Rogelio Guedea (2014) Tiempo quebrado. La poesía de Jaime Sabines, Lectorum, Ciudad de México,

150 páginas, isbn 978-607-457-374-9.

 

Una aproximación al tiempo en la poesía de Jaime Sabines

An approach to time in Jaime Sabines poetry

Between going out and going sun, Sabines and the Bible: an intertextual study

Ensayo de David Anuar González Vázquez

Universidad Autónoma de Yucatán / Escuela Normal Superior de Yucatán, México

david.anuar.gonzalez@gmail.com

 
 

En las hojas del tiempo

esa gota del día

resbala, tiembla.

            Jaime Sabines, “El día”, Horal

Hace aproximadamente diez años que comencé a leer la obra del poeta chiapaneco Jaime Sabines, y desde hace cinco me dedico a estudiarla desde una perspectiva académica (González Vázquez 2012; 2013). Esto escenifica un fenómeno en torno a la obra poética de Sabines, pues ha sido una obra ampliamente leída por el pueblo mexicano; testimonio y cumbre de ello fue el inolvidable recital del 30 de marzo de 1996 en el Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México, con un lleno total. Por otra parte, la crítica académica ignoró mucho tiempo su obra por la aparente simplicidad o sencillez que encarnaba, y no fue sino 38 años después de publicar su primer poemario, Horal (1950)1, que surgió el libro inaugural de crítica en torno a Sabines: Uno es el poeta. Jaime Sabines y sus críticos (1988), compilación de Mónica Mansour. Desde entonces, poco a poco, la atención de la academia hacia la obra de Sabines se ha ido engrosando, a través de artículos en revistas académicas y culturales, capítulos de libro, tesis de licenciatura, de maestría e, incluso, de doctorado; biografías, antologías poéticas, y ediciones de otros textos poco conocidos de este autor, como Crónicas del volcán (2003), una crónica poética-periodística, o Los amorosos. Cartas a Chepita (2009), un epistolario que reúne cartas de Sabines hacia su esposa, cuando éstos eran novios. Es así que hoy en día, felizmente, la atención de la academia en torno a este poeta ha crecido, y Rogelio Guedea se une a esta celebración con su libro Tiempo quebrado. La poesía de Jaime Sabines, editado por Lectorum en el 2014 (Figura 1).

Por otro lado, cabe señalar que no es la primera vez que Rogelio Guedea se une a este festivo acontecimiento en torno a la obra poética de Jaime Sabines, pues una versión previa de este libro fue su tesis de doctorado El tiempo en la poesía de Jaime Sabines (2003); a lo anterior, hay que sumar que en el 2007 publicó en la editorial de la unam, Poetas del Medio Siglo (Mapa de una generación) (Figura 2), donde se aproxima a la generación poética a la que perteneció Sabines en el contexto mexicano, y dedica, asimismo, un capítulo al poeta: “La palabra en el tiempo” (2007: 35-50).

Tiempo quebrado. La poesía de Jaime Sabines, está dividido en seis apartados: una introducción, cuatro capítulos, y un epílogo. Cada uno de ellos encierra un valor propio. Ya en la introducción, el autor nos deja ver una de sus premisas fundamentales: la relación indisoluble entre la poesía de Sabines y su biografía, su diario acontecer “No existe otra forma de acercarse a la poesía del autor de Horal sino por las mismas vías que el poeta ofrece: su biografía, la relación del poeta con la realidad. Si no se toma en cuenta esta dimensión, cualquier acercamiento fracasará” (Guedea, 2014: 20). Lo anterior crea y establece una relación entre ética y estética, donde la estética se subordina a la ética, o dicho de otra forma, primero se es hombre y después poeta, o al decir de Sabines “¡Eso es!, dice Jaime. No soy un poeta: soy un peatón” (Sabines, 1999: 397); y en palabras de Guedea “Entendió que la poesía es importante pero ser hombre lo es más, y que primero está la vida que la poesía” (2014: 41).

Con la cita anterior, ya nos encontramos girando en torno al primer capítulo, el cual es una biografía resumida de Sabines, donde se nos narra su infancia, su llegada a la Ciudad de México a estudiar medicina y su posterior cambio de carrera a filosofía y letras, su regreso a Chiapas y su vida como comerciante, como hombre, como padre de familia, como hijo, y como hijo velando a sus muertos.

Además de la relevancia biográfica del capítulo, un valor añadido es la reproducción íntegra del poema “Introducción a la muerte”, fechado en 1948, y publicado originalmente en el volumen 61 de la revista América (1949: 215-224). Este poema, dividido en 12 cantos, no ha sido incluido en las antologías de Joaquín Mortiz ni de Fondo de Cultura Económica (fce), por lo que su socialización constituye todo un acontecimiento. A continuación se comparte un fragmento:

A la muerte le da a veces por ser árbol

y a su sombra crecemos

inmóviles y pálidos,

hasta que nos hacemos su raíz

o una de sus hojas tiradas por el viento.

 

Ah, la muerte.

La muerte no mata,

la muerte no es la muerte.

La muerte recibe, acoge,

es blanda, maternal y triste.

