Temas de Arte
 

Un nuevo renacimiento

por Eduardo Vernazza

Diario El Día (Montevideo, 29 de dic de 1977)

De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos?
(D'où venons nous? Que sommes nous? Où allons nous?)
Año:1897
Autor: Paul Gauguin
Técnica: Óleo sobre lienzo
Estilo: Postimpresionismo
Tamaño: 139,1 cm × 374,6 cm
Localización: Museo de Bellas Artes de Boston, Boston, Estados Unidos

¿Quiénes somos... adonde vamos? ... Parte del título de aquella maravillosa concepción que Gauguin ,el gran pintor de las Islas Polinesias, plasmara en uno de los momentos álgidos de su espíritu, y en uno de los más dolorosos trances de su vida enferma...

Vimos el enorme cuadro en la exposición que del artista se abriera en L’Orangerie de París, cuando una retrospectiva inundó de interés a la mágica Ciudad Luz.

Todos se dieron cita para palpar de cerca una muestra inigualable.

Esto fue en 1949.

Hoy, a tantos años de aquella jornada veraniega —42 grados soportados por una estoica “cola” en la que no faltaban además de turistas, artistas importantes como Goers, nos preguntamos, ante una nueva revisión de los recuerdos, porqué el título que tan bien se aviene a la pintura que desde entonces acá pasó por miles de temas ... inquieta aún.

Es que si volvemos a los valores del malogrado banquero y triunfador pintor, y lo tomamos como ejemplo (no único por supuesto), veremos cómo la pintura, a pesar de encontrar vías de comunicación tan distintas y positivas, no se asienta en la básica riqueza total que le ofrendaron aquellos cruzados y visionarios del arte moderno. Vemos, que a pesar de los pujos de una hecatombe de pintores, nacidos de todos los poros de la tierra, e inventados por la red comercial más voraz, vemos, repetimos, cómo el vértigo de la era moderna barre como un alud las vertientes más serias, más impostadas y valiosas que sostenían la obra de arte.

La libre creación, tan ansiada por el artista, tan verdaderamente reclamada cuando la Academia malograba talentos mejor, dotaba de artesanos, y el que tenía condiciones natas salía de la jaula, propulsó a través de algún genial destructor de formas y creador de otras, una especie de Escuela en la cual el precipicio de lo realizado sin ningún razonamiento o condición temperamental que le diera fuerza, quebraba el andamiaje de una estructura, nacía y crecía, alentada por modismos cambiantes y sonantes de una sirena que tenía eco en todas partes del mundo..

Hoy en día se busca reaccionar por las mismas tendencias renovadas por otras búsquedas, a las que se agregan elementos y materiales. El asunto es de imaginación.

El mundo está saturado de lo mismo. Pero lo mismo siempre lo rigió con bases nuevas que superaron o mejor, suplantaron con acierto las decadentes. De tal manera, el mundo del arte caminó por senderos seguros hasta la quiebra de su salud.

Se resintieron los conceptos y el oficio. Se probó cómo, dejando de lado lo tradicional, podía recuperarse con otros medios un arte nuevo. No era ni fue tan fácil.

De allí que se convirtiera el ambiente del arte plástico en una verdadera “bolsa de gatos” como lo llamó no recordarnos quien..

Sería muy largo seguir con este tema sin traer a colación el porqué se nos ocurre. La necesidad de una Escuela de Bellas Artes. Habíamos tocado este tema, pero su desarrollo lleva implícito la necesidad de crear nuevamente una Casa de estudios, que tal vez sin el título de Academia, soslayante versión de un recuerdo, se encuentre la fórmula para crear un Instituto que ofrezca al estudiantado de arte una base sólida para recrear su talento en lo que es digno de todo respeto, por los valores, que pasan y gravitan por siempre, aún cuando el acervo de nuevas posibilidades se haya abierto paso con grandes luchas, aciertos, y desaciertos. Pero toda esta experiencia no ha pasado en vano por el correr de las galerías y museos, talleres y pequeños contertulios enseñantes.

Creemos llegado el momento propicio para, cuando ya se habla y se trata la “figuración” con aspectos fundadamente tradicionales, con el vivo agregado de lo conquistado, establecer un alto que enseñe a la juventud a justificar la paciencia y el tiempo, a buscar en las raíces del pasado los eslabones perdidos que no se ajustaron a las épocas de los renovadores.

Puede que de todo ese urgar, nazca algo verdaderamente nuevo para el talento de quienes en el mundo de la era atómica, del espacio y del cosmos infinito encuentren revelaciones para un arte que, junto a la época tendrá forzosamente que cambiar, pero entonces si sin forzar la dinastía de su nacer, culminando junto a la ciencia y otras artes, lo que fuera en pasados siglos llamado Renacimiento.

por Eduardo Vernazza
Diario El Día (Montevideo, 29 de dic de 1977

 

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Catálogo pinturas y dibujos del artista de Uruguay Eduardo Vernazza por el cineasta Dennis Doty (Irlanda/Estados Unidos)

 

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