Bette Davis
Una bruja 300 años después por Homero Alsina Thevenet
Bette Davis |
En 1925 la famosa actriz teatral y profesora Eva Le Gallienne rechazó de su escuela de arte dramático a una joven de 17 años. No la encontró “bastante seria” como actriz. Pero la joven perseveró en el teatro, y en 1930 llegó al cine, junto a toda una promoción de intérpretes de Broadway que eran necesarios para el nuevo cine sonoro. La joven Bette Davis no se destacó mucho en sus primeros años con la empresa Universal ni después con la Warner. Damiselas a las que ocasionalmente decoró con un filete de perversidad (como en Bordertown, junto a Paul Muni), pero a los 26 años no había llegado todavía a un gran papel. Entonces Jack Warner prestó los servicios de Bette a la RKO, para la primera versión de Of Human Bondage, (Cautivo del deseo), sobre novela de Somerset Maugham, con Leslie Howard como protagonista. Su Mildred fue lo que Bette después llamaría “una maravillosa oportunidad”: la creación de una “mala mujer”, lo cual era insólito para las estrellas cinematográficas de la época. Se merecía probablemente el Oscar de 1934, pero esa posibilidad fue combatida curiosamente por la Warner. Según Bette, la empresa “inició una campaña contra mi candidatura en la Academia, a fin de impedir que una de sus actrices contratadas obtuviera la gloria por un trabajo en otro estudio. Jack Warner presionó personalmente a sus empleados para que no me votaran.” El motivo de Warner era, en apariencia, que después de un Oscar la actriz exigiría un salario mayor. El episodio ha sido recientemente narrado por la actriz en un Memorándum de reflexiones que el semanario Time publicó con fecha abril 9, el día mismo en que se otorgaban los Oscars del ejercicio 1983. Su relato se completa con un hecho más sabido. En 1935 Bette Davis obtuvo el Oscar de la Academia por Peligrosa (que no era en verdad una enorme interpretación) y ése fue un premio consuelo por el desdén de 1934. Según la beneficiaría, lo habría ganado hasta recitando un poema infantil. Fue también en 1935 que la Academia contrató los servicios de la firma Price, Waterhouse, inaugurando un sistema que aseguraba el anonimato de los votos y la corrección de los escrutinios. “Sí, soy la responsable de todos esos sobres sellados”, escribe ahora la actriz. Las relaciones de Bette con el mundo cercano fueron siempre ásperas: eso comprende a cuatro maridos, a Miriam Hopkins, a Jack Warner. En el conjunto, son un manual de feminismo práctico, porque la actriz peleó continuamente por lo suyo, aspirando a mejores papeles y contratos, abandonando el estudio cuando se consideró humillada y subrayando sus opiniones sin afligirse por las consecuencias. Llegó a sumar diez candidaturas en los certámenes anuales del Oscar, pero sólo obtuvo el premio dos veces (el segundo fue en 1938, por Jezabel). En 1941 llegó a presidir la Academia, cargo que nunca había ocupado una mujer. Propuso eliminar el voto de los extras para las candidaturas a mejor interpretación, porque entendió que ése era un sistema defectuoso, y así provocó un escándalo (la medida fue aceptada por la Academia años más tarde). Propuso que la ceremonia anual se realizara en un teatro y con entrada paga; eso fue otro escándalo y sin embargo la Academia lo implantó después. Propuso el premio especial Irving Thalberg (sólo otorgado a productores) para el eminente Orson Welles en 1941, que había hecho El ciudadano, pero no encontró una mayoría de votos. La carrera de Bette Davis llega a las 90 películas en medio siglo. Y comprende labores mayores en Amarga victoria (1938), Juárez (1939), La carta (1941), La extraña pasajera (1942), La loba (1942), y La malvada (1950). Pero en la década de 1960 estaba sin trabajo y publicó un anuncio en los diarios: “Madre de tres chicos de 10, 11 y 15 años. Divorciada. Treinta años de experiencia como actriz de cine. Todavía en buen estado y con mejor humor del que generalmente se le atribuye. Busca empleo en Hollywood (ya tiene uno en Broadway). Se dan referencias”. Y así fue como Bette Davis perduró con papeles de característica, pero siempre destacados. En 1977 el American Film Institute le concedió su premio especial por la labor de una vida. Entre los elogios a su talento, su perseverancia y su franqueza, un periodista recordó entonces la frase del crítico inglés E. Arnot Robertson: “Si Bette Davis hubiera vivido 300 años antes, la habrían quemado por bruja”. |
MdNBio - Bette Davis: la mala de HollywoodPublicado el 22 oct. 2016 |
La Noche De... - Los secretos de Bette DavisPublicado el 20 sept. 2012 |
'Con mi propia voz': Bette Davis | Momentos TCM | TCMPublicado el 19 ene. 2017 |
Homero Alsina Thevenet
"Jaque" Revista Semanario - Año I Nº
22
Montevideo, viernes 11 de mayo de 1984
Editado por el editor de Letras Uruguay
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