Una gran exposición de Goya

por Eduardo Vernazza

Diario El Día (Montevideo) Marzo de 1962

Autorretrato, pintado por Francisco de Goya en 1815, a la edad de 69 años (Museo del Prado)

En el Casón del Retiro, en Madrid, se ha realizado esta temporada, una de las exposiciones de Goya que reunió más de 100 obras del insigne aragonés.

                         Retrato de Fernando VII , 1808
Autor:Francisco Goya y Lucientes
Dados biográficos:Fuendetodos, Espanha, 1746-Bordeaux, França ,1828
Título:Retrato de Fernando VII
Data da obra:1808
Técnica:Óleo sobre tela
Dimensões:84 x 68 x 2,5 cm
Aquisição:Doação Geremia Lunardelli, 1947
Designação:Pintura
Número de inventário:MASP.00175
Créditos da fotografia:João Musa

Una muestra sin precedentes, en la que sólo se habían dejado de exhibir las telas pertenecientes al Museo del Prado por la cercanía de éste con el local donde tuvo lugar el gran acontecimiento. Rever a Goya en estos momentos, es, aunque lo sea en todos, de suma importancia. Porque el gran pintor español, tiene tantos puntos de contacto con la pintura moderna, y de su imaginación frondosa, nacieron tantas inventivas de resolución pictórica, que se sostiene no sólo dentro de su época, sino en el concierto del mundo del arte y alcanza con su gran escala a los tiempos nuestros.

Aparte del suceso que constituyó la magnífica exposición, en la que se cuentan dos mil asistentes por día, se trae unida la forma de conocer su pintura a través de tantas formas diversas por las que pasó, en la larga vida. No fue tan temprana su entrega a la expresión absoluta de su personalidad, ni tampoco su triunfo nació de los primeros cuadros. Un cúmulo de circunstancias se agregó para que el destino, le pusiera en el camino justo en donde debería sobresalir con ribetes de extraordinaria potencia para luego rasgar lo original con caracteres geniales, que le dieron eterna vida en el mundo de la pintura. A sus primeros trabajos de encargo, se sumó su designación de pintor de cámara del rey, dentro de cuyo período produjo obras de gran solvencia, aunque no de la misma calidad, ya que se mantuvo dentro de una esfera contradictoria durante muchos años. Su obra se atiene a la expresión del pintor; cuando el modelo le alienta, cobra la fuerza o la calidad, y finezas que le dieron fama; en otras pinturas impuestas, soslaya con la técnica, aquella facultad notable de su instinto excepcional, y es entonces que retratos se suceden sin aquellas aristas que descubrían el íntimo valor del alma humana.

Por el contrario, y al tiempo que trabaja en cuadros para la realeza, algunos de los cuales son ejemplos de una facultad creadora de maravillosos perfiles, y se entrega al enorme cuadro de esta familia, también su emoción se da entera en los retratos de la Duquesa de Alba, y en los dos grandes cuadros de las Majas, que quedarán por siempre, como suprema representación de su genio.

Falta aún el tiempo, que marcará el derrotero en el que Goya ha de hincar la aguja en las planchas de cobre, de las que sacará a luz, las terribles facetas de la guerra, y las revoluciones que le tocara vivir...

Es entonces que su humanidad, el conocimiento del alma del hombre, saltan a través de estos dibujos y aguafuertes, en los que describe con amarga crudeza, todo lo que puede el hombre realizar en perjuicio del hombre, y esta lucha se asienta en su noble pecho de rústico español, y la cuenta con una realidad temible, y que le traerían consecuencias no muy halagüeñas, las que llegaron en algún momento al destierro voluntarlo. Cobra la figura del pintor, lucidez que se afirma en las palabras que escribe completando su visión al pie de cada plancha. Y no son ya sólo estos motivos los que alternan en su gigante producción de pintura, sino que encara las taras y los vicios de la época, y los plasma con valentía, y casi con identificación de los personajes, con una audacia increíble para aquellos tiempos. Los castigos que ordenan las autoridades y que comete la soldadesca, así como los que el mismo pueblo en venganza ejecuta, son temas que le dan a Goya asidero para filtrarse como un verdadero juez en favor de descubrir objetivamente hasta dónde el mal roe las almas.

Su vitalidad y sentido de trabajo son inmensos. Realiza un enorme cuadro —como dejamos dicho— de la familia real de Carlos IV, y en dos haces de luz, compone la serie de figuras en donde su penetrabilidad del carácter taladra las fisonomías, como la de la reina Maria Luisa y el decadente rey. Adelanta ya, como un visionario, la faz del que sería nuevo rey, y realiza un niño con atisbos de taras tan claras en su mirada, que le darán luego razón con el andar del tiempo... Una nota de frescura son sus tapices para los que trabajó durante muchos años de su larga existencia. Estos tapices llevan como temas escenas de la vida real: costumbres y motivos campesinos, pero encarados de una manera tan original como sustancial en el aporte de la pintura. Son de una rica coloración.

Queda, aun a grandes rasgos, delinear su última etapa, cuando vivía en la que llamaban la quinta del sordo. Goya, ya viejo, no puede contenerse, y pinta los muros de las habitaciones que le rodean. Las pinta con fantasmas de su imaginación. Hasta entonces el gran pintor, vivió debiéndose a su trabajo de encargos, y rara vez pudo —ejemplo uno de ellos, sus frescos de la cúpula de la iglesia de la Florida— soltar amarras. Es entonces que se encuentra solo y libre, cuando suelta su mano, y su temeraria fuerza ejecuta esos frescos decididamente en una coloración que se dio en llamar pintura negra. La más aguda fantasía espolea su imaginación, y los grandes componentes de figuras atroces nacen en esa soledad amargada. “Saturno comiéndose a uno de sus hijos’’, “Peregrinación a la fuente de San Isidro”. "Riña a garrotazos”, el espeluznante “Aquelarre”, "El destino”, "Dos viejos comiendo sopas", y otros temas, en los que Goya, deja aflorar una técnica locuaz y de suelta pincelada, que entronca en el colorido y en la expresión, toda una vida que luego se desarrollará por etapas en la pintura, moderna.  

Francisco de Goya La maja vestida Óleo sobre lienzo 95 cm × 188 cm

Museo del Prado, Madrid

Documental sobre Goya (2002)

30 abr 2020

por Eduardo Vernazza
Diario El Día (Montevideo, Uruguay)
30 de diciembre de 1969

 

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Catálogo pinturas y dibujos del artista de Uruguay Eduardo Vernazza por el cineasta Dennis Doty (Irlanda/Estados Unidos)

 

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