A cuatro siglos de la muerte de Bruegel el Viejo

por Eduardo Vernazza

Suplemento dominical Huecograbado del Diario El Día

Montevideo, 14 de setiembre de 1969

Bruegel el Viejo La torre de Babel (1563), Museo de Historia del Arte de Viena.

Este texto y fotos de sus obras, al día 17 de junio de 2022 está inédito en Internet. 

Fue escaneado, texto y fotos, por el editor de Letras Uruguay

Si alguien lo incluye en otro lado agradezco que hagan mención de donde lo tomaron.

Las escenas campestres, las festividades, la vida de los aldeanos belgas, tuvieron hace ya cuatrocientos años a un magnífico intérprete, Bruegei llamado el Viejo, un raro personaje que pasó y pasa aún hoy por un tamiz de misterio en una agitada vida, que si tuvo mucho de hogareña con mujer e hijos, también se vistió de aldeano, para junto a aquellos, poder sentir de cerca sus alegrías, sus vidas plenas, y trasmitir así la poesía del campo que nunca estuvo en sus cuadros en soledad...

La figura fue para este pintor algo imprescindible. La belleza de la naturaleza no alcanzó el suficiente acicate como para hacerle abandonar por un momento a los que en ella habitaban como elementos cultivadores de la tierra.

El canto al aire libre, entonado en el verdor de los campos, las famosas kermeses y fiestas campesinas, en que la sólida vivencia de estos hombres y mujeres parecían hechos para mantener una salud tan inmortal como la que tuvo el arte pictórico de Bruegel.

En el siglo XVI, cuando la pintura flamenca sostenía sus valores, la obra de este grande «fue únicamente para muchos la del pintor de costumbres campesinas y de bufonadas, el hombre muy arraigado a la tierra, al que se le dio el sobrenombre de “Boeren-Bruegel” o ‘‘Bruegei de los labriegos”», al decir de De Backer.

Pero existe otra fuerza en el paisaje del pintor flamenco. Como todos los genios acumula impresiones y soluciones que se adelantan en muchos años a las venideras evoluciones de la pintura. Como en Durero, la aparición de una mística descarnada deshumaniza los personajes. En otros paisajes de realidad pastoral, la composición se enlaza como instrumento veraz de la imaginación.

La fantasía desplegada por el pintor, se enraíza con lo que se llamará después el surrealismo, que cobrará con las épocas otras formas. La dramática sensación con que puebla algunas de sus obras, concibe ya una deformación de la figura en el sentido de transfiguración. En una resurrección que habilita el movimiento, renovando la vida en la desaparición de la envoltura humana.

No es sólo pues, la obra de Bruegel concerniente a ía observación e interpretación maravillosa de la vida campesina. Su fuerza de invención que aparece en la estructura del paisaje, se convierte en una dinámica imaginativa, en la que realiza el paisaje escapado ya de! marco natural, para integrarse a él con la apoteosis deslumbrante de la auténtica creación.

Si se observan los detalles atinentes a todo lo que se unifica para ofrecer esa plena y consciente realidad de 1a tierra y del alma de la naturaleza, de la imaginación que la supera, se está enfrentando al misterio por el cual el artista depura y estiliza, aleja y desecha un cúmulo de elementos, y se aferra y acentúa, modifica y concreta. Es ese misterio que nos hace ver en los pequeños cuadros flamencos verdaderas joyas sin que todo lo que configura su formación detenga 1a amplitud de una gran obra. Por lo demás. Bruegei agrega el movimiento. Un movimiento inusitado. Una farándula de personajes llenos de vigor, de dolor o dramatismo. Los campos de nieve, los campos de sol, los pueblos, los caseríos y los palacios.

Todo vive dentro de un paisaje que casi siempre toma la perspectiva total. O que desde lo alto, la escena ve todos los planos sucesivos hasta el horizonte.

Si no existiera la figura en sus cuadros, Bruegel seria igual un genio del paisaje. Pero, ¿a que puede atribuirse esa retracción del vigor de las formas humanas hacia una necesidad imperiosa de realizarlas en el paisaje con el signo de una exhumación?

La parábola de los ciegos Año 1568 Autor Pieter Brueghel el Viejo óleo sobre tabla, pintado en el año 1568. Mide 86 cm de alto y 154 cm de ancho. Se exhibe actualmente en el Museo di Capodimonte de Nápoles, Italia.

Si en la extraordinaria visión de su cuadro "La parábola de los ciegos’’, las expresiones de una trágica caravana hacen sentir hondamente la desolación, llega un momento en que la expresión ya no cuenta como factor humano, e incluso, desuella en vivo, mostrando una verdadera danza macabra que actúa en el “Triunfo de la muerte”.

El avasallante ejército que termina con todo lo que e! hombre desea, desde el mando del rey hasta la potestad del dinero, aparece invadiendo, bajo el palio de una tétrica escena, aquello que parecía eterno. Como antesala. “Los mendicantes” conforman un raro como doliente grupo.

Pero volvamos a la opulenta “Danza de los paisanos”. Se siente la solidez de esa raza. La generosidad del vino y la entrega como a un rito, en que si no la risa, si en cambio ia severa y tensa expresión que sigue la música de una gaita, con la simpleza de los robustos pasos aldeanos.

En “El fracaso de los ángeles rebeldes”, suelta Bruegel los demonios. Vuelve a conectar su imaginación del surrealismo. Los monstruos con formas de raros animales,  retuercen sus colas y abren sus bocas dentadas. El retorcimiento adquiere entonces un movimiento que flota en un fuego de infierno. Los blancos ángeles que osaron rebelarse, encuentran la respuesta en la mística de una aterradora admonición.

