canta. Amaba la vida f¡el a su origen; la vida que se nos da sobre la tierra bendita. Pero sus ojos y su corazón estaban mas allá: amaba el secreto hondo de las cosas, su simbólico ser, su expresión entregada en musical maravilla. Y quiso por eso llevar toda la verdad ardiente de su alma al melodioso verso y a la imagen esencial. El recuerdo del poeta transita por caminos diversos. Lo vimos y lo escuchamos en aquel ir y venir suyo, como de ráfaga, por el aire del mundo; la valerosa voz hendiendo el aire; el clamor creciente como fuego expandido; la súplica heroica levantada como una ojiva de labrada piedra tenaz. Con una mirada atenta, con un alma atenta, despiertas a todos los pasos de la historia, proclamaba el poeta la generosidad y la justicia, la libertad de sagrado origen, removiendo las conciencias con sutiles medios de polemista —¡o con graves acentos de profeta!—, golpeando con recio aldabonazo al corazón de quienes lo oían. Todos sabemos bien hasta que punto era así intensa la misión diana de Basso Maglio - periodista, que llevó este oficio a altos niveles y que insertó, en el género, nuevos, vivificadores recursos, con una libertad y una gracia sorprendentes. Entre tales elementos enriquecedores de esa acción periodística original, aparecía, en primer término, un poder de estilo que el escritor tenía como don innato, pero que él elaboraba constantemente, con la misma actitud que desde su verso dice; “encarnizado orfebre" ... Y porque, en los fundamentos de ese estilo, un acento poético inconfundible asomaba a cada paso, desde la línea humorística, de insólita estirpe aristofanesca —hasta la línea grave, en que las calidades brillaban como unas estrellas sorpresivas, misteriosamente negadas desde la oculta noche. Ya se dice así uno de los trances difíciles de Basso Maglio: el pie alterno, sí, entre lo circunstancial y lo que no muere; entre la realidad opaca y el cielo de la Poesía; entre los rigores de un oficio tan esclavo de lo cotidiano y la fantástica atracción del más nocturno cielo. Este drama no era sólo un drama ligado al acontecer biográfico del poeta; era un drama de raíces profundas. Inherentes a su más hondo ser. En su intimidad se debatían las fuerzas contradictorias, librada misteriosamente a compleja batalla. Y esta culminó, quizás, desde el punto de vista de su estilo y su obra, al nivel del conflicto entre el Arte sencillo —tal como el Canto llano al que aspiraba el autor— y el arte complejo de "Canción de los pequeños círculos y los grandes horizontes", obra en la que usando medios que él mismo no valorizó en su prédica logró Basso Maglio una plenitud de expresión y de belleza singular. Toda la obra del poeta se desarrolla según ese conflicto y sus riesgos. Y es una evolución apasionante la que puede estudiarse desde "El diván y el espejo" hasta ‘‘Canción de los pequeños círculos y de los grandes horizontes" y hasta los poemas de "Canto llano", en parte inéditos todavía. -o0o- |
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Habíase cerrado entre nosotros el ciclo de influencia romántica española, que prevaleció desde la literatura americana del coloniaje y en cuyo enrarecido clima nacieron escasas obras de apreciable valor. Habían aparecido los poetas significativos de este siglo, trayendo a nuestro país aquel buscado encuentro de forma y fondo, que caracterizó al modernismo y que se ha señalado como un trascendente paso en la Poesía de habla española: lo señala J. R. Jiménez al referirse a Unamuno y Darío, ‘'grandes revolucionarios de dentro y de fuera" como a fundadores del modernismo. como a extraordinarios tesoreros de expresión y alma. Y llegó un libro secreto y delicado, de acento diferente; rico en hallazgos formales; logrado concierto de fondo y forma. Es un libro en que los exquisitos medios se mantienen en su sitio verdadero, de manera tal que por este rigor el riesgo de un barroquismo que parece asomar queda detenido en un justo