Personajes del Mercado del Puerto

El perro que fuma

Hemos dedicado una sección destinada a narrar historias y describir personajes del Mercado del Puerto. Como todo entorno ciudadano que congrega gente, los mercados de productos alimenticios suelen ser un emporio de situaciones y actividades donde se entremezclan el trabajo, el comercio, el arte y la gastronomía. La rica historia lugareña amerita poner el ojo en algunos de sus personajes habituales, de esos que por tenerlos delante no reparamos en ellos. Pero que. una vez enfocados, investigados y preguntados, se convierten en mojones y referencias. Entre ellos resallan artistas del pincel, músicos que templan sus guitarras v sus voces, artesanos que exhiben el producto de sus manos y anticuarios que dan brillo y acomodo a antiguos objetos sobre mesas improvisadas. Pero también interesan los comerciantes que apuestan desde hace años por el desarrollo de este centro turístico tan especial y los clientes habituales de almuerzos v copas, de parrillas y restaurantes y otras tantas tradiciones de las que apenas quedan pero que es bueno que se mantengan porque forman parte de nuestra identidad.

Hay dos maneras de acercarse a los personajes del mercado. Una, desde el punto de vista de los que trabajan en él, es decir los de presencia cotidiana. Otra es reparar en los que vienen de afuera pero que complementan el entorno pintoresco y terminan por integrarlo.

Hoy el personaje del Mercado no es de carne y hueso: se trata de un centenario boliche que lleva un nombre muy especial en alusión al fiel compañero de un marino inglés que supuestamente se haya establecido en Montevideo a fines del siglo XIX. Como todo buen inglés de la época victoriana fumaba en pipa y era tan compañero de su mascota que ésta terminó por imitarlo. ¿Vieron que siempre hay un inglés en casi todas las historias de marineros con perros o con patas de palo?

Acuarela: Álvaro Saralegui Rosé

El boliche de marras, datado desde 1904 por los memoriosos, supo estar lleno en la época en que el Mercado del Puerto hervía de gente, entre el personal de la estiba (estibado hoy por un puerto de contenedores) y la Terminal de ómnibus de Cutcsa, que ponía ebullición de hormiguero en la zona. Entonces EL PERRO QUE FUMA se poblaba de personajes, la atmósfera se volvía irrespirable y la perfumada mezcla del humo del tabaco con la caña generosa predisponía al diálogo o al templado de la guitarra. Hermoso tiempo de un Montevideo que perdió muchos de sus entornos mas característicos y cerró las puertas de tantos boliches de señalada personalidad como Las Telitas, El Solís, El Patriota, el Venus, el 42/43, el Yacaré, el Sorocabana, el Hacha y tantos otros, como el del curioso nombre que hoy traemos a colación.

EL PERRO QUE FUMA

El perro de marras tendrá bien claro la copla de Jorge Manrique de que todo tiempo pasado fue mejor.

Hoy no goza de sus mejores tiempos. Después de estar un tiempo cerrado, volvió a abrirse poco tiempo ha, gracias al esfuerzo de un mercedario de 54 años y pelo entrecano, lo que denota su largo caminar entre experiencias y recuerdos. Y el desafío de enfrentar la reválida de un boliche legendario con larga historia en la vida del Mercado del Puerto.

Varela sabe poco del pasado del boliche pero sabe la última novedad: el boliche figura en Internet.

Cuando vino de Mercedes a Montevideo recaló en Villa Española, donde alquiló una casa frente a la fábrica Funsa, por entonces en plena actividad. Su vecino Ariel Núñez le ofreció trabajo en un bar frente a la fábrica, donde Varela trabajó por dos años.

Pero claro, cuando FUNSA cerró, el dueño también cerró el café. Después compró un bar en la ciudad vieja, más concretamente en el Mercado del Puerto con el nombre de El Perro que Fuma. El pobre hacia bastante tiempo que estaba cerrado, con las persianas bajas.

Al año siguiente Núñez le pidió que lo trabajara y Varela terminó por comprarle la llave.

