El pintor argentino Lino Enea Spilimbergo

por Eduardo Vernazza

Suplemento Huecograbado del diario "El Día"

Montevideo, 5 de abril de 1964

Lino Enea Spilimbergo- autorretrato, 1939

De una vieja dolencia al corazón, dejó de alentar el famoso pintor argentino Lino Enea Spilimbergo en estos días. Nacido el 12 de agosto de 1896, su vida se manifestó por las artes plásticas, en lo cual llegó a ser conocido universalmente por su original concepto de la pintura moderna. Fue además de pintor, grabador y litógrafo de fuste, y sus obras siempre tuvieron la representación de un concepto rico en cuanto s la interpretación. Fue de los artistas que, aun dentro de movimientos que buscaron afanosamente la vibración de nuevas formas expresivas, jamás dejó de lado las bases estables que configuraban toda la garantía de una obra de arte en cuanto a sus más claras potencias vivificantes y renovadoras de formas y cromatismos. Se caracterizó Spilimbergo por haber hallado un estilo; un estilo inconfundible, que atesora la depuración de los contornos naturales con una línea clásica y a la vez moderna. Esta combinación, que sumada a ciertos resortes de dibujo conforma esa rara facultad de proporción, se fortifica por una declaración aguda hacia rasgos que el pintor supo destacar. Los ojos de sus figuras son generalmente grandes; en ellos pone el artista una vida especial muy suya, detenida en un pensamiento, fijamente dominada por lo interior. La vestimenta de esas figuras son también trapeadas con gracia y con una soltura empacada dé lineamientos curvos y dinámicos, que contrastan muchas veces con su riguroso dibujo exterior. Agreguemos a ello un colorido intenso, alterado por el deseo de dar en él lo más fuertemente posible el canto rudo, y fino a la vez, de movimientos acompañados de perfiles sutiles o marcadamente acentuados. Es característica de su trabajo el volumen de las formas. Al igual que la luz, le llama atentamente en los bordes y perfiles, llenándolas y arbitrándolas hacia las sombras con cuidado medio tono, trabajado en finas pinceladas. Tal rigurosa prestancia plástica no podía menos que servir a una expresión sólida y sobria, fuertemente arraigada en ideas determinadas por eternas y constructivas.

Supo, como otros pintores que meditaron su obra, mediar para que aquélla tuviera un sello -permanente —repetimos— en una cualidad clásica que perfeccionó hasta hacer llegar su estilo a la moderna vitalidad de un movimiento que tuvo en sus telas y murales ejemplos firmes.

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Spilimbergo conoció, junio a algunos compañeros de entonces, artistas también, entre los que se contaba nuestro pintor Ricardo Aguerre, el París de los años bohemios y felices, plenos de búsquedas y de vivencias juveniles Allí fue que perfeccionó su pintara y encontró, como tantos, el estímulo para seguir, con la confianza que le daba su poder y su seguridad en la obra comenzada. Vida llena de felices anécdotas, bohemia paseante y trabajo sin horas. .. Berni, Bazaldúa, Butler, Badi y otros...

Lino Spilimbergo - Dolmen en el condado de Louth

Imagen escaneada, como el texto, del Suplemento del diario El Día

Lino Spilimbergo - Figura óleo 1931

Imagen escaneada, como el texto, del Suplemento del diario El Día

Su pintura, comenzada con copias del natural, sencillas y humildes, fue creándose a través de los años en la opulencia del color y las formas. Sin dejar de ser expresivamente humana, evolucionó, como tenia que suceder en un estudioso, hacia la concreción de algo personal y que estuviera directamente vertido de su sensibilidad y posturas plásticas. Así fue renaciendo el Spilimbergo que tuvimos ocasión de ver, creemos que en “Amigos del Arte”, hace muchos años en una notable exposición. Pintura recia, con algo de dureza de intento, sus elementos redondeaban, a través de las masas de volúmenes, una rara conformación escultórica que eliminaba detalles y abstraía las cálidas versiones pictóricas puras, para ceder el paso a vigorosa presencia rotunda. Otras veces, como en su “Terraza con figuras, le llama poderosamente una especie de perspectiva metafísica, pero sin la sequedad de los elementos deshumanizados, sino que las figuras son complemento de los espacios que el pintor adorna en  trabajo casi decorativo que. como geométrica rígida, se contrapone a los personajes del pueblo: rústicos que se van develando basta ceder a aspectos irreales, en otras, y llegar al desando que asoma al mar. Esta complementación de lo decorativo con lo pictórico puro se produce en los artistas del pasado, en el Renacimiento, especialmente en el "quatroccentista". Por el contrario, en "Calle de Trinidad” parecería que el contraste se produce por lógicas consecuencias entre la luz y las sombras. Además, lo expresivo se traduce en la descarnación y desalojamiento de los árboles: figuras encapotadas a caballo, plenas en el sol, un sol de invierno que aún con los personajes entibia la desolación de la lejanía inédita. En los retratos - figuras, llamémosles así parque de las dos formase ha expresado Spilimbergo, con el modelo, descarta la solución directa y si, en un principio, puede tenerla renuncia de esta comparación para pasar a implantar sus teorías. Las cuales amolda el personaje o, mejor, éste a aquellas, trasuntando una conmoción interior, un estado de alma, y una fijación delineante de personajes absolutamente suyos, en cuya vida sabe él inculcarles esa irrealidad aparente que nos hace sentir la soledad comprensible en espíritus que se hallan por encima de vulgares imágenes. Fantasía que recorre toda la gama y que, a veces, decae en este levantado afán cuando la popular figura exige una típica interpretación, cómo “Madre y niño” (Potosí), en la cual no puede dejar de lado los rasgos que acusan lo étnico del personaje. Fue Spilimbergo un pintor de muro. Sus grandes composiciones de movimientos y dibujos violentos, de desesperada y dramática fuerza, completan esa obra de caballete, en la cual las virtudes de muralista siempre asomaron, buscando espacio y amplitud. Las características de su obra llamaban al mural. La gran composición, la desbardada y al mismo tiempo ordenada composición, en la cual se enredaban los personajes con su impulso arrollador, en una súplica o en una voluntad impresionante. Artista completo, Spilimbergo subió los peldaños de la pintura y de la fama con justo mérito hacia su labor, reconocida en ambientes fuera del Plata. Se hallaba en la llamada Cuesta Martín Fierro, localidad de Unquillo, en Córdoba, en donde se había refugiado después de viajar por última vez a Europa. Allí le sorprendió la muerte.

Huellas. Arte argentino: Lino Enea Spilimbergo - Canal Encuentro

16 mar 2021
Fue uno de los grandes maestros de la corriente figurativa de la pintura moderna argentina, cuyos temas principales fueron la figura humana y el paisaje. Su obra ganó el primer premio del Salón Nacional argentino y la medalla de oro del grabado y el gran premio de pintura de la Exposición Internacional de París.

por Eduardo Vernazza
Suplemento Huecograbado del diario "El Día"

Montevideo, 5 de abril de 1964

 

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Catálogo pinturas y dibujos del artista de Uruguay Eduardo Vernazza por el cineasta Dennis Doty (Irlanda/Estados Unidos)

 

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