Es la vida la que mata.

Nos arroja, nos entrega, nos aparta.

                                                (Sabines en Guedea, 2014: 29).

En el segundo capítulo, el autor nos presenta una contextualización del panorama literario mexicano, comenzando desde el siglo xix hasta la Generación del Medio Siglo (xx), a la cual perteneció Jaime Sabines junto a poetas como Rosario Castellanos, Eduardo Lizalde y Rubén Bonifaz Nuño. Asimismo, en referencia al contexto poético nacional en que se desarrolló Sabines, Guedea encuadra la situación en dos vertientes claras y contrapuestas. Por un lado, una poesía del conocimiento, intelectual, en busca de lo inefable, arraigada en la experimentación vanguardista, depuración y juego del lenguaje; esta línea fue la predominante en el panorama mexicano del siglo xx, y su principal expositor fue Octavio Paz. Por el otro lado, en la esquina contraria, una “poesía de tendencia comunicativa y vocación realista, que usa el lenguaje de la calle” (Guedea, 2014: 68), con Jaime Sabines a la cabeza.

En este capítulo, el autor también nos comparte una especie de genealogía de poetas con tendencia popular-coloquial en México, quienes son, en gran medida, antecesores de Sabines: Guillermo Prieto, Juan de Dios Peza, Renato Leduc y Manuel Maples Arce. Asimismo, sitúa a Sabines dentro de la corriente neorromántica, donde el poeta es esencialmente alguien que canta su yo, su ser, su existir, “Un poeta afectado por su existencia, con las preocupaciones del hombre que se sabe no sólo peatón sino, sobre todo, mortal” (Guedea, 2014: 82). Por último, y no menos importante, inserta a Jaime Sabines dentro del panorama literario hispanoamericano, en lo que se conoce como la poesía coloquial, conversacional, exteriorista, antipoesía, en fin, en toda esa vertiente que bajó a la poesía del pedestal del Olimpo al pesebre de la tierra.

En el tercer capítulo, Guedea aborda los tres grandes temas de la lírica sabineana: el amor, la muerte, y lo sagrado. Es importante señalar que éstos no se dan por separado, sino que se encuentran en constante interrelación. Es así que el mismo Guedea va tejiendo una especie de sistema, tal como lo plantea desde el inicio del capítulo “En toda la obra poética de Sabines la presencia del amor es adversaria de la muerte. Sin el amor no es posible salvarse” (2014: 85). En la cita podemos ver cómo el amor se contrapone a la muerte, y al mismo tiempo se configura como camino de salvación, conectándose así amor, muerte, y sacralidad. Así, el amor se opone a la muerte, a la soledad, al vacío, a la náusea, y el amor en la obra de Sabines está siempre ligado a la mujer, a la búsqueda del complemento, al mito eterno de Adán y Eva “Para Sabines la idea bíblica de la escisión es fundamental para entender que el hombre fue separado de sí mismo y arrojado a la tierra a la búsqueda de su complemento: la mujer” (Guedea, 2014: 88). Este complemento adquiere su mayor intensidad en el acto erótico.

Sobre lo sagrado, Dios siempre está presente en la poesía de Sabines como un presupuesto, como una presencia ausente o una ausencia presente; si bien el poeta parte de una idea cristiana de Dios, ésta se va matizando con un sustrato nihilista, y la imagen de Dios va cambiando a lo largo de su obra, de alguna forma se va destrascendentalizando o kenotizando2 (Vattimo, 1996) hasta llegar a ser un Dios-hombre (González Vázquez, 2013).

En el cuarto capítulo, Guedea expone su tesis central, es decir, lo que él considera el tema fundamental de la poesía de Sabines y que además unifica los tres temas anteriores: el tiempo. Como antecedente directo de su propuesta, menciona la tesis de maestría de Gloria Vergara, Realidad y presencia del tiempo en la poesía de Jaime Sabines (1992), donde se analiza la poesía de Sabines desde una perspectiva fenomenológica, partiendo de Edmund Husserl y Roman Ingarden. En este sentido, Guedea se abre campo en ese mismo tema pero desde una perspectiva existencialista, tomando como puntos de referencia la filosofía de Martín Heidegger y de Jean Paul Sartre, con sus libros El ser y el tiempo (2002) y El ser y la nada (s/a), respectivamente. En líneas generales, delimita dos tipos de tiempo, el objetivo (el medible) y el subjetivo (experiencial-psicológico); asimismo, aborda la cuestión de la relación del pasado, presente y futuro, y cómo el presente es un tiempo en fuga, inasible, colgado de la nada entre volverse pasado y proyectarse en futuro, creando angustia y náusea. En palabras de Guedea “la concepción del tiempo (y de la vida) en Sabines es inmanente al dolor y a la angustia. Esta angustia nace precisamente de la certeza de que, en cualquier momento, nos tendremos que enfrentar a la última de nuestras posibilidades: la muerte” (2014: 129).

En resumen, este libro tiene una doble virtud, es un estudio general sobre Jaime Sabines y al mismo tiempo un enfoque particular sobre un tema dentro de su poesía: el tiempo.

