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Texto y teatro El teatro es la creación artística más colectiva. El texto literario, el cuadro, el poema, la estatua son expresiones casi totalmente individuales. Quedan concluidas e inalterables cuando el autor las entrega a la curiosidad pública. Todo lo ha expresado en la forma que ha considerado más pertinente. Puede haber interpretaciones sobre las intenciones, sobre los ocultos o visibles mensajes que contiene la obra, se puede elucubrar infinitamente sobre lo que contiene o significa una novela como el Quijote o un cuadro como Las Meninas, pero no hay manera de presentarlas y conocerlas de otra manera que aquella final y definitiva que le dio el autor. Con el teatro el caso es enteramente distinto. En la creación final de la obra dramática intervienen el director, el escenografo, los actores, los técnicos y en el momento de la realización escénica el autor no pasa de ser uno de los elementos, posiblemente el más importante, de esa creación colectiva y cambiante. Sobre todo he reflexionado con frecuencia últimamente por dos razones coincidentes, porque tuve la oportunidad de presenciar dos o tres montajes de grandes obras como "El avaro" de Moliere, por Planchón, en París, "El médico de su honra" de Calderón, por Marsillach en Madrid y "La enamorada del rey" y "Las galas del difunto" de Valle Inclán, por Fernando Rojas, igualmente en Madrid. También tuve la muy personal experiencia de ver montar mi obra "Chuo Gil” en el Festival de Otoño de Madrid, por el grupo teatral del Ateneo de Caracas, bajo la dirección de Gustavo Tambascio, lo cual me sirvió mucho para interiorizar la difícil relación del autor con la obra dramática escenificada. "El avaro" de Moliere se ha presentado en muchísimas formas en los últimos tiempos, desde la versión canónica de la Comedla Francesa, hasta los más audaces ensayos de expresión teatral de nuestros días. Planchón, con apasionada verbosidad, utiliza libremente el texto para crear un espectáculo de gran teatralidad y movimiento, con efectos escénicos y personajes mudos en torno a la versatilidad histriónica de un gran actor. Los casos de Calderón y Valle Inclán, sobre la base del texto literario, se lanzaban a la creación de efectos, contrastantes y recursos escénicos, perfectamente lícitos y hasta afortunados, que constituían una creación nueva. De esta manera el texto pasa a ser un pretexto, una base fundamental sobre la cual crear libremente un juego escénico con inmensas posibilidades de originalidad y belleza. Sería interesante saber lo que los autores clásicos hubieran pensado de estas versiones, pero no tendrían mayor validez para juzgar su autenticidad. El teatro es una creación abierta que no termina con el texto, que es parte esencial sin duda, pero que no cierra ni limita las infinitas posibilidades de Interpretación y hasta la recreación. El autor que presencia el montaje de su obra tiene casi la misma curiosidad temerosa del espectador más simple. Va a descubrir lo que podia estar en su texto y lo que otros espíritus creadores han logrado al tomarlo como base de su voluntad expresiva. Todos los que participaron en el montaje de mi obra en Madrid estaban creando algo que me iba a revelar mucho. Habla que mirar con respeto esa creación colectiva de la que mi texto era solo una parte, que tomaba una vida peculiar y única, que también para mí estaba llena de sorpresas e interrogantes. Era una nueva interpretación plástica y mágica que difería de todas las anteriores. Por medio de un complejo aparato evocativo y gestual lleno de presencias y trasfondos sugestivos tomaba nueva vida la escritura. Era la obra que habían creado, que creaba cada noche, aquel grupo de hombres y mujeres para darle una significación perfectamente valida y un texto que yo escribí mucho antes en la soledad. El teatro, históricamente, fue muy anterior al texto. En todas las grandes culturas apareció muy ligado al rito y al misterio de las religiones. Era una imagen viva y actuante de lo que de otro modo no hubiera sido nada más que palabras. Así fue en su origen la tragedia griega, así lo fue igualmente el teatro de la Edad Media en los atrios de las catedrales. No importaba entonces mucho el autor, a veces era desconocido o se habla perdido el nombre del que había escrito alguna vez las palabras. Lo que contaba era el gran hecho único de creación colectiva del espectáculo, y su impacto sobre las sensibilidades en la "Comedia del arte", desaparece el autor para ser sustituido por la creación más o menos libre de los actores. La gente iba a ver las inagotables posibilidades que cada tarde ofrecía el encuentro de Arlequín con el señor Pantalón. Significa mucho que la mayoría de los grandes dramaturgos del Renacimiento fueran, en el más estricto sentido, hombres de teatro, como Lope de Vega, o actores profesionales como Shakespeare. "Hamlet" no debió ser escrito como un texto literario, por lo demás tenían poca posibilidad de publicación las obras de teatro, sino como un "libreto", un pretexto suficiente para el juego escénico. Por lo demás, a los autores teatrales no se les daba mucha importancia y, hasta cierto punto, no se les consideraba como grandes escritores. Sí a un "gentleman" de la Corte de Isabel de Inglaterra le hubieran preguntado los nombres de los principales escritores de su tiempo, hubiera nombrado muy seguramente al poeta Spencer o a Bacon, pero nunca al actor Willlam Shakespeare. Esta característica única es la que más contribuye a darle perennidad y vitalidad constante al teatro. Cada nuevo director, cada nuevo montaje, es verdaderamente una recreación de la obra o de lo que el texto pretende decir, cada vez que los participantes fundamentales en el hecho teatral se encuentran. Es posible presenciar una novedad, una realización inesperada, de la que el texto es solo una y muy cambiante parte. |
Publicado, originalmente, en: La Semana de "El Día" - Montevideo, del 13 al 19 de diciembre de 1986 - Año 7 - N° 396
La Semana de "El Día" fue una publicación del Departamento de Investigaciones y Estudios del Diario EL DIA
Gentileza de Biblioteca digital de autores uruguayos de Seminario Fundamentos Lingüísticos de la Comunicación
Facultad de Información y Comunicación (Universidad de la República)
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