Toda esta temática nos pone de manifiesto la escala amplia del pintor.

La densidad o claridad de sus paisajes, la estructura formal de una naturaleza que, aún reconocible, se estira en la luz y en el misterio del creador. Los personajes que dentro de ese mundo viven en todas las fases de su humanidad. Las montañas heladas, las grutas y rocosas sendas, por las que atraviesan jinetes. “Los cazadores en la nieve” seguidos por las sombras de sus perros, y la lejanía helada surcada por un pájaro negro es un amplio mar blanco lleno de surcos grises por los que pasan figuras oscuras camino de las alturas.

El descanso y la comida del labriego bajo el árbol. Una reunión dorada que rodea el trigo que se está segando. Con la soltura campesina, aún con el grotesco de la realidad. Bruegel toma la poesía del paisaje como contraste invalorable y equilibrio temático y formal de sus cuadros.

La característica fundamental del concepto de la Bruegel, se nos ocurre que transita dentro de tal contraste. Un paisaje y una poesía envuelta en el misterio de la luz: la realidad acrecentada por la fuerza triunfal de la salud campesina, o la final concepción de la fuerza única que puede arrebatar las potestades humanas.

Sus datos biográficos dicen que se ignora la fecha de su nacimiento, pero se ubica éste entre 1525 al 30. También el lugar en que abrió los ojos al mundo, que se cree cerca de Breda de Bois le - Duc, en los Países Bajos, inclinándose al Limburgo Belga.

Se tiene en cambio la segura fecha de su muerte, que acaeció en setiembre de 1569. Bruegel estudió en Amberes con Pierre Coecke de la localidad belga de Alose. Después fue alumno de Jerome Cock, “quien más que pintor era tratante de cuadros y estampas”. De esta época es su partida para Italia. En 1563 se casó con Marie Coecke, hija de su primer maestro y se instaló en Bruselas. Bruegel murió dejando a su mujer y tres hijos.

Estos fueron los pintores Pedro Bruegel el joven, Juan Bruegel el viejo, y una niña. Está confirmado por la historia que a Bruegel “le placía participar en las fiestas pueblerinas y verbenas con su inseparable amigo Hans Franckert (comerciante), disfrazados ambos de aldeanos”.

«Parece ser que Bruegel, a quien se le diera el apodo de “jocoso”, era en la realidad un hombre muy grave y serio». Pero en seguida atina a corregirse, al afirmar que es muy difícil de aseverar lo dicho, “pues en la historia de Bruegel el Viejo abundan las contradicciones, hipótesis e interrogantes.. G. Van Zype dice en su biografía sobre el pintor, que “Bruegel hallaba e¡ mundo entero en los paisajes brabanzones; en los aldeanos descubría esos instintos que son de naturaleza eterna"

Con motivo del cuarto centenario de la muerte de Bruegel el Brabante Occidental o “pajottenland” lo recuerda con un fausto excepcional.

El Comité Nacional Bruegel, creado en 1967, ha organizado tal conmemoración. Se han reunido ideas e iniciativas privadas, así como el patrocinio de numerosas personalidades, embajadores extranjeros y ministros, para hacer del año 1969 en Bélgica, el “Año de Bruegel”. Se cita la compra de la casa por un admirador de Bruegel, el Dr. Heulens. quien la restauró para museo, siendo hoy visitada por el público.

La caída de los Ángeles Rebeldes Año 1562 Autor Pieter Brueghel el Viejo Óleo sobre tabla Museos Reales de Bellas Artes, Bruselas

En el corriente año se llevarán a cabo dos exposiciones. 5e exhibirán varias reproducciones de obras desaparecidas y objetos de época pertenecientes al pinte. Otras exposiciones ambulantes se agregarán al año de Brugel como las que ya se exhibieron en Gante, Amberes, Brabante y finalmente y el 23 de agosto Hasselt, la que durará hasta el 14 de setiembre de 1969. El Museo Real de Bellas Artes de Bruselas por su. parte, inauguró el día 2 de agosto, una ex pesador, ea qee se presentaron cinco obras originales y numerosas fotografías de la obra de Bruegel

A esto se suman las “Fiestas Folklóricas Bruegelianas" que tendrán lugar en Itterbeek y Gaasbeek «municipios situados en pleno centro de la región situó varias escenas de sus lienzos y “Comida de bodas”». Estas en otras localidades como Wingene por ejemplo. La célebre grabadora Francine Somers-Tíjtgat ha creado una medalla que será acuñada para las celebraciones.

De tal forma, luego de cuatrocientos años de su muerte, el mundo de hoy conmemora ia eterna vida de su obra, recordando a aquel extraño hombre, evocado con la admiración a su pintura, a su genio, y también a lo que comprendió el tema de sus cuadros. A aquellos personajes que él reunió en las fiestas campestres, vistiendo los atuendos de entonces, para sentir en la misma piel el estímulo que debemos a los sentimientos más sagrados de la recordación.

 

por Eduardo Vernazza
Suplemento dominical Huecograbado del Diario El Día (Montevideo, Uruguay)
Montevideo, Uruguay , 14 de setiembre de 1969

 

Ver, además:

 

                     Eduardo Vernazza en Letras Uruguay

 

                                                                        Dennis David Doty en Letras Uruguay

 

Catálogo pinturas y dibujos del artista de Uruguay Eduardo Vernazza por el cineasta Dennis Doty (Irlanda/Estados Unidos)

 

Editor de Letras Uruguay: Carlos Echinope Arce   

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