De escorpiones

Esperó el escorpión
oscuro y quieto,
inesperado y quieto,
¿dónde?

No estaba hace un instante.
Junto al talón expuesto
se enarca ahora,
enigma para siempre.

Debería temerte,
surgido hermano cruel
cuyo signo soporto.

Después miré curiosa,
finamente su cadáver.

Ida Vitale
Sueños de la constancia
El País Cultural Nº 209
5 de noviembre de 1993

Ir a índice de poesia

Ir a índice de Vitale, Ida

Ir a página inicio

Ir a mapa del sitio