La estética ausente

 
Hay entre los escritos juveniles de Vaz otro** que nos atañe directamente. "Contribución al estudio de la percepción métrica", es un excelente trabajo, casi un milagro si pensamos que fue publicado en 1905, en un momento en el cual, por lo que conozco, no existía ningún estudio que aplicara a la métrica las nuevas ideas acerca de la percepción. (1)
La tesis central del trabajo es el reconocimiento, a partir de una teoría de la percepción como interpretación, que la percepción métrica está en gran medida condicionada por la actitud del oyente que organiza los ritmos según formas que no están unívocamente determinadas por los meros datos sensoriales. El hecho de que Vaz hable precisamente de la percepción de formas (en este caso rítmicas), así como sus precisas observaciones acerca de cómo esas formas pueden organizarse de distintas maneras y la descripción de la repentina configuración que a veces adquieren (por ejemplo cuando vemos las figuras planas como tridimensionales(2)) hace que su enfoque se acerque al que en ese mismo momento proponía la naciente teoría de la Gestalt, que Vaz no podía conocer en la época en que redactaba su ensayo.
Aunque Vaz no trata explícitamente en este trabajo ningún problema general de estética su tesis principal tiene para estos consecuencias que Vaz no ignora pero a las que deja de lado inmediatamente después de mencionarlas. Me refiero al hecho de que no solamente la percepción del ritmo está determinada por lo que Vaz llama "la actitud sicológica", sino que también la belleza de esa forma es igualmente subjetiva. Dice Vaz: "La belleza de una u otra manera de versificar, más rigurosa o más libre; o, si se prefiere expresarse así el efecto más o menos agradable o desagradable que nos producen, dependen, en parte no pequeña de nuestra actitud psico-lógica. Ya lo muestra el hecho de que por ejemplo, pueda no sernos desagradable (y hasta agradarnos positivamente) en italiano, la mezcla que nos desagrada en castellano, de endecasílabos dactílicos entre los yámbicos "(3). Aunque este pasaje no figura en la versión de 1905 y fue agregado en la edición española de 1920 la idea está presente, y con un matiz que le otorga un sentido más radical, en otro pasaje que sí está presente en la primera redacción:
"... cualquier sistema de versificación, existente o creado puede, si lo hacemos objeto de nuestra insistente y constante dedicación, hacérsenos agradable, poco o mucho (como, en general cualquier arte, de cualquier pueblo: japonés, asirio, egipcio, o troglodita, acaba por polarizar el gusto de los especialistas, en quienes la dedicación, mantiene y refuerza goces estéticos bien reales y sinceros, lo que explica muchas cosas, entre ellas una parte -perdón; pequeñísima! del 'milagro griego' . . .pero se necesitaría otro espacio que el de un paréntesis para sugerir al lector que esto podría no ser completamente una paradoja)".(4)
La consecuencia de estas observaciones (el carácter abierto del arte, su naturaleza histórica y cultural, la posibilidad, al extremo, de que nada puede dejar de ser visto como arte si se crean las condiciones para percibirlo como tal, etcétera), son las paradojas que primero la práctica artística de este siglo y luego la reflexión de los filósofos pusieron en la orden del día de un modo dramático. Pero la lucidez de Vaz que pudo llegar tempranamente a los umbrales de la cuestión, enigmáticamente se autosofoca y se veda disponer de ese "otro espacio que se necesitaría" para desarrollar la cuestión.
Con posterioridad al año 1905 ya no volverá Vaz a tratar los problemas agudos que la situación del arte contemporáneo ha planteado a la teoría y que como hemos visto fueron atisbados en los trabajos de su juventud. A partir de ese momento se interrumpe una verdadera reflexión sobre las cuestiones estéticas y en sus escritos y conferencias posteriores se reitera, algo machaconamente, la denuncia de la falsa oposición de los estilos y las escuelas artísticas y se hacen observaciones sobre el arte o su percepción que suelen ser sutiles e interesantes pero que no tienen dimensión teórica.

NOTAS

1 - Incluido en Ideas y observaciones, op. cit. En su primera edición este ensayo no tuvo audiencia, ya que en Montevideo, donde el libro circuló predominantemente, no tuvo casi lectores y donde estaban estos lectores el libro no fue conocido (con la solitaria excepción de Unamuno). Cuando una inteligencia tan límpida y tan aguda como la de Pedro Henríquez Ureña produjo su excelente investigación La versificación irregular en la poesía castellana, publicada en 1920, ya hacía muchos años que Vaz había publicado su trabajo. Pero ni la edición de 1920 del libro de Henríquez Ureña, ni la siguiente edición de 1932, hacen referencia al ensayo de Vaz a pesar de que en el mismo 1920 en que se publicó la primera edición del libro de Henríquez apareció una edición española de Sobre la percepción métrica. Solo en un estudio posterior incluido en Estudios de versificación española, Buenos Aires, Universidad de Buenos Aires, Dep. Editorial, 1961, p. 255, Henríquez hace referencia al trabajo de Vaz Ferreira.
2 - Obras, T.VI, p. 27.
3 - Obras, T. VI, pp. 45-46, corrijo la supresión indebida de una negación en el último párrafo de la cita. La errata sólo aparece en la edición de Obras.
4 - Obras, T. VI, pp. 65-66. Ideas y observaciones, pp. 328-329.

Publicación original: Ensayos sobre Carlos Vaz Ferreira, compilador Miguel Andreoli, FHCE, Montevideo, 1996.

Literatura uruguaya y sociedad (historia y crítica)
Coordinador Oscar Brando
Editorial Cal y Canto
Montevideo - 1999

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