Elegía
Sylvia Simonet

Un pasto apretado y fino
Mordía el enlosado del patio
Con hambre vegetal.
En los rincones de los cuartos
Se espesaban las telarañas
Y rajaduras pardas
- caricaturas de relámpagos –
Zigzagueaban sobre las paredes
Su torva inmovilidad.
El signo de lo irreversible
Oprimía el aire indiferente…
Y desde las sombras
Sus ojos aún me miraban
Con una interrogación muda
Que me escocía el alma.
Afuera, como un símbolo,
Las flores marchitas 
Se inclinaban hacia la tierra
En ademán prematuro
Y los desperdicios
Herían el paisaje
con su trágica inutilidad.

Sylvia Simonet

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