El tedio

poema de Orfila Bardesio

De "La canción de la tierra"
Montevideo, Abril de 2009

                                A mi nieto Joaquín

 

Como a quien le han dicho todo

nos queda el tedio

por aire y compañía.
Nada de lo que vibra nos anima.

Quizás la hierba húmeda.
Quizás una tormenta

con su azote de lluvia.
Quizás un cielo estrellado

volcando sobre el cuerpo

tendido en la orilla

su leche de siglos.
A veces la música

recorriendo la casa

con manos de mil dedos

bajo un traje invisible

que la deja desnuda.
Tal vez la gracia de un amigo

que viene a visitarnos.
Cansado de extrañarnos

en las noticias
lo que sucede no nos pertenece.
Un gran vacío, un invierno,
Un desierto como si fuera todo

Se instala y reina.
Pero de pronto, en el silencio,

la indiferencia aparece quemada:

eres tú, Fuego que estás entre nosotros

aunque no nos queramos enterar.

Asombra que podamos vivir

como si no existieras.
 

 

 

46
El paseo
Nina con los juguetes apagados,
mil a ver la luz del día,
hí las abejas giran
nulue las flores,
mí ha venido
el laIir del colibrí.
Nu estés quieta
Imito a la puerta entornada,
esperando lo que quieres decir.
El Dueño de las palabras
lo sabe-.
Sal a pasear ron tus amigas.
47
La prisión del “sí mismo”
Miramos hacia abajo al acecho de males probables que puedan ocurrimos, pasamos las noches en angustia y desvelo, sufriendo
por nosotros mismos, nos defendemos de fantasmas, pudiendo ser fuertes somos desvalidos, pudiendo gozar como niños, miedos vetustos nos estrujan las visceras.
El aire, el espacio,
los vuelos,
la sangre
circulando
aguardan
tras la puerta
del nosotros mismos.
48
El lugar seguro
A Felipe, mi nieto.
11 li|K‘ juega a) fútbol mtu zapatos claveteados.
Mr pide que le copie i<l l’iitire Nuestro t'ii una hoja breve.
i. I >ónde guardarlo (Miro que no se pierda v puoda encontrarlo »*n seguida?-
"¡ lín los zapatos!”, decide: lb> guarda en los zapatos de fútbol
11 ios zapatos mmi til lugar seguro donde guardar i l Padre Nuestro!
49
*
El AngelCuando la boa
de la angustia nocturna
viene en silencio
hacia nosotros,
avanza solo
hacia las formas ciegas
el que ninguna culpa tiene,
sin compasión por él mismo,
sale al encuentro de todas
para aliviarnos de ellas.

 

Dudamos como un espejo

Que no refleja del todo la luz.

 

Frente al mar pleno

como un caracol vacío

nos quedamos.

 

poema de Orfila Bardesio

 

Publicado, originalmente, en: La canción de la tierra - Editorial Cal y Canto - Montevideo, Abril de 2009  

Gentileza de Biblioteca digital de autores uruguayos de Seminario Fundamentos Lingüísticos de la Comunicación

Facultad de Información y Comunicación (Universidad de la República)

 

Ver, además:

 

             Orfila Bardesio en Letras Uruguay

 

Editor de Letras Uruguay: Carlos Echinope Arce   

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