Canto al uno esencial
poema de Carlos Sabat Ercasty

El Hombre de Vitruvio de Leonardo Da Vinci

  He tomado esta vieja copa de la Tierra
y en la esfera de su cavidad
he bebido el licor de la locura.
Puedo cantar ahora, hermanos,
ahora que la embriaguez corre por mis venas
como el fuego derretido de los volcanes.
He tomado el ánfora sombría
y con mis manos de brasas he exprimido las viñas de la estrellas
El vino místico empurpura el fondo de la noche
y mis labios beben hasta la locura.
Vedme,
contemplad al bebedor de los infinitos!

Decid a la luna que su cuerpo de marfil y de nieve
se ha cubierto de púrpura flamígera
en el incendio de mis ojos.
Decid al espectro de la muerte
que las rosas de la carne saltan de su ceniza.
Decidles a la tristeza y al hastío
que sus lámparas pálidas y grises
arden bajo la alegría de fulgurantes delirios.
Decidle a la locura inmensa
que su raíz vertiginosa y ebria
bebe una locura aún más grande todavía
en la copa de mi corazón.
Sólo debe cantar el que está ebrio dentro de su ser,

el que puso sus labios en el borde de los mediodías

y sorbió el néctar de la luz.

Desde la aurora hasta el crepúsculo

bebí la copa cósmica de los colores divinos.

Desde el crepúsculo hasta la aurora,

bebí en la sombra hiperfísica la música de los mundos.

Todos los ríos de la tierra hierven en el relámpago de mi boca.

 

Las olas de los océanos caen en mi pecho

y se evaporan sobre los soles de mi sangre.

De solo mirar la cima de las montañas,

las nieves se enrojecen como el licor de mis arterias.

Si queréis fuego,

si tembláis de frío y muerte en las orillas de la eternidad,

acercaos, hermanos,

entrad en mi canto como si entraseis a una hoguera.

Danzaréis como danzan las llamas de mi música.

Morderéis la tierra

y el tejido incandescente ele las estrellas.

      Decidme,

¿qué es ahora para vuestros ojos el universo entero,

el círculo hermético del Uno inmortal ?

Decidme, hermanos,

;no es una infinita copa de un licor infinito?

¿No es un vaso de fuego y de locura

cuyo contenido es también el fuego y la locura?

 

¡Oh potencia de la Tierra!

Mi corazón recuerda el trigo que un día germinó en su arcilla.

La raíz de la rosa bebía el humus de mis manos.

El cuello y los hombros

sienten el dorado recuerdo de los racimos.

Una parte de mi frente estuvo en el ala del águila,

una parte de mi pecho estuvo en el ala de la paloma.

La memoria de la vida vuela por mi sangre.

Estoy lleno del recuerdo de la selva,

y de un tiempo de leones y de cóndores.

El barro del torso fue mordido

por la ansiedad femenina de las lianas.

El fuego del volcán abrió llagas divinas

en la cal de los huesos.

El rayo celeste resbaló por la substancia de la lengua.

El polvo de los guijarros viajeros

me habló de los ríos del mundo en el pie y en la cintura.

Vieja luz de remotos soles

está hundida en el carbón de los músculos.

Reflejos de estrellas sueñan todavia

en los breves y ondeantes espejos de la linfa.

El fuego llovido de los mediodías

corre en el azul de las venas.

Las constelaciones están retratadas desde siglos

en las estrellas del cerebro.

Yo camino y canto sobre el antiguo planeta,

y junto conmigo caminan y cantan las imágenes y las edades de la creación.

 

Me toco las manos

y percibo un yacente recuerdo de cabelleras de mujeres.

¡Oh fugas y carreras locas,

oh tiempos primarios de instinto y de embriaguez.

¡Oh besos que estallan en la raíz de la sangre,

hundidos en la memoria cósmica desde milenarias profundidades.

 

¡Oh loca, oh fragante primavera de la mujer y el hombre,

en las praderas de un mundo naciente,

a las orillas de ríos que corrían por primera vez,

sobre montañas nunca pisadas,

en selvas calientes y titánicas como los deseos de la primer pareja.

 

¡Oh amor sin palabras,

hecho de un misterio y de una embriaguez

que respiraban como jaguares!

¡Oh partos violentos y purpúreos

bajo los robles y los quebrachos

mientras los enjambres de las estrellas arden en el panal de la noche.

 

¡Oh grito de la madre y llanto del hijo,

oh canto inarticulado, primario, divino, inigualado,

en la incandescencia del instinto y del amor que no se saben.

