|
Agosto, Santa Rosa |
| Una lluvia de un día puede no acabar nunca, puede en gotas, en hojas de amarilla tristeza irnos cambiando el cielo todo, el aire, en torva inundación la luz, triste, en silencio y negra, como un mirlo mojado. Deshecha piel, deshecho cuerpo de agua destrozándose en torre y pararrayos, me sobreviene, se me viene sobre mi altura tantas veces, mojándome, mugiendo, compartiendo mi ropa y mis zapatos, también mi sola lágrima tan salida de madre. Miro la tarde de hora en hora, miro de buscarle la cara con tierna proposición de acento, miro de perderle pavor, pero me da la espalda puesta ya a anochecer. Miro todo tan malo, tan acérrimo y hosco. ¡Qué fácil desalmarse, ser con muy buenos modos de piedra, quedar sola, gritando como un árbol, por cada rama temporal, muriéndome de agosto! |
Ida Vitale
"Ida Vitale - Obra poética I"
Arca, Montevideo 1992
|
Ir a índice de poesia |
Ir a índice de Vitale, Ida |
Ir a página inicio |
Ir a mapa del sitio |