Tapices franceses contemporáneos

(Exposición de la Comisión de Artes Plásticas)

por Eduardo Vernazza

Suplemento Huecograbado del diario "El Día",

Montevideo, Uruguay, 2 de agosto de 1970

Joan Miró

Dice Jean Coural. refiriéndose al tapiz en Francia. “Se sabe que fue en París en donde se tejió la primera obra maestra de la tapicería europea, "L'apocaiypse- d’Angers”, se sabe que en Francia, después de un Siglo de errores académicos, de vario» virtuosismos, se produjo la renovación de un arte qué en él mundo actual, volvió a encontrar hoy su esplendor y su propia función”.

En realidad, quien haya asistido a la muestra de tapices franceses contemporáneos que se exhibió en la sede de la Comisión de Artes Plásticas, no podrá sentirse defraudado. Nunca se realizó en nuestro medio una exposición que dé el cauce moderno a esta técnica como la impresionante realidad de esas obras que pendieron de los testeros del Salón.

Los grandes artista, pintores modernos, estaban representados en su total jerarquía, y la adaptación e interpretación del tapiz por estos colosos, se verificaba con una sorprendente fuerza que manejaba las teorías modernas tanto y bien, como en la misma pintura.

“Este oficio —vuelve a decir Coural— hecho de probidad, de calor lírico, de una rigurosa conciencia de su objetivo, fue el que Jean Lurcat hizo renacer y junto a él tantos artistas que a través de investigaciones a menudo contradictorias, no terminaron de agotar los recursos poéticos de los juegos infinitos de la lana. Desde hace unos años, una segunda ola de pintores abstractos vino, no a reemplazar a los primeros, sino a aportar la prueba de que un replanteo siempre es necesario y obvio es decirlo, dar fe de la vitalidad y riqueza de la creación de la tapicería francesa de hoy”.

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Lo que pasó con el tapiz, es lo que con el grabado y otras técnicas que siguieron a la evolución de la pintura, como no podía ser de otra manera.

La liberación que se produce en estas artes, sigue el camino natural que el tema y el tiempo han de exigir. Si las escenas pastorales y de reyes antiguos, si los tiernos paisajes con ángeles y sedosos rincones románticos, evocaron su época y aun siendo verdaderas obras costaba sacarlas de su papel artesanal, la era moderna y los artistas abstractos dieron cauce a esas inquietudes por demás subyugantes y variadas, que conciernen precisamente al siglo en que vivimos. No es extraño, pues, que todo el caudal de imaginación volcado en los cuadros, hicieran que el tapiz adquiriera la más importante transformación, y se adaptara al colorido y al tejido de grandes planos. Al color violento y en zonas, o a la estructura informal con distintas aplicaciones y vías de conducción de la luz.

Toda la audacia pictórica, y la composición que se estila en los cuadros se maneja en estas piezas con singular riqueza cromática. Con una fuerza que impacta. Y si agregamos a ello la personalidad de cada artista, tendremos un panorama universal de la técnica del tapiz en su más alta valoración.

Porque lo extraordinario de la exposición radica precisamente en la fidelidad con que están representados pintores de la talla de Leger, Matisse, Miró, Adam, Arp y muchos más. La simplicidad de Matisse da un ejemplo de rara vivencia, de composición sencilla y a la vez aportando una alegría azul celeste al blanco de los detalles y elementos que conforman una de las más bellas obras. La sobria interpretación de Adam en blanco, gris y negro. Con las líneas que define la penetración de los planos. La rígida probidad de Arp en “Las Muñecas", un juego de contrastes en los que el volumen hace su aparición junto a detalles casi gráficos. La recortada silueta colorista de Gilioli; la dinámica composición de Hartung, tratada con la misma agilidad que en pintura. El enorme tapiz de Miró, en rojos vivos y con centros y margen en que los elementos tan característicos de su talento, coadyuvan a darle brillo en la abstracción elocuente de expresión. Las amplias y valiosas obras de Prasinos; verdaderas maravillas dentro de la técnica y también la discutida teoría op-art de Vasarely, en la eclosión circular, dispuesta con variantes fundamentales para su efecto visual.

Jean Lurçat tapiz El cielo

Matisse tapiz Polinesia, el mar

De cómo se puede mantener el criterio temático de un tapiz en la más moderna estructura, nos lo dice ese trabajo de Vieira da Silva que titula “La multitud”. El cuadriculado y el pasaje de los colores van conformando la dinámica con que la autora desea, a pesar de todo, dar la sensación visual de su motivo. Sólo con esos elementos tan simples y «r modestos, logra despertar una curiosa como admirativa atención. Delaunay está con su tan seguido ensayo colorista. Lecorbusier con una obra casi Picassiana.

Lo más importante es la relación que las obras tienen con los pasajes a que se vio sometida la plástica universal de acuerdo a los nuevos conceptos que emanaron del cubismo, y desarrolláronse con aguda percepción en nuevas y formales tendencias, que extendieron su valor y sus teorías hasta las artes menores y por supuesto, a las artesanías que hasta entonces conservaban cierto apego a las tradicionales formas expresivas. Lo más sustancioso de la muestra es la demostración cabal de que el tapiz ha cobrado un lugar preponderante como técnica feliz para aplicarse a las nuevas vertientes abstractas que han conmovido al mundo de las artes. Aplicación casi lujosa que en este caso exalta la técnica, que se pone netamente al servicio de la idea.    

Es indudable que el tapiz ha sido llevado por dichos maestros a las más grandes realizaciones. Por otra parte, la técnica es manejada con la simple virtud artesanal que confiere a tales trabajos una tradición antigua. Pero aun cuando la renovación del temario y de la propia estructura acompaña, como decimos, la época moderna, no por ello en este caso, se desperdicia la sapiencia de. oficio para ensayar posibilidades de hilos y materiales que aunque en primera instancia logren impresionar por sus raras facetas y su antojadiza intromisión envejecen por su propia inconsistencia. Como todo lo que lleva la firma de grandes artistas, se ha cuidado su ejecución.

Y es la gracia, la fuerza, la dramática del color y la sugerencia de las composiciones y de los temas los que expresan totalmente la nueva versión, que admite enormes dimensiones sin menoscabar su valimiento, sino por el contrario, resaltándolo, y afirmando un arte transformado por los conceptos que sentaron los principios de su evolución total

por Eduardo Vernazza Especial para El Día
Suplemento Huecograbado del diario "El Día",

Montevideo, Uruguay, 2 de agosto de 1970

 

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