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Caciques charrúas en territorio oriental Crónica de Aníbal Barrios Pintos Publicado, originalmente, en: Suplemento dominical de El Día Año XLIX Nº 2476 Montevideo, 29 de marzo de 1981 pdf Inédito en Internet, al día 1 de octubre de 2026. Escaneado y editado, para Letras Uruguay, por su editor. Conste La voz cacique se conoce desde 1492 y procede del taino, dialecto caribe de Santo Domingo. Con ella designaban a los jefes indios. Los expedicionarios de Sebastián Gaboto los llamaban mayorales y hacia 1630 los guaraníes de las misiones jesuíticas denominaban “el grande" al llamado cacique por los españoles. En algunos documentos se les distingue como capitanes y también con la voz quechua, curacas. Por Real Cédula del 12 de marzo de 1697, los caciques fueron considerados como hijosdalgos de Castilla, correspondiéndoles el titulo de Don, inclusive a los caciques niños. Los caciques reunían poderes políticos y militares y eran elegidos por gozar de más valentía y audacia. Era costumbre de algunos jefes de toldería charrúas, adoptar por influencia de la sociedad blanca, el apelativo de personajes principales. Otros tomaron nombres cristianos, por haber sido bautizados. Es imposible acopiar la nómina completa de caciques que actuaron en nuestro territorio. Sólo hemos podido reunir y documentar la existencia de alrededor de sesenta de ellos de las naciones charrúa, minuana y guaraní y uno solo de la parcialidad abipon. Aquí ofrecemos nombres de unos pocos caciques salvados del olvido. Algunos de ellos estuvieron vinculados al proceso histórico oriental, a través de las campañas artiguistas o la recuperación de las Misiones por Rivera, en 1828. Como dijimos alguna vez, Manuel Artigas y sus lanceros se incorporaron a la Revolución Oriental desde su inicio; un centenar de charrúas comandados por Fructuoso Rivera enfrentaron con éxito a fuerzas porteñas, en 1814, en la Azotea de Diego González, en tierras del actual departamento de Durazno: gauchos y charrúas sembraron el pánico en las fuerzas de Manuel Dorrego, en la jornada victoriosa del arroyo de los Guayabos; en Carumbé pelearon charrúas, minuanes y guaycurúes y hasta muchachos hijos de indígenas, y veinticinco charrúas formarán “la Guardia de Hierro de la Patria Vieja", custodiando a Artigas; en la sangrienta batalla del Catalán, con valor y arrojo temerarios, apoyaron los flancos de la artillería y caballería patriotas. A los charrúas no se les dio reconocimiento oficial como Nación a la manera que lo lograron los minuanes, cuyos caciques, en ocasiones, trataron de igual a igual con representantes del Gobernador del Río de la Plata y con el Gobernador y Cabildantes de la ciudad de Montevideo, pero defendieron su suelo nativo y su modo de vida con bravura singular. Ese reconocimiento, empero, lo lograron en Santa Fe, donde ajustaron varios tratados de paz. En descargo de las constantes luchas de los indígenas contra los españoles y criollos ha dicho Luis Franco que, miradas las cosas con ojos y corazón de indio, los hombres blancos eran los intrusos y rapaces de tierras. A continuación damos una muy breve referencia de caciques charrúas que habitaron en algún período en el territorio nacional. La época estudiada se extiende desde su descubrimiento por hombres blancos, en los comienzos del siglo XVI, hasta pocos años después de mediados del siglo XIX. ADELTÚ, Vicente —afirma el historiador Francisco Bauzá que fue uno de los charrúas— el otro se llamaba Antonio Ocalián— enviados por el virrey Avilés desde Buenos Aires a incorporarse a las fuerzas comandadas por Juan Ventura Ifrán, por vía de Yapeyú, con el fin de proponer a los minuanes paz y amistad duraderas. El cacique Adeltú y