Don Francisco de la Fuente y sus recuerdos del Teatro Colón

por Eduardo Vernazza

 

 

Ese espíritu ejecutivo y ágil que es Don Francisco de la Fuente se halla en Punta del Este al igual que todos los años.

Don Francisco de la Fuente, un bañista más que baja, en cada jornada, al medio día, las escalinatas del ex Nogaró, con su sombrilla bajo el brazo y la expresión risueña y rosada, es nada menos que aquel personaje que fuera durante siete años (1960-67) Director General Administrativo, y Miembro del Consejo Directivo del Teatro Colón de Buenos Aires.

Pero su vinculación a este gran coliseo no data sólo de esos años. Anteriormente a esta designación, entró en 1925 a integrar la formación del Directorio que incluía al Arq. Martín Noel y el pintor Rodolfo Franco, gran escenógrafo, y que tenía como cometido la formación de los cuerpos estables del instituto. Por vez primera se municipalizaba el Teatro Colon, y se daba fin a la labor de los empresarios particulares.

—¿Dio resultado esta determinación?

—Ya lo creo —nos contesta De la Fuente—. Se constituyeron el coro, cuerpo de baile y dos orquestas. Quizá, en la actualidad, la organización del Colón sea, mundialmente, una de las mejores en montar espectáculos líricos.

La dirección artística funciona con el maestro Roberto Camaño, el Arq. J. P. Montero, y el maestro Roberto Oswald, director técnico del Colón, al que la Academia Nacional de Bellas Artes acaba de otorgar el Primer premio como el mejor escenógrafo argentino.

—Durante su dirección, ¿qué espectáculos importantes se montaron?

—La Tetralogía de Wagner, Durandot, Aída, y todas las óperas en las que actuaron cantantes como la Nilson, la Moffo; los tenores Richard Taker y Raimondi, y los célebres barítonos Mac O’Nill, Taddei, y los bajos Rossi Lememi y el uruguayo Algorta, que dicho sea de paso, recientemente fue contratado para la próxima temporada en la que intervendrá en veinte funciones.

—¿Conoció a Damiani?

—Fui gran amigo y compañero de colegio.

—¿Pero, usted es uruguayo?

—No. pero estudié hasta el bachillerato en el “Elbio Fernández”... Después de muchos años nos reencontramos en el Colón, donde cantó durante todas las temporadas hasta su muerte. Fue un barítono muy considerado por las directivas del Colón. Predominó el concepto de que no había diferencia en su carrera de correcto cantante con los barítonos de su tiempo.

—Mientras Ud. estuvo en el Colón, ¿qué grandes artistas desfilaron que recuerde con más admiración?

—Tuve la suerte de haber conocido cantantes que jamás podrán ser reemplazados. Fueron grandes maestros del canto. Se llamaban: Claudia Muzzio, Gabriela Bezanzzoni, Tito Schipa, Fedor Challiapine.

—¿Conoció mucho a Challiapine?

—Fui su amigo, y me tocó a mí en suerte acompañarle para que lo aplaudiera el público uruguayo en el Solís.

—¿Y Titta Ruffo

¡Ah! él fue gran compañero. A tal punto que se vestía con mi sastre. Guardo de él como obsequio una hermosa medalla de oro donde dice: “Al petiso pagador de un millón de liras”. La medalla tiene grabado el nombre de las óperas que había cantado en el Colón.

—¿Fue protagonista de otras anécdotas?

—Sí. y algunas muy tristes, como la que me tocó vivir con el barítono Galleffi. Lo considero célebre entre los célebres de todas las épocas. Después de años de triunfos lo encontré en una Galería de Milán triste y pobre. A tal punto (y esto se lo arrancamos casi) tuve que darle dinero. Dos lágrimas fueron su respuesta, y poco después ya en Buenos Aires, me enteré de su muerte.

—Ud. lo llamó célebre entre los célebres, ¿qué diferencia había entre él y Titta Ruffo?

—La diferencia consistía en que Galleffi era poseedor de un extenso repertorio... Tita Ruffo explotó el teatro lírico, y cantó las óperas en las que fue triunfador de su carrera. Su “Pagliacci”, que cantó, por primera vez en el mundo, junto a Caruso, fue en Montevideo. Caruso venía de fracasar en el Solís en la ópera “Carmen”, y resolvieron alquilar el Urquiza. Fue un éxito grandioso. Cuando Caruso cantó el “ride Pagliacci”, el público lo ovacionó a tal extremo que los sombreros cayeron al escenario. Desde ese momento volvió a ser el gran tenor de todos los tiempos.

—¿A qué se debió ese fracaso de Caruso en el Solís?

