Después de la cena
De Ricardo Prieto

Se estrenó el 8 de febrero de 1978 en el Teatro Millington Drake (Instituto Cultural Anglo-Uruguayo). 
Elenco: Claudia Salaverry, Alberto Ferreira y Lourdes Gadea.
Dirección: Carlos Aguilera.

Editada por la revista "Cuadernos de Gran Aldea" (Nº 4) - Montevideo, 1981.

Se transmitió en la Radiodifusión Francesa (France- Culture), traducida por Anne Marie Supervielle. Título: "Après le dîner". París, Francia, 1983.

Se estrenó en Florencia, Italia, en versión del TIL (Teatro Italo-Latinoamericano.
Dirección: María Elena Bresciani. 1990.

Se estrenó en 1984 en la Casa del Teatro, Montevideo.
Elenco: Eliana Pena, Beba Carratú y Washington Pereyra.
Dirección: Ricardo Prieto

Forma parte del libro "Teatro de Ricardo Prieto" (Editorial Proyección, Montevideo, 1993), que obtuvo el primer premio del Ministerio de Cultura en la categoría de Teatro Édito - Montevideo, 1994.

Nominada para el premio "Bartolomé Hidalgo" que adjudica la Cámara del Libro del Uruguay- Montevideo, 1994.

Editada por la revista "Alba de América" (Wetminster, EE.UU. Nos. 22 y 23, 1994).


Se estrenó el 9 de julio de 1998 en los Rencontres à la Cartoucherie, en el Bosque de Vincennes, París, Francia, en el Théâtre du Chaudron- Théâtre de la Tempête, en las "Jornadas de Teatro Latinoamericano e Ibérico".
Elenco Lorena Felei, Susana Lastreto y Didier Ruiz.
Dirección: Mirtha Caputi-Medeiros.
Traductores: Elli Medeiros y Miguel Caputi.

Figura en la Antología "Uruguay Literario" editada por la Casa de América, publicada con motivo del encuentro "Uruguay Literario" que el Ateneo Americano de la Casa de América realizó del 17 al 19 de abril de 1996 en el Palacio de Linares, y al que asistió el autor con otros colegas uruguayos. Prefacio de la edición: Roger Mirza- Madrid, España,1996.

El padre y la madre están sentados mirando televisión. Sus cuerpos deben parecer petrificados. Las expresiones absortas denotan intensa y enajenada fascinación. Durante toda la obra extraen caramelos de un paquete y los mastican rítmicamente.

Verónica, una resplandeciente niña de seis años, camina con lentitud por el escenario. Está aburrida. Su semblante expresa energía y cierto grado de malignidad. El rostro sinuoso y angelical contrasta con los rasgos momificados de los padres.


