Perruna

Resuelto, inaplazable,
nada más generoso
que perro ajeno
—perro
que alegremente ladra
y te celebra y besa y mira
para guardar tu pronto
nulificada imagen—,

con amor sin angustia
ni censura ni hastío,
apenas gratitud,
pata sobre tu mano,
confianza en cielo de otros
—líbranos de soledad.

Ida Vitale
Sueños de la constancia
El País Cultural Nº 209
5 de noviembre de 1993

Ir a índice de poesia

Ir a índice de Vitale, Ida

Ir a página inicio

Ir a mapa del sitio