Dos sonetos compatriotas

A J. E. Rodó
Enrique Puchet

Presiento tu envoltura: la persiana

me deja contemplar húmeda calle.

Te imagino agobiado: la más sana

Textura de la vida, el ágil talle

 

no integran la figura rodoniana.

Mas tampoco las lágrimas del valle

se asoman a tus ojos. Soberana,

la mente no hay gemido que no acalle.

 

Me intriga el ser modelo o paradigma

tu higiénico abecé de tau y sigma.

¿Por qué la gran tensión, por qué la rota,

trabajosa, ascendente senda y paso?

A no ser que de veras sea fracaso

el jocundo gozar del compatriota.

Enrique Puchet - (10.84)

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