¡Oh sorpresa inaudita de los ojos del hombre,

cuando la madre abre los muslos como las puertas de un templo

y el Dios de la Vida hace saltar la llama del hijo.

¿Sabéis la historia de todo el planeta?

Si yo la sé,

es porque está escrita en mi substancia,

porque vive en la vida de mi sangre y de mi carne.

porque sus palabras se imprimieron en la blancura de mis huesos.

 

Toda la creación está grabada en la más pequeña brizna.

¡La eternidad!

¡Ven a leer la eternidad, hermano,

aprende a leer la eternidad de la vida en la red de tus nervios.

Lee las arrugas de tu mano

y hablarás con el hombre de presa y con el hombre de ensueño.

 

Pasa tu mano por el contorno de mis ojos

y lee la historia de la luz y de la forma.

Moja tu mano en la humedad de tu boca,

y lee la vida y la sal de los océanos.

Oprímete las sienes,

y mira a las estrellas viejas y cansadas,

en aquel momento divino en que sus luces eran hachas

en las selvas de la Tierra.

Pon el oído de la sangre en la esponja de los pulmones

y el aire de los antiguos huracanes te hará escuchar sus aullidos.

 

Vuelve hacia adentro toda la red del olfato,

y recogerás las flores abiertas al nacer el hombre.

Muerde tu lengua y gusta tu sangre.

v te llenará la boca ansiosa el sabor de los bosques prístinos.

Rechina los clientes, unos contra otros,

y palpitará entre sus filos la carne ardiente que devoraron los pumas.

 

Pasa tu mano en torno de tu cráneo,

y abrazarás la primera órbita que viajó la estrella nuestra.

Sube tus palmas desde los pies hasta la frente,

y renacerá el primer rayo de luz que descendió desde los cielos.

Siente repentinamente tu vertical humana

y lograrás de nuevo la primera recta del hombre.

¡He ahí la línea de la luz!

¡He ahí la línea de la actividad y la nobleza!

Porque el hombre es un rayo del Sol

que contiene en torno suyo las curvas vivas de la Tierra.

¿Es que nunca has leído el enigma de tu recta?

Desde el Ser único salen infinitos rayos.

El cuerpo inmenso de Dios, ven a leerlo, hermano,

es esa esfera cósmica atravesada por sus propios rayos.

La recta del hombre es el rayo de Dios.

La substancia infinita llena la substancia de tu forma.

Tu cuerpo une la curva viva del astro

con la idea rectilínea del Uno infinito.

Los hombres caminan, rayos de Dios, en la insondable substancia.

 

Lee tu vertical primaria,

abrázate a su sentido.

Desde la eternidad cada hombre está en las rectas ideales

y en los círculos densos.

La cabeza es el nudo perfecto de la recta y de la curva.

Ella tiene el más delicado círculo de la substancia.

y como del Dios único y todo,

de ella irrumpen millones de rectas ideales.

bellas, celestes, inmensas, como las flechas de la Divinidad!

 

¿Te escuchas ahora?

¿No canta adentro de tu piel el abecedario de las estrellas?

¿No se te despiertan, junto al mar. frente a los caminos azules

las sinfonías de los océanos donde flotó tu plasma?

Escúchate en la rosa de los labios

las brisas que danzaron sobre la Tierra despoblada.

Oye en el pulso de la arteria

la rama que se desgaja del tronco.

Las fuentes de los primeros ríos

conservan sus arpegios en las florecillas de tu sangre.

Por el pecho, si hundes en él tu deseo,

percibirás el derretimiento de ¡os metales

y los ríos candentes de la Estrella.

Todo tu cuerpo es una caverna de sonidos arcanos.

La historia de la música está viva en la cúpula de tu frente.

¿Crees que haya un solo canto de la Naturaleza que haya envejecido?

 

¿Crees que se extinguieron las voces del hierro v de la piedra,

cuando se hacían las montañas y sus himnos resonaban en el pecho del astro?

Tú tocas la montaña, tú tocas el valle,

y los abuelos cósmicos del hombre

te entregan viva aún la voz de cuando eran niños.

Tú estabas en la primera sinfonía del cosmos,

en la infinita voz única y simple.

De pronto estallaron millones de voces.

El Uno se dispersó en la diversidad.

Mas por debajo de los universos se escucha una voz infinita,

una voz única, hermano,

un profundo aliento sonoro que contiene a todos los sonidos.

Tú mismo estás en ese océano de la música.

Escúchate en unidad con todos los seres.

Arroja tus tentáculos a las profundidades.