Ocalián, se habrían reunido con Ifrán, en Laureles, el 2 de abril de 1800. La principal negociación con el cacique minuán Masalana. realizada poco tiempo después, el 12 de mayo, en la costa del Cuareim Chico, antecedente de la campaña del capitán de Blandengues Jorge Pacheco, resultó infructuosa. ARTIGAS, Manuel, apodado Casiquillo. Había adoptado, presumiblemente, el nombre y apellido de Manuel Francisco Artigas, hermano del caudillo oriental. El 8 de octubre de 1811, comandando 28 charrúas, secundó las fuerzas de José Ambrosio Carranza que reconquistaron el pueblo de Paysandú, al haber sido abandonado por el jefe español Benito Chain ante el avance patriota. Según Eduardo F. Acosta y Lara, en 1812 fue elemento de enlace entre los indígenas charrúas y minuanes y el Coronel José Artigas. En setiembre de ese año realizó una incursión al sur del río Negro. BARBACENA [1] Adoptó como nombre el de Marqués de Barbacena (Tte. Gral. Felisberto Caldeira Brant Pontes), que el 20 de febrero de 1827 comandó las fuerzas del Imperio del Brasil contra el ejército Republicano. BLANCO, Juan. Fue muerto el 1o de mayo de 1801, en encuentro sostenido en la Cuchilla de Sopas, actual departamento de Salto, contra las fuerzas del capitán Jorge Pacheco y las del alférez José Rondeau, durante la campaña realizada contra charrúas y minuanes, por causas relativas a la fundación de Belén. Los charrúas tenían cautivas dos mujeres blancas. BROWN [2] Según un contemporáneo, el viajero sueco Carlos E. Bladh, adoptó el apellido del marino irlandés Guillermo Brown, vencedor de la escuadra española en el combate naval del Buceo, el 17 de mayo de 1814. No obstante ese testimonio, Eduardo F. Acosta y Lara considera muy poco probable que el cacique Brown llevara el apellido de un marino. En su opinión adoptó el del jefe de Estado Mayor del Ejército Imperial en la batalla de Ituzaingó, Mariscal Augusto Henrique Brown. El cacique Brown, según Bladh, fue aprisionado en la acción de Salsipuedes. Murió de un balazo, en octubre de 1833, en las inmediaciones del Paso de Batista del Cuareim, al ser atacado junto con 21 indios, por fuerzas comandadas por José María Raña, Jefe Político de Paysandú y el Sargento Mayor retirado Ramón de Cáceres, en cumplimiento de lo dispuesto por el Presidente de la República. CAMPUSANO. Este cacique charrúa entrerriano, pasado el primer tercio del siglo XVIII tenía sus tolderías en las márgenes del arroyo Feliciano. Presume Acosta y Lara que es el mismo Campusano que, a fines de abril de 1749, con un grupo de indios, hurtó caballadas de las estancias del Pueblo Reducción de Santo Domingo Soriano. Habiendo salido en su persecución el Teniente de Dragones Francisco Bruno de Zavala con un escuadrón, los encontró en un potrero del Queguay. En la acción que tuvo con ellos, les mató treinta indios de armas y les tomó 36 prisioneros entre mujeres, niños y viejos. GASPAR, Don. Hostilizó las fuerzas portuguesas en apoyo del Jefe dé los Orientales. El 4 de junio de 1812 se encontró conjuntamente con los caciques minuanes Masalana y Moreira en una barranca del río Daymán, cercana al Paso de las Piedras, con el coronel portugués Joaquín de Olivera Álvarez, quien ordenó distribuirles aguardiente, tabaco y yerba. Pero días después, el 12, las fuerzas de Olivera Álvarez los atacaron en sus toldos matándoles de 60 a 80 indios. En setiembre de ese año el cacique Don Gaspar se hallaba resentido con Artigas por haberles desamparado, en su opinión, en oportunidad del ataque portugués. En octubre de 1812, en el campo volante de la Costa de los Laureles, entre la fuerza de las divisiones y piquetes que componían el Ejército Oriental se hallaban 362 indios minuanes y charrúas, con lanzas, flechas y