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Los fundamentos |
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La leyenda, por ser leyenda, es verdadera.
Por ello diré que, aunque transmitida por mi boca - ciénaga de engaños -
es de
verdad la herencia que te dejo. de las cosas sucedidas que ella cuenta, de las cuales en el mundo no existen señales.
Solo declaran su tiempo cosas concluidas, las que perdieron habla pero balbucean cuando, por locos, vamos despertándolas
en sus tristes tumbas abiertas. nos espían planeando sobre el tiempo.
Pena, no obstante, que no quede sombra o rastro
de lo que floreció en los
dominios de la leyenda.
La leyenda, por ser leyenda, es verdadera. |