Pon tus delicados filamentos sobre el tránsito de los infinitos.

¿Qué voz se ha perdido?

¿Oué edad no sigue resonando por adentro tuyo,

allí donde todas las semillas de la eternidad se están tocando.

donde la última edad recibe viva a la ola de música

de todas las edades?

 

Lo conocido es el idioma de lo desconocido.

La ola canta las fuerzas ocultas del océano.

La estrella manifiesta lo invisible de las profundidades.

Las lenguas de la llama ¿no gritan que el árbol era fuego?

Todo es doble, triple, insondable,

mas 1o interior eflora en el rostro de las cosas.

La geometría de la infinita inteligencia

sostiene la arquitectura del cosmos.

Simples y puras, la recta y la curva, están abrazadas

por debajo de las estrellas, de las flores y de los nervios,

y no dejan que la unidad devore a la multiplicidad.

La materia flota sobre la inteligencia.

Los números perfectos, manantiales de la luz primaria,

emanan de la cifra oculta y crean el primer amor.

El uno ideal se refleja en el espejo de la sustancia y nace el dos.

El uno y el dos se abrazan en el deseo, y nace el tres.

La figura invisible del ternario cierra sus ángulos,

y nace la superficie.

El plano del infinito ideal se contempla en el océano cósmico

y de la geometría invisible nace el cuerpo.

En el corrimiento de los cuerpos astrales,

abriendo lo invisible con lo visible,

se hace el espacio y el tiempo en una sola pulsación del Ser.

Tu cuerpo, hermano, es la línea tangible

y el número enamorado de la substancia.

Todo lo que en ti palpes o pienses es número y forma,

Todo tu cuerpo danza en la música de las cifras.

El centro de tu ser es una invisible esfera.

Absorbe e irradia.

Bebe la luz y emana la luz.

Devora la música y surge la música.

Es un número infinito que abarca todas las cifras de la creación.

 

Es el punto más hondo de tu vida

y sus radios tocan en todos los puntos de la vida.

Tu esfera invisible contiene la esencia de todas las líneas

y de todas las formas.

Todo el cosmos forma la imagen de esa esfera breve,

mas la esfera es también una memoria de todo el cosmos.

Todos los herméticos y arcanos signos del universo

se imprimieron por presencia de eternidad en tu substancia.

Tú miras y dices: árbol!

mas el árbol está en tu profundidad

y tú eres el hombre y el árbol.

el espejo y la imagen.

el árbol de hoy y el árbol de siempre.

Tú miras al Uno ideal y al dos substancial, mas el centro de tu ser es el uno y el dos.

Lo que tus sentidos separan, tu esencia lo unifica.

Tú dices: mis manos, mis ojos, mi pecho, mi frente.

Mas en la esfera de tu ser hay no solo verbo que lo encierra todo.

 

Tú tocas nervio, hueso, cabello, uña, piel, sangre.

Mas en la esfera de tu ser tú proyectas una sola imagen, de

[una sola forma, y es invisible a los ojos y sólo visible a la esencia.

Tú dices: estrella, y miras hacia afuera.

Mas la estrella está adentro tuyo

y es invisible en tu esencia.

El contorno de tu ser. ojos, oídos, tacto, gusto, olfato, multiplica

al Uno donde tú flotas indiferenciado, idéntico a El,

mas la esencia burla tus sentidos,

y ata adentro lo que tú desatas afuera.

La esfera de tu ser invisible

No está adentro ni afuera del Ser.

Ponte detrás de la inmensa ilusión

y no verás objeto y sujeto.

no verás tampoco creación y creador.

No verán tampoco ilusión y esencia.

No verás tampoco Dios y Hombre.

Tampoco verán, pues no hay visión.

Entonces serás la totalidad por adentro de la totalidad.

Podrás de pronto asomarte, y se hará la visión.

Podrás de pronto retraerte, y desaparecerá la visión.

Estarás en el juego infinito del Uno, dueño del secreto,

y serás tú mismo el Uno que acaba de encontrarse en su propia Unidad.

poema de Carlos Sabat Ercasty

 

Tomado de  Poemas y artículos de Carlos Sabat Ercasty

Gentileza de Biblioteca digital de autores uruguayos de Seminario Fundamentos Lingüísticos de la Comunicación

Facultad de Información y Comunicación (Universidad de la República)

Link del texto: https://anaforas.fic.edu.uy/jspui/handle/123456789/35991

 

 

Ver, además:

             Carlos Sabat Ercasty en Letras Uruguay

 

Editado por el editor de Letras Uruguay

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