|
Siglo
XXI |
|
A Claudia Pérez |
|
He
situado la acción de esta obra en un futuro no tan lejano,
lamentablemente, pues ya existen en nuestro planeta innumerables basureros
nucleares. En las últimas décadas
se han invertido miles de millones de dólares en 429 centrales nucleares
diseminadas por todo el mundo. Si la explosión de Chernobyl afectó
directa o indirectamente a nueve millones de personas, los nuevos
accidentes podrían acabar con parte
de la humanidad. La
población mundial está aumentando aceleradamente y ninguna de nuestras
estructuras ecológicas, económicas o políticas pueden enfrentar esta
alarmante realidad. Según
reputados especialistas, cuatrocientos millones de niños y adolescentes
trabajan a la fuerza en todo el mundo. La explotación laboral de menores
ya afecta a doscientos millones de niños, según la denuncia de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT.) Se
altera el equilibrio ecológico, se fomentan
genocidios, se invierte una alucinante cantidad de dinero en
armamentos, se destinan a experimentos de laboratorio millones de dólares
con los que podría socorrerse a los indigentes. Mientras en el mundo
subdesarrollado mueren diariamente de hambre miles de niños, en muchos países
se tira la comida. Día
a día se acercan dramáticamente el mundo de los que sufren y el mundo de
los que lucran con ese sufrimiento, el mundo de los que crean y el mundo
de los que destruyen, y es probable que todos tengamos que padecer más
tarde o más temprano las consecuencias de tanto egoísmo, tanta
imbecilidad y tanta insensatez suicida. Muchos
años de trabajo en el campo dramático me han enseñado que las obras
teatrales, pueden denunciar, alertar, señalar y ayudar con más
efectividad de lo que creemos. Es por ese motivo que, a pesar de haber
plasmado en esta pieza una sombría visión del mundo futuro, quise
insuflarle también –como contenido recurrente y, al final, revelador-
la potencia del amor simbolizado en ese personaje invisible que he
denominado Cariño y que no por casualidad es un animal. A él y al insoslayable significado que alberga remito todas mis esperanzas como hombre y como dramaturgo, deseando que la búsqueda de poder, el materialismo, la apropiación indebida de los bienes universales, las guerras fratricidas, la tecnología y el terrorismo que nos agobian no conviertan al planeta en un infierno.
Personajes:
ASANA
ORANTES
Porque el
mundo está borracho del vino invisible de su
perversa y terrena afición a las cosas. San Agustín PRIMERA JORNADA LA ACCIÓN DE LA
OBRA TRANSCURRE A FINES DEL SIGLO XXI, EN UNA MINA DE SAL QUE HA SIDO
DURANTE AÑOS BASURERO NUCLEAR. ENTRA ORANTES
EMPUJANDO
UN CARRITO LLENO DE INSÓLITOS OBJETOS VIEJOS. SE DETIENE Y MIRA EN
DERREDOR SUYO. ES UN HOMBRE JOVEN QUE HA PERDIDO GRAN PARTE
DEL CABELLO Y ALGUNOS DIENTES. TIENE DIFICULTADES PARA VER Y CAMINA
CON TORPEZA. HAY UN GRAN PATETISMO EN SU ASPECTO ESCUÁLIDO Y DESOLADO. Orantes: (LLAMANDO.) Cariño....¿Dónde
te metiste, viejo? ¿Dónde estás? (LO BUSCA.) Cariño...Cariño...(PAUSA.
