Julio Verdié - Ritmo y libertad de un pintor

por Eduardo Vernazza

Diario El Día (Montevideo)

4 de enero de 1978

Hubo de pasar el tiempo. Madurar la concreción de su vocación en este espíritu, modelado entre la poesía y el periodismo; entre la lectura afanosa y la misma pintura que ya se asomaba con carácter, y no dentro de las limitaciones de la influencia, tan común, de los años primeros.

-Pinté de niño con gran ingenuidad romántica. Me gustaban los cuadros tocados de melancolía, como correspondía al poeta ...

Un poco más, y se rebeló en el color puro, en su violencia, para escapar precisamente a esta definición sensible a la naturaleza.

-Hacía fauvismo sin saber siquiera que ya lo hacían otros.

Desfiguraba la realidad corriente, y admiraba a Blanes Viale. Desde la Esfera Madrileña seguía a Anglada Camarasa.

—Pero a pesar de mis dieciséis años, no se me ocurría imitarlos.

Verdié y su libertad

Estamos hablando con Julio Verdié, el pintor nacional encaramado ya en los más altos premios del Salón, y expositor en muestras internacionales.

—Después, la libertad de acción se hizo carne en mi espíritu... comencé a expresarme sin trabas ni limitaciones.

La inquietud por los materiales fue siempre en él una obsesión constante. La fuerza del color deseado lo obligó a escudriñar las técnicas más diversas. El óleo es dejado, para abordar el duco, los barnices y, últimamente, los esmaltes combinados.

En lo que respecta al “collage” fue moderado, si bien perfilaba un contorno o un espacio con una ágil línea de hilo en caprichosas formas gráficas que animaban la mancha intensa y viva. Su ambición era conseguir las texturas. Obtener un efecto plástico. Y la arena fue elemento que definió un carácter en sus grandes telas que jalonaron el envío a la Bienal de Venecia de 1960.

Ya había cobrado su total libertad en 1957, cuando ganó el primer premio en el Salón nacional con un admirable cuadro que hoy puede verse en el Museo, y que se conserva con la misma fuerza de invención, en una estructura firme, espontánea, rítmica. Este cuadro lo pintó sin modelo.

—Fue ejecutado sobre una tela abandonada y puesta de revés en el caballete. Develé el más auténtico rincón soleado de interior familiar, como si lo hubiera tenido delante de mis ojos.

"Pintura" (Premio Mañé) Salón Nacional 1949. Una naturaleza muerte frente a la ventana. Tan común el motivo como lo trataron todos los pintores desde siempre. . Pero con algo más que el tema. Un colorido que contrasta con la luz, y se convierte en sinfonía de rojos, verdes, y azules

Luego llegó la época del informalismo. Los pintores se dejaron seducir por ese canto de color abstracto que debía ser música y poesía, sin anotar nada de la naturaleza. En una teoría donde la libertad prevalecía, Verdié amalgamó fuera del sentido barroco, aquello que sugería una réplica de un estado de ánimo. Que se renovaba según se mirara en la luz o en las semisombras... El subconsciente fluyó con la facilidad del que se conoce como artista y sabe que ese “duende” empuja hacia afuera, como decía Rodin. La expresión aparece en sus últimos cuadros dentro de una modulación de color que espontáneo nace y se mancomuna con lírica secuencia en la armonía feliz de su cromatismo.

Novela, canciones y el café Ateneo

Están lejos los años 30, cuando junto con su segundo libro, una novela con ilustraciones en linóleo realizadas por él mismo; funda el Teatro Estudio con carácter experimental, y edita sus “Canciones para cuatro labios”. Expone en el viejo Café Ateneo, con Pereyra, Sarthou y Alfredo De Simone. Hermosa bohemia amiga del tiempo...

Pero otra arista de Verdié son los viajes. De 1949 al 52, busca contacto con pintores abstractos de posguerra. Se inscribe en el Taller de Edgar Pillet y Dewasne. Vuelve en 1967 al Uruguay. Se proyecta su pintura en el total de las variantes, en la retrospectiva del Salón de la Comisión Nacional de Bellas Artes.

Su obra reunida pudo expresar la imagen: de una madura vigencia.

Datos de la obra incluida en la nota publicada en el diario, y aquí:

Título: Naturaleza muerta
Autor: Julio Verdié (1900-1988)
Técnica: Óleo
Soporte: Tela
Medidas: 116 x 89 cm
Realizado: c.1957
Ubicación: Museo Nacional de Artes Visuales

Julio Verdié en el Museo Nacional de Artes Visuales

 

por Eduardo Vernazza
Diario El Día (Montevideo, Uruguay)
4 de enero de 1978

 

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Catálogo pinturas y dibujos del artista de Uruguay Eduardo Vernazza por el cineasta Dennis Doty (Irlanda/Estados Unidos)

 

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