El impresionismo de Zoma Baitler

"Todo gira entre la luz y el aire

por Eduardo Vernazza

Diario El Día (Montevideo)

Zoma Baitler foto de Panta Astiazarán

Su larga como importante carrera de artista, que le llevó desde Uruguay a Israel, Europa, África y Buenos Aires, ha dejado sembrada una semilla, como resultado de la que, y sin perjuicio de la evolución que lograra después en un estudio más severo de la composición medida (Torres García), sus obras impresionistas siguen siendo francamente aceptadas como uno de sus más notables signos de talento pictórico.

Si en la primavera de 1874 los pintores jóvenes desafiaron el Salón Oficial de París, y se organizaron para hacer su propia exposición, que ya de por sí era como un acto revolucionario, también había cambiado la pintura tradicional. Muy distante, el impresionismo sorprendió a una sociedad que reaccionó contra ellos. Desde la critica responsable, que llegó a agraviar con el título de “Impresionista”, a la obra de Monet, “impresión", que en la citada exhibición lucia su entorno colorista. Porque tal título no se lo ofreció el crítico como halago, sino como algo fuera de lo que se entendía como pintura.

Han transcurrido desde entonces 110 años, y toda la pintura clara ortodoxa de tal Escuela o fuera de ella creó una orquestación en el paisaje con la luz y el aire interpuesto con su vibración, que tiene aún en sus primarios y secundarios el origen de la teoría que tanto preocupara a Monet, impulsor de ella, pero reticente a llegar a los limites extremos con que la sensación dejó casi sin dibujo a dicha expresión, de la que surgió Cezanne como reacción con la estructura geométrica.

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Zoma Baitler París III Óleo s/ tela medidas sin marco 85 x 65 cm

Zoma Baitler. que realiza una exposición en la "Galería Río de la Plata", sobre su época impresionista, y dentro de ella nuevos cuadros de dicha escuela, responde algunas preguntas que constituyen nuestros diálogos espontáneos con los artistas.    ,

—¿Cómo nació en Ud. la pintura impresionista?

—Hace cincuenta años sentí una gran pasión por la pintura impresionista, que se adhería a mi paleta ya iniciada de muy joven junto al maestro Kaufmann, quien me llevaba a su lado cuando salía a pintar del natural. En aquellos momentos yo no había percibido lo que luego fue para mi una revelación. Veía a mi maestro trazar con vertiginosa pincelada la corriente del río, los grandes campos de trigo, y las catedrales bizantinas en la luz difusa del invierno. Naturalmente, yo pintaba junto a este hombre. Sin proponérmelo, recordaba algún trozo de su vehemente expresión.

 

—¿Cómo comienza en Uruguay, y qué paisajes pintó primero siguiendo la teoría al aire libre?

—Corría el año 1930. Ubicado en medio del Prado, volví a mi primer eslabón, que seguía prendido a mi en la cadena de la expresión. Siempre con el caballete al hombro y las telas bajo el brazo, me introducía en los frondosos jardines y callecitas, donde obtenía lo que tanto quería. Pero sentía que no era eso. Algo me decía que detrás del tema, había un secreto técnico. Había que tener la retina necesaria para verlo. Escrutaba las obras de los pintores nacionales; la época impresionista de Rosé, Blanes Viale, Cúneo, Arzadun, Dutra, y los que antes tentaron esta escuela, como ser Milo Bereta, Etchebarne Vidart... Pero ninguno sentía a Monet, Pizarro, Sisley. Era una trasposición de la pintura luminista española en la imagen de Anglada Caramassa y Ruiseñol. Yo no dudaba que fueran grandes maestros. Pero no tenían el lirismo fluido de Renoir en sus paisajes o Monet en sus “Catedrales”.

 

—¿Cómo fue la entrevista con Torres García, esa que definió su pintura?

—Cuando Joaquín Torres García llegó en 1934 a Uruguay, yo le fui llevando mis cuadros. Tratando de obtener su opinión. Unas veces más, otras menos, este maestro buscó orientarme. Pero un día vino a mi casa, y tomando como base todo lo que tenía acumulado, lo fue clasificando, dándome una lección total. Así sentí palabras que nunca había leído o escuchado. Hablaba de contrapunto entre los complementarios y la orquestación de la pincelada al grado de hacerla abstracta. Y la búsqueda del tejido en el canevas de las partículas, para ocultar el dibujo, cuya rigidez es contraria al movimiento. Todo ha de girar y vivir una vida en la luz y el aire interpuesto.

—¿De esas palabras surgió la luz?...

—Eso ya era otra cosa. Con dicho teorema y mis propios razonamientos acumulados, he pintado durante treinta y cinco años, únicamente dentro de la pintura impresionista, que fue aceptada como tal por el mismo Torres García, y los críticos argentinos. franceses, israelíes, sudafricanos y uruguayos. hasta ahora.

 

—¿Ud. cree que prosigue el impresionismo?...

—La intuición impresionista subsiste en el artista como en el músico puede ser la adhesión al violín, al piano, u otro instrumento. Yo no sé si ello es claro. Pero se ha comprobado que desaparecidas las grandes figuras que lanzaron la escuela impresionista al mundo, pocos adherentes han logrado sobrepasarlos. Eso sí, nacieron muchos pequeños maestros en tal estilo, pero no llegaron al cenit.

 

—Pero hubo conexión con algunos que luego serían grandes en otros movimientos como el expresionismo, por ejemplo.

—Confieso que he encontrado buenos ejemplos en Van Gogh; su primera época, y Gauguin, cuando estudiaba con Pizarro. También algún americano del norte, como ser John Henry Twachtman, y Guy Carleton Wiggins, con quienes quiero ser justo.

 

—Háblenos de los cuadros expuestos.

— Mi exposición de hoy reúne algunos ejemplos de los años en que me fue dado ejercer tal tendencia. Confieso se filtra ahora mismo entre mi pintura expresionista. Es un llamado lejano que tengo adherido a mi espíritu de pintor...

 

—Sabemos que su producción impresionista es grande, diseminada por el mundo.

—Cuesta reunir la obra de Francia, Italia, España, Holanda, Argentina, Israel y Sudáfrica, que se encuentra dispersa en países y hogares, pero que seguramente atestiguan lo que acabo de señalarle... Además, los que están en mi exposición, tan actual como en el pasado...

Zoma Baitler El Sena Óleo sobre tela medidas sin marco 51 x 61 cm

 

por Eduardo Vernazza
Publicado, originalmente, en: Suplemento Dominical del diario El Día

Año LII -N° 2641 Montevideo, 10 de junio de 1984

Gentileza de Biblioteca digital de autores uruguayos de Seminario Fundamentos Lingüísticos de la Comunicación Facultad de Información y Comunicación (Universidad de la República)

Link del texto: https://anaforas.fic.edu.uy/jspui/handle/123456789/54448

 

Las fotos de las obras son de Galería de Arte Portón de San Pedro, a quienes agradecemos la atención

 

Ver el blog

Catálogo pinturas y dibujos del artista de Uruguay Eduardo Vernazza por el cineasta Dennis Doty (Irlanda/Estados Unidos)

 

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