hondas. IGNACIO, apodado El gordo. En 1800 se encontraba en la región del actual departamento de Artigas. Fue muerto en abril o mayo de ese año por partidas batidoras del Capitán de Blandengues Jorge Pacheco, en paraje cercano a los ríos Yacuy y Palma, al procederse a ocupar tierras donde tenían tolderías charrúas y minuanes. JUAN PEDRO. El 10 de abril de 1831 fue tomado prisionero en el ataque por sorpresa del Potrero de Salsipuedes por las fuerzas comandadas por el Presidente de la República General Fructuoso Rivera. El 3 de mayo fue puesto a disposición del General Julián Laguna, que le dispensaba amistad. LECOR [3]. Adoptó el apellido del General Carlos Federico Lecor, Barón de la Laguna, que gobernó la Provincia Oriental en la época de la dominación portuguesa. Es de recordar que, a pesar de los requerimientos del General Lavalleja, los indígenas que vagaban con sus tolderías por la campaña oriental, le expresaron terminantemente en 1826 “que contra el viejo Lecor no tomaban las armas, ni se reunían para hacer la guerra”, por el buen tratamiento que dicho general les había dispensado. (Semanario Mercantil de Montevideo - 25 de noviembre de 1826). MINI, Capitán. Fue conocido con ese nombre o apodo guaranizado (pequeño en castellano). En 1626 había adoptado el apelativo del Gobernador y Capitán General de las Provincias del Río de la Plata: Francisco de Céspedes. PINTADO CHICO. Fue muerto el 21 de junio de 1801, sobre un gajo del arroyo Tacuarembó cercano a la Sierra del Infiernillo, en el ataque a tolderías de charrúas por fuerzas comandadas por el capitán Jorge Pacheco. POLIDORO. En la Memoria de Manuel Lavalleja y en una carta del educacionista José Catalá dirigida a Gabriel Antonio Pereira, fechada en Paysandú el 23 de agosto de 1831, figura con el nombre Polidorio. Invitado por el Presidente y General en Jefe del Ejército Nacional Fructuoso Rivera no concurrió al Potrero de Salsipuedes, retirándose hacia el cerro de Pintado. RONDEAU. [4] Adoptó el apellido de José Rondeau, vencedor de las fuerzas españolas en la batalla del Cerrito (31 de diciembre de 1812) y Gobernador Sustituto y Capitán General de la Provincia Oriental durante el periodo 1828-1830. Habría muerto en la acción de Salsipuedes. SEPE. Escapó del exterminio de los charrúas y posteriormente estuvo en el grupo de los que capturaron y dieron muerte al Coronel Bernabé Rivera. En abril de 1834 se encontraba en el Pintado. El general Juan Antonio Lavalleja intentaba incorporarlo con otros charrúas a sus huestes, para una nueva invasión en el Uruguay. Es probable que fuera el mismo Sepe que se encontraba en el mes de noviembre de 1840 en la costa del arroyo Saicá, Cavera, Río Grande del Sur, junto al cacique Barbacena, un baqueano del tiempo de Artigas y otros indios, con mujeres y niños, protegidos por los republicanos riograndenses. Allí estuvo con ellos, 18 en total, el Sargento Mayor Benito Silva. Pocos años después de 1850 Sepé se hallaba en tierras tacuaremboenses, integrando un grupo reducido de charrúas, una veintena en total, que tenia sus toldos en campos de La Quebrada, en la falda del cerro llamado de los Charrúas, en la estancia de José Paz Nadal. El cacique Sepé, que sobrevivió a una epidemia de viruelas que diezmó a los indios, fue envenenado en la pulpería de Duthil y Christy, años después de 1860, según lo ha relatado Pablo Lavalleja Valdez. VAIMACA, apodado Perú. En el folleto de François de Curel, ex-director del Colegio Oriental de Montevideo, se asegura que en 1814 había pasado voluntariamente al servicio del general Artigas con un número considerable de sus guerreros y que fue uno de los charrúas que acompañaron al general Fructuoso Rivera en la reconquista de las Misiones Orientales en 1828. Hablaba