PERMANECE INMÓVIL. ESTÁ DECEPCIONADO. EMPIEZA A SACAR LOS OBJETOS DEL
CARRO Y LOS PONE EN FILA SOBRE UNA PIEDRA.) Ya vendrás, perro hijo de
puta. No te daré comida y
recibirás una paliza. (SE SIENTA Y
CONTEMPLA LOS OBJETOS. DE PRONTO TOSE COMPULSIVAMENTE, TRANSPIRA Y
SE PASA UN TRAPO POR LA FRENTE. ESTÁ MUY ENFERMO Y SU ORGANISMO SE
ENCUENTRA DEBILITADO. ENTRA
ASANA. ES UN
HOMBRE MADURO, TAN DESARRAPADO COMO ORANTES Y
TAN DELGADO COMO ÉL. TIENE PUESTO
UN GORRO QUE CASI NUNCA SE SACA. SU ASPECTO ES MÁS PATÉTICO QUE
EL DE ORANTES: HA PERDIDO EL
CABELLO, TODOS LOS DIENTES Y GRAN PARTE DE LA VISIÓN. CAMINA CON MUCHA
DIFICULTAD PORQUE TAMBIÉN ESTÁ MUY ENFERMO. SE SIENTA, EXTRAE UNA
BOTELLITA DEL SACO ANDRAJOSO QUE USA, Y BEBE DE ELLA. Asana: Veo que has traído más porquerías. Orantes:
Porquería será el que las mira. Asana: No empecemos, Orantes. Orantes:
Sí: no empecemos. Porquería es el mundo, y la poca gente que lo
habita, y la puta que me parió. Por suerte ella está muerta, como casi
toda la humanidad. Y también por suerte veo cómo se pudre todo. Porque
porquería, lo que se dice porquería, es la existencia. Mírala: pus y
sangre, miedo y robo, piojos y hambre, crimen y muerte. ¡Porquería! ¿Yo
traje porquerías? Esas cosas que ves son manjares del cielo. (RÍE.) Del
cielo vacío. ¡Fuera, mugre! Asana: ¿A quién ahuyentas? Orantes:
A una mosca invisible. Desaparecieron las visibles y quedaron las
otras. Desapareció mi mujer pero por ahí hay otras mujeres acechándome
y tratando de llevarme al otro lado. Son mujeres locas y enfermas, como
todo lo que late en este mundo. Pero están ahí. Y tienen contactos. ¿Sabes
qué es un contacto? No, no lo sabes. Un contacto es un puente hacia la
escoria y la destrucción. El punto oscuro y carnal del vacío. Asana:
Estás loco. Orantes:
Sí. Estoy loco. ¿Y tú?
PAUSA. Asana: Yo
nunca salgo de la mina. Y tú tampoco deberías hacerlo. Orantes:
Hago lo que quiero. Asana: Sabes bien que corres peligro. Orantes:
Puede ser, aunque sólo veo piedra y piedra y piedra y casas
derruidas. A veces descubro una piedra nueva o entro a una casa que
conserva el techo intacto, el esqueleto de un hombre o una damajuana de
vino vacía. Las cosas duran más que nosotros. ¿No te parece espantoso?
(Silencio reflexivo.)
Pero yo nunca me alejo demasiado. Asana: En
este mundo todo es demasiado. Ya no hay lugar para los excesos. Orantes:
Si me quedo encerrado aquí llegaré a la conclusión de que no
estoy vivo. Asana: Esa
necesidad de “vida” podría costarte muy cara. Cualquier día de estos
van a matarte para comerte. Orantes:
Pronto moriré de todos modos. Y tú también. Asana: No quiero pensar en eso. Orantes:
Hay que pensar. No hay muerte sin cuerpo y el vacío está
hambriento de plenitud. (Breve
silencio.) Sí, hay que pensar en la muerte. Asana:
No quiero. Orantes:
La muerte es inevitable. La muerte es segura. Y arrasa con todo:
hombres, mujeres, niños, gatos, pulgas, seres endemoniados y seres
santificados. A veces llego al orgasmo sólo pensando en cómo la muerte
destruye todo lo que nos hace daño. Asana:
También destruye lo que nos ama. Y nos destruye a nosotros. Orantes:
¿Qué somos nosotros? Basura. Basura. Basura. Asana: (RÍGIDO,
CONCENTRADO, PATÉTICO.) No quiero ser basura. Orantes:
Lo eres. Pura carroña, pura inmundicia, pura podredumbre.
PAUSA.
¿Nunca te has preguntado para qué nacemos? Asana: Sí,
pero no hallé ninguna respuesta. Pienso en los miles de millones de seres
que vivieron en este planeta y que ya no están y siento vértigo. Es
alucinante, Orantes. ¿Qué consuelo puede tener uno cuando piensa en
ellos? ¿Y qué les ocurre cuando se van? Orantes:
Ninguno de los que se fue volvió para contarlo. Pero yo creo que
alguien produjo deliberadamente todo este caos. Asana:
Me gustaría conocer a esa persona para molerla a golpes. Orantes:
A mí me gustaría conocerla para hacerme amigo de ella. Asana:¿De qué te
serviría? Orantes:
El acercarse a los poderosos siempre es útil.
(BURLÓN.) Por eso estoy aquí contigo.
