Doña Soledad

Candombe

Mire, doña Soledad, 
póngase un poco a pensar, 
doña Soledad, 
cuántas personas habrá 
que la conozcan de verdad. 
Yo la vi en el almacén 
peleando por un vintén, 
doña Soledad.
Y otros dicen: "haga el bien, 
hágalo sin mirar a quién".

Cuantos vintenes tendrá 
sin la generosidad 
doña Soledad, 
con los que pueda comprar
el pan y el vino nada más. 
La carne y la sangre son 
de propiedad del patrón, 
doña Soledad:
cuando Cristo dijo "¡no!", 
usted sabe bien lo que pasó. 
Mire, doña Soledad, 
yo le converso de más, 
doña Soledad, 
y usted para conversar 
hubiera querido estudiar. 
Cierto que quiso querer, 
pero no pudo poder, 
doña Soledad, 
porque antes de ser mujer 
ya tuvo que ir a trabajar.

Mire, doña Soledad, 
póngase un poco a pensar, 
doña Soledad, 
qué es lo que quieren decir 
con eso de la libertad. 
Usted se puede morir
-eso es cuestión de salud-
pero no quiera saber 
lo que cuesta un ataúd.

Doña Soledad, 
hay que trabajar..., 
pero hay que pensar.... 
no se vaya a morir..., 
la van a enterrar... 
Doña Soledad... 
Doña Soledad...

Música y letra de Alfredo Zitarrosa

Zitarrosa - La memoria profunda
Raúl Forlán Lamarque - Jorge Miglionico
La República
16 de enero de 1994

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