Verónica: (Zalamera.) Papá.
Padre: (Inexpresivo.) ¿Qué?
Verónica: Quiero ir a la terraza.
Padre: ¿Para qué?
Verónica: Para mirar el cielo.
Padre: Ah. (El padre y la madre festejan riendo una situación de la serial. Pausa.)
Verónica: (Siempre zalamera.) Papá. (El padre emite cualquier sonido onomatopéyico que equivale a una respuesta. Con mucha ternura.) ¿Si fuera a la terraza y me tirara para abajo mamá me pegaría? (El padre no responde, pues sigue absorto en la película. La niña se impacienta.) ¡Papá!
Padre: (Molesto pero sin mirarla.) ¿Qué?
Verónica: Pregunté si mamá me pegaría.
Padre: (Sin ganas de responder.) No. Por eso no te pegaría. 
(Pausa. La niña está decepcionada y empieza a caminar. Parece incapaz de contener la energía y la vitalidad que alberga. Se detiene, mira a los padres y vuelve al ataque.)
Verónica: Mamá.
Madre: (Mastica sin cesar mirando obsesivamente el televisor.) ¿Qué, mi amor?
Verónica: ¿Puedo ponerme tu saco de piel?
Madre: (Sin mirarla.) Sí.
Verónica: (Alborozada.) ¡Qué lindo! (Corre hacia el armario, saca el tapado y se lo pone.) ¡Miren! ¡Soy grande! (Advierte que nadie la mira y su rostro se entristece. Pausa. Se acerca de nuevo a la madre y la golpea con suavidad.) Mamá.
Madre: (Molesta.) ¿Qué, Verónica! ¿Qué?
Verónica: Hablame de las gaviotas.
Madre: (Más molesta y agresiva, mientras come y sigue pendiente de la película.) Son cosas...peludas...que vuelan.
Verónica: (Defraudada y con enojo.) ¡No son cosas!
Madre: (Molesta.) ¡No seas pesada!
Verónica: (Reflexiona en voz alta.) No son cosas. (Empieza a caminar de nuevo jugando con el tapado que se ha puesto. Toca algunos objetos y busca el equilibrio desplazándose sobre una línea imaginaria. Se acerca al padre y lo contempla un instante.) Papá.
Padre: (Impaciente.) ¿Qué?
Verónica: ¿Las gaviotas son más lindas que los ángeles? (La madre y el padre festejan una escena riendo a carcajadas. Verónica grita.)
¡Pregunté si las gaviotas son más lindas que los ángeles!
Padre: (Abstraído, sin mirarla. Siempre comiendo.) ¿Ángeles? ¿Qué ángeles?
Verónica: (Con entusiasmo.) ¡Los ángeles! Esos niños blancos que no se ven nunca.
Padre: (Bajando la voz.) Sí.
Verónica: (Maravillada.) ¿Son más lindas?
Padre: (Gritando también.) ¡Sí!
Verónica: Qué raro. Dijo Daniel que vio un ángel arrodillado en la cocina y que era más lindo que nadie.
Padre: Ah. (Pausa.)
Verónica: (Situándose entre su padre y el televisor.) Papá.
Padre: (La empuja con brusquedad.) ¿Qué, Verónica? ¡Déjame ver!
Verónica: (Encaprichada.) ¡Quiero saber qué comen los ángeles!
Padre: (Con rabia.) ¡Guiso!
Verónica: (Estupefacta.) ¿Guiso? (Empieza a caminar reflexionando. No puede admitir que los ángeles coman alimentos groseros y vulgares. Después canta con voz sombría.)

Soy blanquísima
como la nieve,
me gusta el campo
cuando llueve.
Y si al dormirme
no tengo dueño,
no te preocupes
que sólo es sueño.

 


(Después de breve pausa.) Papá.
Padre: ¿Qué?
Verónica: ¿Te gustó lo que canté?
Padre: Sí, sí.

Verónica: (Enojada.) ¡Pero no escuchaste! (La madre y el padre ríen al unísono, festejando otra situación de la serie. Verónica los mira con rabia. Después se acerca con lentitud.) Papá.
Padre: (Está a punto de castigarla.) ¿Qué?
Verónica: (Con sinuosidad.) Los sábados, cuando te vas a trabajar toda la tarde, mamá se acuesta en tu cama con un hombre.
Padre: Ah.
Verónica: (Desesperada porque no ha causado efecto.) ¡Pero ellos se abrazan y se besan!
Padre: (Mecánicamente.) Ah bueno. (La madre y el padre ríen de nuevo.)
Verónica: (Con angustia.) ¿Quién es ese hombre?
Padre: Un indio. ¿No ves?
Verónica: (Desconcertada.) ¿Un indio? Qué raro. (Empieza a caminar y a cantar de nuevo, imaginando que el saco de piel es una capa.)

Soy blanquísima
como la nieve,
me gusta el campo
cuando llueve.

(Después de una pausa.) Mamá.
Madre: (Siempre comiendo y mirando la película.) ¿Qué?
Verónica: Cuando sea grande y mi esposo se vaya al trabajo, yo también traeré un indio para que duerma conmigo.
Madre: (Sin mirarla.) Muy bien.
Verónica: (Saltando y gritando para festejar.) ¡Qué divertido va a ser!
Madre: (Furiosa.) ¡Cállate de una vez por todas o te doy un sopapo y te mando a la cama!
Verónica: (Asustada.) ¿Pero qué les pasa? ¿Qué les pasa? (Se aleja. Busca un objeto para jugar. Canturrea. Opta por subirse a la mesa y se sienta sobre ella en cuclillas. Pausa.) Mamá.
Madre: (Exasperada.) ¿Qué?
Verónica: Estoy haciendo pipi sobre la mesa.
Madre: (Sin apartar la mirada del televisor.) Está bien. Pero no la mojes.
La luz empieza a declinar. La madre y el padre ríen mientras miran la película.
Verónica: (Canta sollozando.)

Soy blanquísima
como la nieve.
Me gusta el campo
cuando llueve...



Oscuridad total.

Montevideo, 1972

Ricardo Prieto

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