PAUSA. Asana:
Bien dicho. (SILENCIO.)¿Quieres un cigarro? Orantes:
¿Cigarro ese pedazo de raíz? Asana: Algo
es algo. Y dicen que en lo que es “algo” a veces está todo. ¿Qué
era una flor? ¿Lo que era o lo que escondía? Orantes:
No lo sé. Asana: Yo
sí lo sé. Las flores eran la parte del todo que quería ser Todo. (CON
IRONÍA.) Así les fue. Orantes:
No te entiendo. Asana: Yo
sí me entiendo. Y entiendo más que tú. Lo que parece nunca es. Y tú y
yo quizá no existimos. Tampoco la basura nuclear. Es probable que nada
exista. Orantes:
Eso está por verse. AsanaAsana:
¿Por verse? Ya se vio. El planeta está casi desierto.
PAUSA MUY EXTENSA Y DESOLADA.
¿No encontraste a Cariño? Orantes:
Si lo hubiera encontrado estaría aquí conmigo. Asana: No
lo creo. Los perros huyen de la radioactividad como de la peste. Orantes:
Ese perro es muy especial: no le teme a nada, sobre todo cuando
quiere estar conmigo. Y no cualquiera quiere estar conmigo. Yo soy como la
peste. Y él ama la peste. Asana: (AVIESAMENTE.)
Por lo visto ahora no la ama. Ni siquiera sé si la quiso alguna vez. Lo
trajiste y trataste de retenerlo pero sólo estuvo aquí unas horas. Orantes:
La vida es rara. La gente va y viene. Los perros se quedan hasta
que se van. Lo inestable fluye. Lo que fluye no va a ningún lado ni viene
de ninguna parte. Todo indica que hay un meollo que quizá no está vacío.
Puede vivir Cariño en él. O tú o yo. Asana: No
seas estúpido. ¿Cómo podría contenernos un meollo? El meollo tiene límites
y no puede contener lo infinito. Mis pensamientos, por ejemplo. Se van, se
van... El meollo no permitiría que franquearan sus paredes. (SEÑALA SU
FRENTE.) ¿Cómo podría
estar en él lo que estuvo aquí? Orantes:
Ese es un misterio. Asana: ¿Ahora llamas misterio a lo que es absurdo? Orantes:
Llamo misterio a lo que es misterio: tus ojos, tus piernas
enclenques, mis costras, tu pus. Y a ese color del cielo. ¿Observaste que
la contaminación no lo ha ensuciado? AsanaAsana:
(CON ANGUSTIA.) No quiero mirar lo que es hermoso. Orantes:
Hay algo hermoso todavía. Asana: No quiero
hablar más de eso.
PAUSA. SE ACERCA A LOS OBJETOS.
¿Qué hay aquí? Orantes:Seda. (MUESTRA UN LARGO
PEDAZO DE SEDA ROJA QUE CONTRASTA CON LOS CENICIENTOS COLORES ESCÉNICOS.)
Está rota pero es de verdad. Asana: ¿Seda?
¡Carajo! ¡Sí que es seda! (SE ENVUELVE CON ELLA.) La flaca
“condesa” trajo seda. (BURLÓN.) ¡Qué linda está su excelencia! ¿Quiere
que la bese? ¡Qué bonita es su cara de tomate! (RIE SONORAMENTE. ORANTES
TAMBIÉN RÍE.) ¿Para qué quieres seda, maricón? Orantes:
(CON REPENTINA VIOLENCIA.) ¿Así que soy un maricón? Asana: Exactamente.
La seda no puede venderse. Por lo tanto la has traído para ti. Orantes:
(AMENAZADOR. BAJANDO LA VOZ.) No me insultes. Asana:¡Ladrón
hijo de puta! ¿A quién se la has robado? Orantes:
Prefiero no hablar. (LLAMA AL PERRO.) Cariño... Asana: Claro:
nunca quieres hablar. Vives en mi mansión, devoras mi comida, pasas todo
el día robando por ahí y cuando consigues buena mercadería, en lugar de
regalármela a mí, que soy el que te protege, la escondes para solazarte
tú solo. Orantes:
Esta no es una mansión. Asana: ¿Y qué es entonces? ¿Un nido de ratas? Orantes:
Tampoco es un nido de ratas. Asana: ¿Así
que tampoco es un nido de ratas? (GOLPEANDO SOBRE UNA PIEDRA.) ¿Qué es
entonces? Orantes:
Un basurero nuclear. Asana: ¿Un
basurero nuclear? (RÍE A CARCAJADAS.) ¿Así que es uno de esos
siniestros basureros? Estás
loco. Orantes:(CON SADISMO.) Muéstrame los
límites de tu mansión: el techo, el piso, las paredes. ¡Vamos,
zarrapastroso de mierda! Asana:
(CON IRA.) ¿Yo zarrapastroso de mierda? Orantes:
(GUARDANDO RÁPIDAMENTE LOS OBJETOS QUE HA TRAÍDO.) Zarrapastroso
de mierda. Zarrapastroso de mierda. Zarrapastroso de mierda. (SE SIENTA
ENCIMA DE LAS COSAS.) Asana: Estás en mi casa. Orantes:
¡Y dale! Asana:
(SE LEVANTA Y CAMINA OSTENTOSAMENTE, CON ÍNFULAS DE GRAN SEÑOR.