límite que constituye quizás la mejor prueba del oficio del poeta; el signo de su batalla sanada, sufrida y trascendida en firmes líneas musicales. Tal es uno de los rasgos del libro "Canción de los pequeños círculos y de los grandes horizontes": el equilibrio entre el valor expresivo y el valor espacial, entre los valores musicales y los valores estructurales, otra vez forma y fondo tale, como los evocó el glosador hablándonos de las “formas que pesan y las formas que vuelan". Una página escrita en bella prosa poética define, al comienzo de ese libro, la actitud de Basso Maglio y el sentida de esta Canción, explicándonos, en cierto modo, el logrado equilibrio de la obra. Frente a la fugacidad de las cosas, la meditación sobre la eternidad llevo al poeta a encontrar en la belleza de lo que pasa, el ritmo y el sentido de sus cantos —“únicas imágenes verdaderas" de su vida. |
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El libro, referido así a un proceso existencial profundo, tiene sus contextos en la obra del autor. En primer término, un contexto algo lejano, de limitaciones superadas, en los poemas de "El diván y el espejo", publicado en el año 1917, y en donde el autor aparece todavía ligado al gusto de la época, afecto a un decorativismo que luego rechazara enérgicamente. Sin embargo. ya en aquel libro, algo anuncia una tendencia y una vocación más graves; en medio de las formas usuales, aparece un nuevo acento caracterizado por el enriquecimiento sutil del lenguaje según valores íntimos, simbólicos, trascendentes. Y no puede olvidarse el poema titulado "El laurel", donde están en germen, algunas imágenes, algunos elementos de sustancia poética que aparecen luego más libres, más plenos y logrados en la obra del escritor. Sabat Ercasty, con generosidad y con lúcida visión glosó aquellos versos en un número de las simpáticas ediciones de la Biblioteca Barret, inspiradas en noble entusiasmo y en amor por la poesía verdadera. El texto constituye un aporte de vivo interés para el estudio de esa etapa de la obra de Basso Maglio. |
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Otros contextos, mas próximos encontramos los ensayos que Basso tituló: La expresión heroica y Tragedia de la imagen. Son libros ricos de poesía, en ellos los símbolos, las imágenes, el ritmo de la prosa, constituyen los medios con que el autor nos dice sus conceptos sobre Estética, desarrollados con una intención que podríamos decir didáctica, mejor misional.... — que se vale de apasionado acento polémico en un supuesto con representativos interlocutores y en fin de un insistente auto dialogo. Estas líneas, atraviesan la prosa como vivos componentes de un espacio poblado por ideas e imágenes, que se sostienen en presencias de evocativo valor plástico: una figura de Barradas, un recuerdo de Cézanne, una composición de Mantegna...Y luego "algo simple y de una inmensa ternura como lo verde visto después de la lluvia" y la afirmación fundamental: "La lucha es interior, en el espacio de la intimidad, en el mundo de donde saldrá la imagen eterna. Y esta lucha es la aspiración al valor puro, fuera ya de toda facilidad del lenguaje". Hemos seguido con alma despierta, muchas veces sufriente, al Basso teorizador. Al oírlo o al leerlo en tal nivel, siempre vino a mi el recuerdo de las palabras de Goethe: "Gris es toda teoría / pero es verde el árbol dorado de la vida". |
