Esta noche es noche buena
y mañana es navidad

Juana Maria Schweizer Stocker

El día amanece con trinos de pájaros, flores que despiertan con los rayos del sol, perros que ladran, niños que corren, ríen y lloran, adultos ansiosos; todo tiene que ocurrir en esas horas previas. Trabajo, casas brillantes, compras, saludos, amigos.

 

Y la mesa... reina anfitriona de una noche de campanitas, burbujas y cánticos.

Hay una magia que lo envuelve todo. Los seres queridos, alejados en el tiempo, en el espacio y más allá de lo corpóreo, se unen a nuestra mesa y brindan una y mil veces por otras Navidades...

 

Porque Navidad es familia, amor, paz, eternidad.

 

En lo más hondo de mi ser habita un Papá Noel, que me acompaña desde niña. No sé precisar cuándo ni cómo lo hizo. Tal vez alguna de aquellas noches de las Nochebuenas en el campo, en que los mayores nos prohibían a Nora y a mí bajarnos de las sillas a tocar campanitas, globos multicolores y diablitos barbados en las ramas del pino navideño... pegó un salto y se instaló.

 

Lo cierto es que a los doce de la noche, cuando el din don dan sacude miles de corazones y él aparece en las azoteas con su cascada risa, y su gordinflona panza cubierta con una barba de cien años, siento las lágrimas correr por mis mejillas, miro a escondidas, en la oscuridad de la noche a quienes me rodean para ver si no descubrieron mi secreto...

 

Papá Noel, con su bolsa de mil ensueños retorna en medio de los gritos, luces de bengala y fuegos multicolores, al corazón de aquellos que, como yo, seguimos soñando con una eterna Navidad.

Juana Maria Schweizer Stocker
Cuentos viajeros
Selección: Sylvia Puentes de Oyenard 

Ir a índice de Rincón infantil

Ir a índice de   Schweizer, Juana Maria

Ir a página inicio

Ir a mapa del sitio