—Por el capricho personal de quererlo cantar en francés.

—¿Y qué recuerdos tiene de los genios de la Danza?

—En el año 28 pudimos traer al Colón a la primera y hasta ahora no superada, que dejara una gran escuela y que se llamó Ana Pawlova.

—¿Y a Nijinsky?

—Bueno, lo vi en su más grande creación: “El espectro de la rosa”. Que bailó en el Colón como integrante de la Compañía Diaguileff, en los cuadros del ballet ruso.

—¿Es cierto, eso que aparece ahora como de leyenda, del famoso salto?

—Es cierto y lo hacía en forma de tirabuzón. Fue sin duda el ballet que más amó, y que le hizo famoso como el más grande del mundo en ese arte.

—¿Se debía a su agilidad?

—El salto se debía a su gran inteligencia musical; tan extraordinaria que fue el final de su vida ...

He conocido y admirado por supuesto a muchos más. Entre ellos a Sergio Lifar”.

—¿Actualmente?

—A los que forman parte de los cuadros del Colón, como el primer bailarín Neglia; y recuerdos de otros tiempos a Ruanova, actual Directora, a dora del Grande y a Borowsky.

—¿Y de los grandes maestros de orquesta?

—A los maestros argentinos, a Héctor Pannizza, a Francisco Paolantonio, Ferruccio Callucio. Y al maestro Juan José Castro, por supuesto. De los mundiales a Toscanini, Zerafín, y ahora a Previtali, Leiver y Bartoletti, joven del más auspicioso porvenir como director de la opera italiana.   

—¿Alguna anécdota suya?

—En 1966 se dio “Aída” con el tenor español Lázaro. Fue un fracaso, y me tocó a mí los trámites para buscar un sustituto inmediato. Luego del espectáculo se pidió al “Cobert Garden” de Londres, por teléfono, el envío de un tenor que cantara esa ópera. De inmediato y por avión vino Llams Graig, que al otro día con gran éxito cantó su parte salvando el espectáculo, que no fue suspendido en ningún momento. Esa fue una de mis “intervenciones” que recuerdo con mayor “agitación”.

También nos cuenta su intervención cuando la ordenanza municipal aceptó las pinturas de Soldi para la decoración de la cúpula del Colón, pero no votaron recursos para su ejecución. Empero, junto a la “madrina” del pintor, la Sra. Hueyo, pudieron reunir, con los fondos aportados por el propio teatro, los dineros necesarios para adquirir e importar las telas y materiales necesarios para su realización.

Con mucho secreto, aun cuando nosotros ya lo sabíamos, nos dice que los decorados de la cúpula están realizados sobre tela que fue adherida al plafón...

Así se despide Don Francisco de la Fuente, ese hombre vivaz, que tiene en sus recuerdos aspectos magníficos como para escribir una larga historia de célebres artistas...

¿Por qué el Teatro Colón es uno de los más importantes del mundo? (1 de 4) - Todo tiene un porqué

Publicado el 13 dic. 2017

El magazine educativo, cultural y científico de carácter federal que tiene el objetivo de entretener, motivando la curiosidad y el deseo de saber y cumplir una función social. En "Todo tiene un porqué" seguimos haciéndonos preguntas. En este nuevo programa nos preguntamos: ¿Por qué el Teatro Colón es uno de los más importantes del mundo? Junto a Germán Paoloski con el apoyo de Cristian Domínguez, Carolina Di Nezio, Cony Ballarini y la participación especial de María Victoria Alcaraz, Directora General del Teatro Colón, con quienes recorrimos los distintos espacios del teatro, conocimos su historia, y viajamos en el tiempo con cada uno de los artistas que pasaron por el teatro. Participá en las redes sociales con la etiqueta #Porqué. Emitido el 13 de diciembre de 2017.

¿Por qué el Teatro Colón es uno de los más importantes del mundo? (2 de 4) - Todo tiene un porqué

Publicado el 13 dic. 2017

 

#Porqué

¿Por qué el Teatro Colón es uno de los más importantes del mundo? (3 de 4) - Todo tiene un porqué

Publicado el 13 dic. 2017

 

#Porqué

¿Por qué el Teatro Colón es uno de los más importantes del mundo? (4 de 4) - Todo tiene un porqué

Publicado el 13 dic. 2017
 

por Eduardo Vernazza Diario "El Día" (Montevideo, Uruguay) s/f

Fue escaneado de un recorte de diario

 

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Catálogo pinturas y dibujos del artista de Uruguay Eduardo Vernazza por el cineasta Dennis Doty (Irlanda/Estados Unidos)

 

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