ES IMPORTANTE SUGERIR LA CRECIENTE LOCURA DE ASANA, QUIEN VIVE EN LA MINA
DESDE HACE MÁS TIEMPO QUE ORANTES Y HA SIDO MÁS AFECTADO POR LAS
RADIACIONES.) Aquí nací, para que sepas. Aquí me parió mi madre. Y hay
un techo. ¿Te atreverías a negarlo? También hay cuadros, ollas y
frazadas. Hay hasta teléfono. (SE ACERCA A UN TELÉFONO IMAGINARIO Y
DISCA.) ¿Está el dictador, el dueño del planeta? Habla Asana Cascabel
Minusválido, el hijo del duque de Dramajodido. (AGUARDA UN INSTANTE.)
Hola, Oscurano. Soy yo. ¿Cómo estás? ¿Regresaste de Júpiter? Yo bien,
tirando, aunque vivo obsesionado por la comida. Y las radiaciones me están
matando. Mis articulaciones se han endurecido. A veces, al despertarme, no
puedo moverme. Y otras veces no puedo pensar. Creo que estoy lúcido y, de
pronto, una ráfaga negra surca mi mente y veo el abismo. ¿Qué si yo
también voy a oponerme a tu régimen? No, querido. Yo nunca me opondré a
ti ni a nadie. Por las dudas. Uno nunca sabe. La vida da muchas vueltas:
hoy estás muy arriba, mañana puedes estar muy abajo y pasado mañana más
arriba que nunca. Tú eres un político y, como buen político, siempre te
mantienes a flote. No importa que tus acciones estén muy bajas y que casi
todos los sobrevivientes del planeta te odien. No importa que mates,
intrigues, mientas, tortures. No importa que devores deliciosos muslos de
niños después de haberlos violado. ¿Cómo? ¿Qué no puedes más? ¿Qué
te sientes harto? Ya lo sé, querido. No es fácil lidiar con tantos
hambrientos, con tantos mutantes genéticos, con tantos homicidas. Pero tú
todavía te ves muy bien, eres más seductor que nadie y estás en plena
carrera. Y cuando los opositores terminen con tu poder despótico emigrarás
definitivamente a Júpiter. Sí, caramelo. Voy a visitarte pronto.
Beberemos un poco de sangre humana y nos pondremos a pensar en la forma de
neutralizar la agresividad de tanta gente hambrienta, enferma y promiscua.
Adiós, corazón. (A ORANTES, QUE LO HA ESTADO CONTEMPLANDO CON EXPRESIÓN
ABSORTA Y DESGARRADA.) Tengo teléfono. (ORANTES RÍE ESTÚPIDAMENTE. SU
PASTOSA RISA DESCARGA VIOLENCIA CONTENIDA Y ANGUSTIA. DESPUÉS TOSE.) Respóndeme,
rufián: ¿tengo o no tengo teléfono? Orantes:
(SÁDICAMENTE, CON VOZ NEUTRAL, COMO SI ESTUVIERA EMITIENDO UN
INFORME.) Esta es una mina de sal abandonada donde hace años enterraron
combustible radioactivo. Aquí nos estamos muriendo los dos, pero es
preferible morir en este lugar dentro de cinco o seis meses, a que nos
coman vivos los hambrientos que merodean por todos lados. Aquí no hay
pasto ni hormigas: sólo hay piedra. Y arriba está el cielo. Hace un
calor espantoso y a veces llueve. Y no se encuentra comida por ningún
lado. Esta es una parte de la tierra inmunda, desnuda. La cama de piedra
está ardiendo y nos hallamos a la intemperie. Tú eres un mendigo, un
demente, un hambriento, un condenado como yo. Y somos capaces de matarnos
para devorarnos. Asana: ¿Quieres
deprimirme? Orantes:
Quiero que no fantasees. La locura se está apoderando de ti. Asana: ¿Te
atreves a insinuar que estoy loco? Orantes:
Estás tan loco como todo el mundo. Yo me he salvado de la locura,
por ahora. Pero ya llegará. La locura no faltará a la cita. No se vive
en este lugar sin pagar un precio. No se vive en este planeta sin terminar
loco. En este mundo o en los otros, la locura es el
hueso siniestro de Dios, el inmundo flujo que late en su esqueleto.