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Hay en el Basso teorizador una pasión que inunda de poesía todo cuanto el nos dice. Esa pasión es lo que confiere valor a su obra dramática ¡Una noche despiertos. El azahar y la rosa y sus ensayos sobre Estética. Es una pasión que inunda el estilo: que le confiere valores originales y que mantiene en todos los momentos el dinamismo poético de las obras, a la vez que su oscuridad, que incide sobre los elementa conceptuales. La expresión heroica y Tragedia de la imagen, planean fundamentales problemas de arte, desde enfoques personales, en unos términos que nos llevarían a pensar en un Basso autodidacta —dentro de los limites en que esta palabra es legitima. De todos modos, el autor se libera en ellos de toda filosofía escolar. aunque funde su posición en lo de un creador de Cultura tan ortodoxo como Eugenio D´Ors. De la notable comparación que éste hizo entre Mantegna y Rafael, de aquella fecunda diferencia entre “la claridad fácil y la claridad difícil" emergen las afirmaciones centrales de Basso sobre Estética. Recuerdo cómo Gabriela Mistral, en su conferencia de Cursos de Verano en Montevideo, aludió a La expresión heroica y se refirió a la idea d'orsiana que es su germen de desarrollo. Estos ensayos son libros plenos de originalidad; y no sólo por cuanto en ellos se afirma sino por la conjunción de la teoría con una apasionada visión de Arte expresada en lenguaje poético. La dificultad para entrar en el sentido de estos libros radica quizá en esa irrupción de la poesía, en medio del planteo ideológico y sobre todo en las huellas intensas que deja sobre la obra el permanente conflicto intimo de su autor; conflicto que se debate aquí entre el propósito relativo a una Estética y que seguramente ha de fundarse en apoyos de la Inteligencia, y en el ansia de renunciar a la Inteligencia, que se declaró muchas veces en Basso como la consecuencia de la formación romántica de su época. Después de aparecida La expresión heroica, las palabras “'claridad difícil", "claridad fácil” fueron arrebatadas a su noble origen y a la poética, profunda interpretación; y corrieron un poco transformadas en pobre lenguaje convencional. Seguramente hay que rescatarles el valor primero para descubrir e! sentirlo de los ensayos de Basso Maglio y hasta para saber la orientación de éste y su deseo más tenso en cuanto a su propia poesía. Quizás para encontrar ¡a justa relación entre la claridad difícil, como signo del gran arte, y la claridad del canto llano a que nuestro poesía aspiraba. -o0o- Libre de las polarizaciones hacia los poetas contemporáneos, Basso Maglio crea una poesía pura que se aleja de los caracteres que signan a los ejemplos que le fueron más próximos. Basso, en Canción de los pequeños círculos y de los grandes horizontes se queda solo con su intimidad, su sueño, su trascendencia. Se calificó al libro como ‘‘poesía pura”: y quizá se dio a esta definición un sentido convencional e inexacto. El sentido verdadero de la expresión, en cuanto al libro de nuestro poeta se refiere, puede localizarse en las definiciones según las cuales J. R. Jiménez defendía a su obra contra la convencional definición: A propósito de la expresión Poesía pura marca el concepto de que ella nace en España. en el momento en que él publica sus ‘'Elegías puras”. Es en 1908: la alusión a este origen se localiza en una conferencia de Wathilde Pomés publicada en Le Figaro, en 1920 —poco tiempo después de su publicación de "La Jeune Parque" de P. Valery y de la aparición de la expresión Poesía pura. Y dice Jiménez: "Qué quería yo decir con esa pureza? Quería decir que yo pretendía que aquellos verbos eran o podían ser "todo y sólo poesía", “sólo poesía", “mera poesía", pura poesía. Como cuando decimos a una muchacha, por ejemplo, que es gracia pura, es decir, toda gracia y sola gracia". En la poesía pura de Basso Maglio se levanta un puente invisible al misterio de más allá: él se da en pleno canto, como en el poema de Dante se nos ha dado a través de Beatriz, símbolo del conocimiento por el Amor. Algo como la mirada de Beatriz aparece en el claroscuro de los versos del poeta; y a ellos so asoma el profundo acento de su búsqueda ansiosa, cuya clave se da en el umbral del libro, en palabras de David que desde entonces se proyectan sobre toda la obra: "Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas” .... desde las cuales comienza el canto, tendido como un arpa que cruzan remotos vientos