español y entendía el portugués. En ocasión de la destrucción de los charrúas en Salsipuedes, el Coronel Bernabé Rivera lo tomó prisionero salvándole de una muerte segura, ya herido de un tremendo sablazo. En febrero de 1833, con el curandero Senaqué, el guerrero Laureano Tacuabé y su pareja Micaela Guyunusa, fue llevado a Francia por François de Curel, en París fueron mostrados públicamente, en inhumana exhibición circense. Allí falleció Vaimaca en 1833. En el Museo del Hombre de París existe un calco del busto del cacique. Una litografía de Bernard lo muestra en estado decadente. En 1938, en el Prado de Montevideo, fue inaugurado un grupo escultórico en homenaje a la nación charrúa. La efigie de Vaimaca, de pie, fue realizada por el escultor Edmundo Prati. VENADO. Eduardo F. Acosta y Lara presume que es el mismo cacique Vencel o Vencol, mencionado por el Coronel Antonio Díaz (hijo). Fue otro de los charrúas que escapó a la matanza del potrero de Salsipuedes. Luego de haber ajustado un compromiso de garantía con el Coronel Bernabé Rivera en el arroyo Cañitas, por el cual le sería entregada su familia que había quedado prisionera, en viaje a Durazno fue emboscado con doce charrúas que le acompañaban en la estancia de Bonifacio Penda, en el Queguay. Según la versión de Manuel Lavalleja, el capitán Fortunato Silva los acometió con 40 hombres, aniquilándolos. ZAPICAN. El 29 de diciembre de 1573, a una legua del Real de San Gabriel, unos doscientos charrúas y guaraníes atacaron fuerzas españolas del adelantado Juan Ortiz de Zárate, matando y aprisionando entre 80 y 90 soldados. El cacique máximo fue Zapicán. Semanas después los indígenas fueron derrotados en el sangriento combate de San Salvador por las huestes santafesinas del capitán Juan de Garay, que habían llegado en auxilio de los expedicionarios de Ortiz de Zárate. Según el arcediano Martín del Barco Centenera, al ver que Lázaro de Benialvo, de las fuerzas de Garay, hería de muerte a su sobrino Abayubá, Zapicán lo acometió pero de un golpe terrible con su espada, Benialvo dio término a su vida. En la Rambla Gran Bretaña de Montevideo se encuentran dos estatuas que representan al cacique Zapicán y a Abayubá, realizadas en 1930 por el escultor Edmundo Prati, obras ampliadas de originales en yeso de Nicanor Blanes y Juan Luis Blanes, respectivamente. ZURDO. Era hijo del cacique Ignacio, El Gordo. Fue muerto el 30 de abril de 1801 en el paso de las Tropas del Arapey Grande, ante el ataque de la partida del Teniente de Milicias Ambrosio Velazco, de las tropas del capitán Jorge Pacheco, durante la campaña realizada por motivos de ocupación de tierras habitadas por charrúas y minuanes. Notas: [1] [2] [3] y [4] Citados por el Sargento Mayor Benito Silva en las "Noticias sobre los Charrúas" que diera al Dr Teodoro Miguel Vilardebó en 1841. Fuentes básicas ACOSTA Y LARA, Eduardo F. La Guerra de los Charrúas en la Banda Oriental (Período Hispánico). Montevideo, 1961. (Periodo Patrio) I y II, Montevideo, 1969 1970. BARRIOS PINTOS. Aníbal. Historia de los pueblos orientales. Montevideo, 1971. La trágica muerte de Bernabé Rivera, en Suplemento dominical de "El Día”. 11, 18 y 25 de mayo de 1969. RIVET, Paul. Les derniers charrúas, en Revista de la Sociedad "Amigos de la Arqueología", tomo IV. Montevideo, 1930. |
Crónica de Aníbal Barrios Pintos
(Especial para EL DIA)
Publicado, originalmente, en: Almanaque del Banco de Seguros del Estado - 1981 (Montevideo - Uruguay)
Almanaque del Banco de Seguros del Estado es una publicación editada por el Banco de Seguros del Estado
Ver, además:
Aníbal Barrios Pintos en Letras Uruguay /
Caciques abipones, guaraníes y minuanes en territorio oriental
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