(LLAMA.) Cariño... Asana: (EXASPERADO.)
¡Deja de llamar a ese perro! Me pones nervioso. Orantes:
Si no tuviera a ese perro renunciaría a la vida. Asana: Ya
renunciaste. Todos renunciamos. Somos dos sobrevivientes, dos parias, dos
crucificados. Orantes:
Yo no. Amo a ese animal, y mientras lo ame no me encontraré a la
deriva ni arrastraré una cruz. Viviré incrustado en mi amor como el
carozo en el fruto. Y si alguien parte con sus dientes feroces mi pulpa,
no podrá despedazarme. Seguiré intacto. Seré eterno gracias al amor que
siento por Cariño. Asana: (CON
TRISTEZA.) ¿Lo amas más que a mí, verdad? Orantes:
Más que a ti. Asana: Yo te amparé. Orantes:
Tú me diste un lugar pero él me dio el alma. Y en este mundo sólo
el alma puede salvarnos. Asana:
¿A qué le llama alma un ignorante como tú? Orantes:
Soy ignorante pero sé muy bien qué es el amor. Asana: ¿Qué
puedes saber tú del amor? Eres un huérfano. No conociste padres ni
hermanos y creciste a la deriva, en una casa llena de ratas y de seres
deformes. La mujer que te crió robaba dedos en los mercados para
alimentarte, y a veces devoraba su propia mierda para saciar el hambre. Tú
ya eras un marginal antes de que empezara todo. Y creo que ni siquiera
sabes lo que es una caricia. Orantes:
(CON MELANCOLÍA.) Tienes razón. No lo sé. Las caricias nunca
existieron en la tierra. Pero conozco los ojos de Cariño: él me ama. Asana: (BURLÓN.)
Y tú lo amas a él. ¡Linda historia de amor! ¿Sabes una cosa? Creo que
eres un zoofílico. Orantes:
¿Qué es eso? Sabes que no tengo instrucción. Asana: Un
degenerado. Orantes:
No me importan tus insultos. Asana: Ya
sé que no te importan. Nada de lo que hago te importa. Sólo te interesa
Cariño. Sólo quieres a ese perro sarnoso, como si el amor, que nunca ha
existido, pudiera nacer de pronto y clavarse igual que una maldición
sobre la mirada de un animal raquítico. Orantes:
(SOLLOZANTE, CON LOS BRAZOS ABIERTOS, COMO SI ESTUVIERA
CRUCIFICADO.) Cariño...Cariño....Cariño... Asana: (IMITÁNDOLE
CON BURLA.) Cariño...Cariño...(ESCUPE DESPECTIVAMENTE. DESPUÉS ABRE LA
MOCHILA, EXTRAE DE ELLA VARIOS TRAPOS VIEJOS, LOS EXTIENDE SOBRE EL PISO Y
SE ACUESTA A DORMIR.) Hasta mañana. Orantes:
(REPITE EN VOZ BAJA, MIMETIZÁNDOSE CON ASANA.) Hasta mañana.