ya sosegados en un aire de hondas preguntas y voces de adoración. El hálito del salmista corre por todo el libro; repica como una grave preciosa campana en todos los cantos; repica sobre todo en aquel "Tú” nuevo, incorporado por el autor a estos cantos; el Tú que los rige y que se emparienta con la presencia, menos dibujada, que ya se vislumbra, sin alcanzar tan fuerte dominio y figura, en los ensayos del autor. Hay una altura, una distancia astral y a la vez una intimidad y una proximidad conmovedora en ese Tú. El poeta ha podido dar ese doble espacio según sus medios sabiamente elaborados. Calidades finas del impresionismo v hallazgos musicales del simbolismo aparecen en un primer encuentro con estos poemas de Basso Maglio. Pero si nos detenemos aquí: Toda la nacarada vaguedad de la música vendrá para endulzarte, encarnizado orfebre descubrimos que el alma de David sostiene a la música y la acompaña desde dentro con una trascendente fe; tal como juntos a estos sentidos que viven en el ámbito impresionista o simbolista de la “Canción” aparece, de continuo, el acento del salmista, es decir el tono revelador de la aspiración más alta del autor. De allí procede el raro equilibrio entre los elementos melódicos y ¡a estructura del verso, entre la ‘‘vaguedad de la música” y la entera expresión plena y segura. Pedemos, si, encontrar la belleza del mundo evocada en estos cantos con fineza conmovedora, que recuerda la de los impresionistas y que se vale sobre todo de la música para decir la gracia de las cosas. Impresionismo. Simbolismo. Pero algo más allá, desde la persistente voz davídica, asoma la aspiración anhelante del autor; es un hambre de eternidad y un apasionado deseo de conocimiento, de trascendencia, en los niveles de la poesía pura y universal. Entre la claridad de El diván y el espejo y la del Canto llano emerge este claroscuro sutilmente realizado en Canción de les pequeños círculos y de los grandes horizontes. Este es el puente oscuro en que aparecen juntos la experiencia poética y la experiencia mística de Basso Maglio dando a su obra una entidad de grandes proyecciones. Las dos experiencias se originan en zonas vecinas del espíritu, vecinas al centro del alma "en las fuentes vivas de la vitalidad preconceptual y supraconceptual del espíritu". Tal dice Maritain al estudiar el carácter de estas experiencias y de su comunicación y entrecruzamiento en una variedad infinita de modos, relacionados con la condición de la poesía como adivinación de lo espiritual en las cosas sensibles; "adivinación que se expresa en las cosas sensibles y en el deleite de los sentidos". Esa relación es la que da a las cosas sensibles, en la Canción de Basso Maglio su fascinante encanto, seguido de una nostalgia y de una esperanza que se apoyan en las líneas melodiosas del verso. Sobre la fascinación de toda la belleza del mundo, sobre el gradual en que se las admira y ama, súbitamente afirma el Poeta un modo mas profundo y alto de conocer; aquel que se hizo pulso ágil y profundo en su vida y en toda su obra. Por el que pudo definirse a si in mismo en las palabras de una carta escrita hace muchos años, documento esencial: "Como poeta soy la fe". Y sentimos que nuestro salmista ganó la batalla; libertado en la Fe y la Poesía; desde un mar de naufragios, de música, de silencio: este mar que se levanta de sus libros tendido al Solo Mar, símbolo por el que el saber de estilo pudo llegar a la honda síntesis de Poesía y Plegaria. |
Crónica de Esther de Cáceres Enero de 1970.
Suplemento dominical del Diario El Día
Año XXXVII - Nº 1911 (Montevideo, 22 de febrero de 1970) pdf
Inédito, al día 9 de septiembre de 2026, escaneado, para Letras Uruguay, por su editor, conste.
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Vicente Basso Maglio en Letras Uruguay
Esther de Cáceres en Letras Uruguay
Editor de Letras Uruguay: Carlos Echinope Arce
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