Várela sabe muy bien que tiene entre manos un boliche con historia, tal vez de las más interesantes de Montevideo.

Y está dispuesto a festejarle los 100 años el próximo 24 de agosto con todas las bombas y platillos que su esfuerzo le permita. Tal vez hasta pida autorización para cerrar la rambla y hacer un desfile de tango, folclore y tropical.

No queremos cerrar la puerta de cerrar la puerta de este artículo sin contar a los lectores el resultado de la búsqueda en Internet.

¿Saben que el nombre de EL PERRO QUE FUMA es bastante común en la red y que se aplica a una gran cantidad de negocios?

Veamos algunos:

-Un Restauran! en Gijón. España, calle del poeta Ángel González 18, bajo 1.

-Una galería de arte en Morelia, Michoacán, México.

-Una pizzería en Buenos Aires, J. Alvarez 2522, Capital Federal.

-Una región en los Picos de Europa, en el corazón de Santander en España (los 3 hermanitos y el perro que fuma)

-Un bar en Montevideo (Uruguay).

-¿Y saben que hay varios dichos y acertijos sobre el tema?:

-Uno de ¿líos dice que "hay un sueco que tiene un perro que bebe cerveza y otro que fuma Blue Mast", tal vez sea un reclame de marca de cigarros.

-Hay un acertijo llamado de Einstein.

-Y finalmente un paseo de Deporte aventura en España a escalar el monte del Perro que fuma.

Ahora bien: ¿quién incluyó el PERRO QUE FUMA del mercado del puerto de Montevideo en Internet?

Se trata de un viajero español a quien escribimos y nos contó su historia, la que quiero compartir con los lectores de Raíces:

 

Hola Juan Amonio,

No se si podré serle de mucha ayuda pero por intentarlo que no quede.

Durante la década de los 90 hice varias visitas a Montevideo.

El motivo era porque colaboraba con un grupo de física teórica de la Universidad de la República.

Yo estaba haciendo mi tesis en Barcelona e hice un viaje antes de terminarla y varios después de doctorarme. Todos fueron estancias de entre quince días y un mes. Casi siempre estuve en hoteles céntricos (por 18 de Julio, entre la Intendencia y la plaza del Comercio, salvo una vez que estuve en Pocitos.

En todos mis viajes saqué fotos de la ciudad. Las fotos que usted encontró en la página las tomé con una cámara digital que actualmente ya es una antigüedad.

Desde Montevideo mismo hice una pequeña pagina web con algunas fotos. Aquello debió ser por 1998 pero la página ha sobrevivido... Esta es la página que usted ha encontrado.

Creo que eran los sábados que solía ir al puerto a comer en el mercado y a pasear por la Ciudad Vieja.

Aunque la zona estaba, y supongo que sigue estando, bastante dejada, a mi me gustaba su aspecto.

Además, viniendo de Barcelona, el ambiente portuario me resulta familiar y agradable.

El nombre del bar "El perro que fuma" me llamó la atención y de ahí viene la foto. He estado mirando las que tomé en otras visitas ya que tengo bastantes en diapositiva y negativo en color y blanco y negro y he localizado un par de ''El perro que fuma", una diapositiva en color y una foto en blanco y negro.

Las dos son tomadas en oblicuo ya que solía haber autos aparcados delante así que no quedan tan centradas en la puerta del bar. Es una lastima porque la foto digital que usted vio es de muy baja resolución. En las fotos que le menciono la persiana está subida así que quizá el bar no estaba cerrado. Ya mirare de escanearlas y enviárselas. Tengo también unas cuantas fotos de la zona del mercado y de su interior.

Bien, ya me dirá si cree que puedo ayudarle. La verdad es que mi única relación con "El perro que fuma" es que me atrajo el carácter surrealista del nombre. Y el hecho de que estuviera cerrado aun dejaba mas juego a la imaginación.

 

Saludos, Joseph María Aroca

Juan Antonio Varese
Revista Raíces - Los barrios y su gente - Nº 46
Agosto 2004

 

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