Figari un friso de color que descorre la historia del tema

por Eduardo Vernazza

Diario El Día (Montevideo)

Pedro Figari Autorretrato
Colección del Museo de Bellas Artes Juan Manuel Blanes

Si el arte suele tener actitudes sorprendentes, una de ellas en su forma original de hacer su aparición en el mundo de la pintura, es la de Pedro Figari.

Si Gauguin el banquero, dejó hogar, hijos, y empleo, para aislarse en las islas de la Polinesia y crear conceptos nuevos que le llevaron a la celebridad, el caso Figari, en tono menor, surge ante ese misterio del arte con aristas tan sugestivas como imprevistas.

Cierto que el gran pintor uruguayo no desconocía, ni siquiera estaba lejos de la pintura desde su juventud. Pero esporádicamente, si no como aficionado, si con conocimiento de causa, algunas escenas y paisajes, sin entrar en la piel del color, salieron de su paleta. Cuando se dispuso a dejarlo todo para alejarse a Buenos Aires primero, y a París después, y realizar tres mil cartones que estiran hasta hoy la puja de su adquisición por los más grandes coleccionistas, y se instalan en la historia del arte uruguayo, se transforma en una de sus piezas fundamentales.

Lo cierto es que Figari comienza su lucha de pintor a los sesenta años. Y es en la ciudad luz donde produce sin cesar, junto a su hijo Juan Carlos, una obra que será reconocida allí, donde se hace difícil triunfar con la verdad limpia y sin el aparato publicitario del “marchand”.

La gran exposición que de Figari se realizó la Comisión Nacional de Artes Plásticas hace ya muchos años, fue un descubrimiento. No porque el pintor de “Las Quitanderas” y los “Pericones" quedara al margen del interés, sino porque hasta entonces no se había admirado la potencia conjunta de su cromatismo y la variedad de su temática, envuelta en una manera tan personal como expresiva. Abogado brillante, diputado, creador y director de la Escuela de Artes y oficios en la que impuso la enseñanza decorativa de la fauna y la flora de nuestra tierra en sus clases de dibujo, notable ensayista y escritor, la inteligencia fina, al tiempo que firme en sus ideas, no fueron lo bastante para detener el emocionado recuerdo de sus primeros años que fluyeron como torrente para encauzar la interpretación de motivaciones con auténtica vida sentimental, tradicional, y eterna vigencia por sus valores intrínsecos como pintura en si.

En el Subte Municipal se inauguró, organizada por el Departamento de Artes y Letras del Municipio de Montevideo, una extensa como importante muestra del celebrado artista.

Ciento veinte obras en total, bien representativas de su valor, han invadido las salas remozadas del Subte, extendiendo la riqueza exaltada y tonal de un colorido de maravillosa esencia expresionista.

Todo el acervo donado por la Sra. Delia Figari de Herrera (83 cuadros) pertenecientes al Museo (Cabildo), así como algunas piezas propiedad del Museo “Juan M Blanes”, y otras de pertenencia particular, conforman esta nueva versión del siempre sorprendente Figari.

No es del caso la descripción de de sus obras. Brilla el total de sus temas al que brindó la búsqueda interior de sus nostalgias.

Si acaso, el orden por etapas ofrece un eslabón didáctico para asimilar su obra que no entra en lo anedóctico puro.

“Venecia”, “Escenas de Salones”, “Misas del encuentro”, “Bailes criollos", “Carretas”, “Piedras’’, “Escenas de negros”, “Lavanderas”, “Bochadores”, “Molino de Pérez”, “Escenas de campo’’, “Retratos”, “Entierros”, se alegan como retablos al mundo fascinante que conforma la obra da Figari.

Y esta puede seguirse a través de una bien iluminada sala que resalta, no sólo la faceta en !a cual se extendió enriqueciendo el color con la veta de sus tonalidades, metidas en calidad de transparentes y lúcidos violetas, ocres, y azules, que atemperaron los blancos, sino que el movimiento de las figuras cobra, en la composición, un raro como fresco andar del tiempo.

Llega a nuestros días con la inseparable cohesión entre sus tramos concitando una y otra serie, desde los “Trogloditas”, duros en su pétrea interpretación, pasando por la época Colonial, donde las salas intimas están traídas con notable y aguda observación, hasta otras versiones que fijan la historia de la época. Pericones, candombes, tipos, escenas del campo, sus famosos caballos errantes, amparados por la sombra del añoso ombú, las chinas y los gauchos, con auténtico documento en su atuendo y en sus simples danzas, los negros, en sus alegrías y en sus dolores, en las tétricas escenas de sus bíblicos temores, y en la leyenda traída desde los tiempos de la esclavitud...

Muchos otros temas absorben la proficua labor de Figari. Pero es del caso señalar que todo ese hacer, que descarga la emotiva sensación del artista, no implica un retaceo a su valor plástico y pictórico. Por el contrario. No se podría decir tampoco el manido “es una excusa el tema”, sino que éste avalora más el concepto y es la parte importante que sé une entrañablemente al juego del pincel y al gran instinto cromático para la mejor interpretación de su original como espontánea factura. Decimos espontánea, porque su puesta en color aliviana la objetiva visión del cuadro. Sabemos que Figari insistía v modulaba con el tono ese maravilloso desdibujo sin el cual el carácter no tendría razón en sus cartones.

La materia que emplea es gruesa o ligera, es el color puro o extremadamente fino. Lo que importa es el resultado y la expresión que siempre se anteponen y se complementan para lucir el extraordinario don de un pintor nato, que se descubrió a sí mismo, escudriñando sus recuerdos de infancia, buscando en lo típico y en la de su tierra el motivo que le diera fama. La soledad, en la más concurrida ciudad del mundo del arte, le dio descanso y pauta para volcarse en la añoranza. Con esa mágico estímulo del volver, trajo la más valiosa misión cumplida que puede atesorar su patria.

Pinacoteca de Pedro Figari - Museo de Bellas Artes Juan Manuel Blanes

Museo Blanes - Avenida Millán 4015 (Montevideo - Uruguay) - Teléfono: [598] 2336 7134

 

por Eduardo Vernazza
Diario El Día (Montevideo, Uruguay)
domingo 23 de octubre de 1977 pág. 17

 

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Catálogo pinturas y dibujos del artista de Uruguay Eduardo Vernazza por el cineasta Dennis Doty (Irlanda/Estados Unidos)

 

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