Monseñor Quijote, de Graham Greene; Argos-Vergara, 1982; 222 págs.

 

El Quijote de Graham Greene

por Cecilia Ceriani  

Inédita, al 21 de septiembre del 2026, en Internet. Escaneada, para Letras Uruguay, por su editor. Conste

Graham Greene por Hogue (Horacio Guerriero)

La última novela del casi octogenario Greene ya no constituye una sorpresa sino una confirmación más de lo que ha sido su narrativa de prosa ágil y clara. Es además una variación sobre el mismo tema: la condición del hombre. Tal vez por ello, al leer Monseñor Quijote, no sólo está continuamente presente para el lector la buscada relación del libro con aquel "hidalgo manchego" creado por Cervantes, sino que también hay ecos de otras novelas del mismo Greene. Nuevamente, como en Brighton Rock, El revés de la trama, El poder y la gloria, la religión es un refugio desesperado, y la autoridad, así como todo lo establecido, plantean un Inconformismo ambiguo, oscuro e insalvable.

 

El escenario es ahora España, sus personajes son españoles, el ambiente desborda en aires hispánicos (su vino, su sol, su gente) y en pequeños detalles que dejan en evidencia el estudio profundo de un escritor con oficio. Ya antes habla saltado de uno a otro país dándole un matiz de particular internacionalidad a su narrativa: Suecia para Inglaterra me hizo así, México para El poder y la gloria. África Occidental para El revés de la trama, Cuba para Nuestro hombre en La Habana. Haití para Los comediantes. Argentina para El cónsul honorario, etc. Pero la temática mantiene las mismas rafees y su tratamiento lleva, sin lugar a dudas, el sello personalísimo del autor.

La ficción en un espejo

Monseñor Quijote se suma entonces a la larga lista de retoños brotados de la obra de Cervantes. El Ingenioso Hidalgo don Quijote de La Mancha se convierte bajo la pluma de Greene en un cura provinciano que, en la España post-franquista, recorre Castilla con su Sancho y su Rocinante. Atrás quedan el Quijote de Avellaneda, El Quijote del siglo XVIII de F. Sineriz, el Capítulos que se le olvidaron a Cervantes de Juan Montalvo y muchos otros que hicieron de dicho clásico un modelo.

Pero Greene no sólo hace que el libro descienda de aquél de Cervantes, sino que además su personaje, el padre (luego monseñor) Quijote, es descendiente del caballero andante del que heredó el apellido. Se da así un juego ficción-realidad en el que la figura central encuentra harto difícil explicar su parentesco con un don Quijote que, según los que lo rodean, no es sino "el producto de la mente de un escritor". La trama de espejos termina envolviendo incluso al lector que. una vez que ha aceptado esta extraña e improbable ascendencia del protagonista, y junto al hecho de que lo que tiene entre sus manos es también otro "producto de la mente de un escritor", se topa de frente con el catolicismo de Greene y su "quizá todos somos ficciones en la mente de Dios".

"Hechos y ficción: no siempre son fáciles de distinguir. Como usted es católico..." afirma otro de los personajes hacia el final del libro. Así, todo se convierte —o reduce— a una gran fantasía que, como las muñecas rusas, alberga a otra más pequeña dentro, que a su vez contiene a otra y a otra. Allí atrapado, el padre Quijote, al serle conferido el titulo de monseñor del Toboso, sale a recorrer mundo en su viejo automóvil, bautizado por él con el nombre de Rocinante. Lo acompaña el ex alcalde del pueblo, su Sancho, que opone a la fe religiosa su comunismo ferviente.

La singular pareja sale de El Toboso rumbo a Madrid con el coche cargado de virio y de espíritu de aventura. El paralelismo con la obra de Cervantes se mantendrá a través de diversas situaciones y simbologías hasta desembocar en una agonía similar a aquella del caballero de la Triste Figura.

El concepto de la fe

Ágil y entretenida. Monseñor Quijote no se aparta ni un ápice del conocido estilo de Greene. Ahí está desplegado su arte para capturar la atención desde las primeras páginas, su aprendizaje de los libros de Henry James y Conrad, su técnica del cine moderno. Utiliza las imágenes, y los cortes entre ellas, como lo haría un director de cine, logrando esa agilidad antes referida, diversidad, contrastes y un impacto inmediato sobre el lector. Un ejemplo lo constituyen los párrafos que abren cada una de las diferentes partes de la novela. El argumento avanza sin perder de vista los pasos fundamentales dados por el Ingenioso Hidalgo de Cervantes. Greene mantiene los dos planos desarrollados por aquél: el de los caracteres de Quijote y Sancho, siempre fieles a si mismos, y el de la realidad cotidiana por la que pasan los dos protagonistas.

El hacer del Quijote un monseñor y de Sancho un comunista permite el planteamiento del antiguo choque entre el marxismo y la religión católica llevándolo más allá del enfrentamiento de creencias. Hay una especial dedicación por parte del autor por traspasar esa división ideológica a través de diálogos que desembocan —gracias a la tolerancia y simpatía reciproca de los dos personajes— en una lograda profundización en el concepto mismo de la fe. El libro es un canto al hombre creyente sea cual sea la creencia sobre la que sostiene su existencia. Greene utiliza además el plano de la realidad cotidiana para atacar, humorismo e ironías por medio, los excesos de la autoridad y la deshumanización de las instituciones establecidas (ya sea la Curia en boca del monseñor o el Politburó en boca de Sancho).

Greene ha reunido, entonces, sus dos vertientes narrativas principales, la novela de tema católico y la novela de tema secular, logrando afirmar, con la elección de un nuevo escenario, el efecto de universalidad: el ser humano es uno aquí o del otro lado del mundo. Los Sanchos y los Quijotes siguen enfrentando molinos de viento más allá de los limites de Castilla.

 

Publicado, originalmente, en: La Semana de "El Día" - Montevideo, del 9 de julio al 15 de julio de 1983 - Año 5 - N° 236

La Semana de "El Día" fue una publicación del Departamento de Investigaciones y Estudios del Diario EL DIA

Gentileza de Biblioteca digital de autores uruguayos de Seminario Fundamentos Lingüísticos de la Comunicación

Facultad de Información y Comunicación (Universidad de la República)

 

Ver, además:

 

                       Graham Greene en Letras Uruguay

 

                                                    Miguel de Cervantes Saavedra en Letras Uruguay

                                                  

Editor de Letras Uruguay: Carlos Echinope Arce   

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