Metodológicamente, es un reto afrontar y escribir sobre un tema que ya ha sido tratado por otro investigador, es por ello que Guedea nos da una lección de creatividad metodológica al encontrar una brecha de luz para ofrecernos una nueva perspectiva sobre el tiempo en la poesía de Sabines. Estructuralmente, el libro se configura como un estudio que va de lo general a lo particular, del contexto al texto, como da cuenta de ello cada uno de los capítulos antes descritos. Teóricamente, el autor lleva a cabo una hermenéutica cuyo fundamento de interpretación, su horizonte teórico, está en Heidegger y Sartre, y sus respectivas concepciones de tiempo, ser, y existencia.

Concluyo regresando al epígrafe del inicio “En las hojas del tiempo / esa gota del día / resbala, tiembla” (Sabines, 1999: 9) para decir que el tiempo de estas hojas se ha agotado, y que su presente está en fuga, huyendo hacia ti, lector, como una invitación a leer Tiempo quebrado. La poesía de Jaime Sabines.

Bibliografía

González Vázquez, David Anuar (2012), “Entre que sales y soles, Sabines y la Biblia: un análisis intertextual”, en Temas Antropológicos, vol. 34, núm. 1, Mérida, Yucatán: Universidad Autónoma de Yucatán (üady), 63-82.

(2013), La posmodernidad en la poesía de Jaime Sabines: lo conversacional-cotidiano, lo judeocristiano, y lo paratextual, Tesis de licenciatura, Mérida, Yucatán: uady.

Guedea, Rogelio (2003), El tiempo en la poesía de Jaime Sabines, Tesis de doctorado, Córdoba, España: Universidad de Córdoba (uco).

(2007), Poetas del Medio Siglo (Mapa de una generación), Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México (ünam).

(2014), Tiempo quebrado. La poesía de Jaime Sabines, Ciudad de México: Lectorum.

Heidegger, Martin (2002), El ser y el tiempo, Ciudad de México: fce.

Mansour, Mónica (compiladora) (1988), Uno es el poeta. Jaime Sabines y sus críticos. Ciudad de México: Secretaría de Educación Pública (sep).

Sabines, Jaime (1949), “Introducción a la muerte”, en América, vol. 61, 215-224.

(1999), Recuento de poemas 1950 /1993, Ciudad de México: Joaquín Mortiz.

(2003), Crónicas del volcán. Ciudad de México: unam.

(2009), Los amorosos. Cartas a Chepita. Ciudad de México: Joaquín Mortiz.

Vattimo, Gianni (1996), Creer que se cree, Barcelona: Paidós.

Vergara, Gloria (1992), Realidad y presencia del tiempo en la poesía de Jaime Sabines, Tesis de maestría, Ciudad de México: Universidad Iberoamericana.

Referencias web

Sartre, Jean-Paul (s/a), El ser y la nada. <http://www.cenaifgestalt.org/Biblioteca/ PDF/Sartre%20Jean%20Paul%20-%20El%20Ser%20Y%20La%20Nada. pdf> (30 de noviembre de 2010).

David Anuar González Vázquez. Estudiante de la maestría en español de la Escuela Normal Superior de Yucatán (ensy). Profesor de asignatura de educación superior en la Universidad Autónoma de Yucatán (uady). Líneas de investigación: poesía hispanoamericana, literatura de Quintana Roo, teoría literaria, minificción. Publicaciones recientes: Cuatro ensayos sobre poesía hispanoamericana (2014); “De máscaras y mascarones: parodia y sátira en Pintura de una dama matante con los médicos sirujanos de Lima, de Juan del Valle y Caviedes”, en Signos Literarios (2012); “Entre que sales y soles, Sabines y la Biblia: un análisis intertextual...”, en Temas Antropológicos (2012).

 

1 Poemario recopilado en Recuento de poemas 1950 /1993 (1999).

2 El filósofo italiano Gianni Vattimo, creador del pensamiento débil, entiende la kenosis como “La encarnación, es decir, el abajamiento de Dios al nivel del hombre, lo que el nuevo testamento llama kenosis de Dios, será interpretada como signo de que el Dios no violento y no absoluto de la época posmetafísica tiene como rasgo distintivo la misma vocación al debilitamiento de la que habla la filosofía de inspiración heideggeriana” (Vattimo, 1996: 39).

 

Reseña Ensayo de David Anuar González Vázquez

Universidad Autónoma de Yucatán / Escuela Normal Superior de Yucatán, México

david.anuar.gonzalez@gmail.com
 

Publicado, originalmente, en: Temas Antropológicos, Revista Científica de Investigaciones Regionales, volumen 37, número 1, octubre 2014 - marzo 2015

Temas Antropológicos, Revista Científica de Investigaciones Regionales es editada por la Facultad de Ciencias Antropológicas, de la Universidad autónoma de Yucatán (México)

Link del texto https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5103263

 

Ver, además:

 

                      Jaime Sabines en Letras Uruguay

 

                                                    David Anuar González Vázquez en Letras Uruguay

 

Editor de Letras Uruguay: Carlos Echinope Arce   

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