Fruto

Caerse de la tarde
así
de pronto
como un fruto sin árbol,
perdido,
casi muerto.
Caerse así, sin ton ni son,
como llevado por el viento
a la arenosa tierra
de nadie.
Y después de caer
mirar el cielo
y ponerse a esperar,
solo, la lluvia.

Ricardo Prieto
Juegos para no morir
Ediciones Libros del Mirador, Montevideo, 1989

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