Hasta mañana. Hasta mañana. (PAUSA. ORANTES DANZA SIN CAMBIAR LA POSICIÓN
DE LOS BRAZOS. SALE, COMO SI VOLARA, BUSCANDO AL PERRO. SE OYEN SUS
LLAMADOS FUERA DEL ESCENARIO.) Cariño...Cariño...(PAUSA. IRRUMPE UNA
MELODÍA ESCATOLÓGICA. SON BREVES NOTAS ESPACIADAS Y MISTERIOSAS QUE
REPRESENTAN LA SOLEDAD CÓSMICA. ORANTES REGRESA Y SE SIENTA AL LADO DE
ASANA. TRANSPIRA, TOSE, CONTEMPLA LAS PÚSTULAS QUE LE HAN SALIDO EN LAS
MANOS Y EN LOS BRAZOS. DE PRONTO EMITE UN GRITO DESGARRADO Y SE ACUESTA
JUNTO A ASANA ABRAZÁNDOLE.) Asana: (APARTÁNDOLE
CON VIOLENCIA.) ¿Qué pasa,
reventado? ¿Qué carajo quieres? Orantes:
No puedo dormir y no quiero que tú duermas. Asana: ¿Y
se puede saber por qué? Orantes:
Porque Cariño no regresa y yo decidí irme de este lugar. (CON
ESFUERZO.) A una casa. Asana: ¿Pero
de qué casa estás hablando, imbécil? ¿Quién puede tener una casa
mejor que esta? Orantes:
Se terminaron las mentiras, Asana. Si Cariño no vuelve se terminó
todo. Asana:
¿Te envalentonó la seda que robaste? ¿Ese trapo de mierda te
hizo creer que eres más que yo, que eres más rico y poderoso? ¿Te ha
sedado la seda sedosa de la cabrona que te la dio por echarle un polvo? Orantes:
Me gustan las casas. Y la seda. Asana: Eres
un desagradecido, un huérfano hijo de puta. Estás sentado en mi suntuoso
sillón disfrutando del aire acondicionado. Bebes mi whisky, comes mi
caviar y piensas en otros manjares y en otras casas, olvidando que hay
seres humanos que están muertos de hambre, que las radiaciones y las
hecatombes nucleares los han convertido en monstruos y tienen hijos con
tres cabezas y cinco manos. Viven en baldíos, debajo de los puentes,
compartiendo la cucha de los pocos perros contaminados que quedan. Orantes: ¿Perros? Asana: Sí,
perros. Cariño es un rey al lado de los que andan por ahí. ¡Pensar en
irte a otra casa! ¡Resentido! Si te oyera mi madre, que en paz descanse.
Nosotros siempre hemos vivido en una casa. Siempre pertenecimos a la clase
privilegiada. Mirábamos a la gentuza por encima del hombro y solíamos
decir: “Ahí van los parias. Que Dios nos proteja de ellos. Que Dios los
ase en su horno. Que nunca se acerquen a nuestros regios aposentos”. Orantes:
(CON GANAS DE LLORAR, LLAMANDO EN VOZ BAJA.) Cariño...Cariño.... Asana: No
sigas llamando a Cariño. No regresará. Es un desagradecido. Y cuanto más
lo quieren más remilgado se pone. Sabe hacerse desear. Orantes:
Sé que volverá. Asana: ¿Para
morderte de nuevo? ¿O ya olvidaste que lo hizo una vez? (LO REMEDA.) Ven,
Cariño. Ven, Cariñito. Ven a morderme. Cómeme frito. Destrózame. Mastúrbame.
Échame un polvo. Perfúmame. Clava tu puntiagudo hocico en mi culo.
(BOSTEZA.) ¿Ves lo que has logrado? Perdí el sueño. Ahora tengo que
hacer algo. Cuando uno pierde el sueño se extravía en el largo camino y
empieza a preguntarse si hay caminos. Hasta se pregunta si hay dolor.
(CAMINA HACIA EL OTRO EXTREMO DEL ESCENARIO.) Voy al escritorio. Y no me
molestes. Quiero estudiar matemáticas. Orantes:
(IRÓNICO.) El señor va a estudiar matemáticas. Eso está muy
bien. La sabiduría sólo es accesible a los privilegiados que pueden
dedicarse a buscarla. Asana: Sí,
palurdo, has dicho una gran verdad. Después voy a escribirle una carta a
Oscurano pidiéndole que se ocupe de una vez por todas de la reorganización
de los manicomios. Me molesta que traten tan mal a los locos. Si yo logro
que Oscurano haga algo, quedaremos en la historia. Él, por ser el Jefe
Supremo; yo, por aconsejarle. Algo tiene que hacer antes de huir a Júpiter.
Cualquier hombre debe hacer aunque sólo sea una cosa por los demás antes
de morirse. Y los locos me dan mucha lástima. A pesar de que casi todos
ellos son tan asesinos como tú y yo. Orantes:
¿Y por qué no le pides a Oscurano que se ocupe del problema de la
comida? La gente mata a las mujeres encintas para devorarlas a ellas y a
sus fetos. Asana: Oscurano
come demasiado. Por eso detesta hablar de comida. Orantes:
Oscurano es un cerdo, un reventado.
