El planeta de los simios: (R)evolución (2011) William
Venegas Crítico
de cine La Nación |
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Enorme y agradable
sorpresa me ha sido ver el nuevo filme de Rupert Wyatt, titulado
El planeta de los simios: (R)evolución (2011). No solo es
notable esparcimiento, capaz de tensarnos con su historia mientras se
apodera de nuestras emociones, sino que es –por igual– una película muy
bien articulada, como hecho narrativo y como expresión visual digna de
lo mejor del género fantástico (ciencia ficción). Esta cinta tiene en España un título más lógico, a saber: El origen del planeta de los simios. Es que no se trata de otra situación. Es eso: el origen. Es posible que ningún cinéfilo olvide aquella escalofriante escena del primer filme de la saga El planeta de los simios (1968), dirigido por Franklin J. Schaffner, cuando el comandante de una nave espacial, encarnado por Charlton Heston, maldice frente a lo que queda de la Estatua de la Libertad. Esa es una secuencia de culto en el cine del género fantástico. La película que ahora se exhibe en el país nos narra el tránsito del cómo se llegó a esa situación. Para esto, los guionistas Rick Jaffa y Amanda Silver se han lucido con la escritura del libreto. Se trata de un guion sesudo, que –sin abandonar el entretenimiento– manifiesta un importante valor dramático y reflexiones válidas acerca de la conducta humana como destructora del equilibrio natural. Como es de suponer, el guión se basa en la conocida novela escrita por Pierre Boulle. Así, la película muestra un diseño perfecto de los personajes, hombres y simios, y de ellos en relación, sean relaciones amistosas o de enfrentamiento, donde algunos humanos muestran conductas realmente estúpidas (como suele suceder, no hay razón para sorprenderse). El personaje principal (humano) es Will Rodman (bien encarnado por James Franco), joven científico que investiga con monos para obtener una cura para el Alzheimer. Las buenas intenciones de Rodman chocan con los intereses empresariales, que lucran desde el campo farmacéutico. Parece manido el asunto, pero verán ustedes qué interesante es el tratamiento dado por la película. Cuando los simios logran rebelarse, por una sentida razón de dignidad zoológica ante las experiencias de laboratorio de las que son víctimas, en tal momento, se desata un ciclo evolutivo en ellos que los lleva, en principio, a ganarles un territorio importante a los humanos. El filme no solo plantea su tesis, sino que la desarrolla con destreza conceptual y con pericia cinematográfica. Hay un momento que –se me ocurre– resultará icónico en el cine. Sucede cuando César, líder de la revuelta de simios, dice la primera palabra del lenguaje humano. Esta palabra es ¡No!, en el sentido de “no más”. Dicha secuencia logró estremecerme. La batalla entre la policía y los simios en el Golden Gate es del todo simbólica, además de impactante. Otra secuencia pasajera nos da un dato importante: un periódico informa que una nave se ha perdido en el espacio con su tripulación (¿cuál nave si no la que nos recuerda de inmediato a Charlton Heston y la Tierra dominada por castas distintas de simios?). |
No se puede terminar esta crítica sin mencionar el importante trabajo del actor Andy Serkis, como César, sobre todo por su gran dominio del movimiento corporal y del signo de la mirada. No sé si habrá más secuelas de este filme, ojalá que sí, pero que sean películas así de buenas. No se la pierdan. |
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El planeta de los simios:
(R)evolución Género: Fantástico Dirección: Rupert Wyatt
Elenco:
James Franco,
Andy Serkis,
Freida Pinto,
Brian Cox,
John Lithgow Calificación: CUATRO estrellas de cinco posibles |
por
William Venegas
cocuyos@racsa.co.cr
Gentileza de La huella del ojo
http://lahuelladelojo.blogspot.com/
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