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Declaración de odio poema de Efraín Huerta |
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Estar simplemente como delgada carne ya sin piel, como huesos y aire cabalgando en el alba, como un pequeño y mustio tiempo
duradero
entre penas y esperanzas perfectas. y escuchar con el viento los penetrantes gritos que brotan del océano: agonizantes pájaros cayendo en la cubierta de los barcos oscuros y eternamente bellos, o sobre largas playas ensordecidas, ciegas de tanta fina espuma como miles de orquídeas.
Porque, ¡qué alto mar, sucio y maravilloso! que nos entra en la sangre, dando luz y sustento a lo que hubiera muerto en las traidoras calles,
en
las habitaciones turbias de esta negra ciudad.
ciudad de acero,
sangre y apagado sudor. la miseria y los homosexuales, las prostitutas y la famosa melancolía de los poetas,
los
rezos y las oraciones de los cristianos. de los jovencitos alcahuetes de talles ondulantes, de las mujeres asnas, de los hombres vacíos.
Ciudad negra o colérica o mansa o cruel,
o fastidiosa nada más:
sencillamente tibia.
como una cabeza cercenada
con los ojos abiertos. y los monumentos son más estériles que nunca.
Larga, larga ciudad con sus albas como vírgenes hipócritas, con sus minutos como niños desnudos, con sus bochornosos actos de vieja díscola y aparatosa, con sus callejuelas donde mueren extenuados, al fin, los roncos emboscados y los asesinos de la alegría.
a tus chicas de aire, caramelos y films americanos, a tus juventudes ice cream rellenas de basura, a tus desenfrenados maricones que devastan las escuelas, la plaza Garibaldi,
la viva y venenosa calle de San Juan de Letrán.
cada hora más blanda, cada línea más brusca.
lo que vierte alegría y hace florecer júbilos, risas, risas de gozo de unas bocas hambrientas, hambrientas de trabajo, de trabajo y orgullo de ser al fin varones en un mundo distinto.
Así hemos visto limpias decisiones que saltan paralizando el ruido mediocre de las calles, puliendo caracteres, dando voces de alerta,
de
esperanza y progreso.
saludos de victoria y puños
retadores. y los rostros perfectos, y los ojos de fuego, y la táctica en vilo de quienes hoy te odian para amarte mañana cuando el alba sea alba y no chorro de insultos, y no río de fatigas, y no una puerta falsa para huir de rodillas. |
poema de
Efraín Huerta
Publicado, originalmente, en:
Argumentos
(Méx.) vol.24 no.66 Ciudad de México may./ago. 2011
Argumentos es
una publicación de Universidad Autónoma
Metropolitana, División de Ciencias Sociales y Humanidades
Ver, además:
Efraín Huerta en Letras Uruguay
Editor de Letras Uruguay: Carlos Echinope Arce
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