Oscurano es histérico y depravado, es sucio y marica y se come los mocos
llenos de sangre, y se mete los dedos en el culo para embadurnarlos con la
mierda que después devora de postre. Asana: No
hables así de un gran amigo mío. Orantes:
¿Qué tienes que ver tú con él? Vive en otro planeta, en una
fastuosa mansión, rodeado de mujeres, efebos y sirvientes;
se lava en leche de cabra y se coge a todo ser viviente que late a
su alrededor. Hasta las moscas son violadas por él. Además come. ¿Sabes
lo que significa eso? Degusta manjares. Asana: Ya
no hay manjares. Sólo hay pastillas para los ricos y carne humana para
los pobres. Orantes:
Bueno, degusta pastillas. Es lo mismo. Dicen que las pastillas que
sustituyen a la comida tienen un hermoso aroma. Asana: Una
vez probé una. Orantes:
¿Cómo era? Asana: Fea. Orantes:
Pero tienen vitaminas. Asana: (MIRÁNDOLE
CON HAMBRE.) Prefiero la carne. Orantes:
No me mires así. Asana: ¿Cómo
te miro? Orantes:
Tú sabes. Asana: A
veces tú también me miras de ese modo. Orantes:
Lo sé. Y prefiero olvidarlo. (PAUSA INQUIETANTE. ASANA SE INSTALA
EN EL ESCRITORIO IMAGINARIO. ORANTES SE ENGALANA CON EL PEDAZO DE SEDA Y
DANZA UN VALS LENTAMENTE, RECREANDO UN CLIMA ROMÁNTICO. REMEDA A UNA DAMA
ANTIGUA.) No, gracias caballero. Estoy muy cansada. (SIMULANDO LA VOZ DE
UN CABALLERO.) Pero yo quiero bailar, señorita. Usted me agrada mucho.
(SIEMPRE IMITANDO A LA DAMA.) Usted, en cambio, me parece un marrano hijo
de puta y me desagrada. (IMITANDO AL CABALLERO.) ¿Marrano hijo de puta?
¿Sabe quien soy yo, señorita? (REMEDANDO A LA DAMA.) Sí: un estúpido,
un incordio, una acémila. Y ahora voy a bailar sola. (DANZA FRENÉTICAMENTE.
DE PRONTO SE DOBLA PORQUE SIENTE UN INTENSO DOLOR Y EMPIEZA A VOMITAR.) Asana: No
quiero oír más música, Orantes. Orantes:
(CON ANGUSTIA.) Me estoy muriendo. Asana: Para
esa música. Orantes:
(DESOLADO.) Me estoy muriendo. Asana: ¿Tú
muriendo? No sabes lo que dices. Son los otros quienes mueren como
chinches. Tú vives y estás junto a mí, y aunque no quieras mirarme, yo
existo y valgo más que Cariño. Orantes:
Me estoy muriendo. Asana: ¿No
me oíste? (ORANTES GRITA DE DOLOR.) ¿Qué te ocurre? Orantes:
No es nada. (REPONIÉNDOSE.) Ya desapareció. Sentí un retorcijón
en el vientre, y náuseas. Asana: A
mí me pasa todos los días. (IMPERATIVO.) Y ahora termina con esa música.
Voy a concentrarme en las ma-te-má-ti-cas.
Orantes:
¿Ah sí? Debe ser un placer. (SE ACERCA AMENAZADORAMENTE.) Cuántos
libros. Qué habitación tan fresca. Qué lindo escritorio. Qué hermosos
números alargados. ¿Qué es eso? ¿Un dos? No. ¿Un tres? ¿O un cinco
por seis? ¿O una mentira por una puñalada? (LO GOLPEA CON IRA. ASANA SE
DEJA CASTIGAR SUMISAMENTE.) ¡A mí no me des órdenes! ¡A mí no me des
órdenes! Asana: Sólo
te pedí que bajaras el volumen. Orantes:
¡No puedo bajar el volumen! ¡Tampoco quiero! Tengo hambre. (CON
ANGUSTIA.) Me duele todo el cuerpo. Estoy muerto de calor y ya no veo
casi. Voy a quedarme ciego. Asana: ¿Qué
tiene que ver el calor que sientes con el volumen de la música? |