Comentario en el programa de "El mago en el perfecto camino"

Hasta cierto punto, la pieza de Prieto pertenece a esa compleja corriente de la escena contemporánea que se ha llamado "teatro del absurdo". La concepción del mundo que aquí aparece –en consecuencia- es algo que está bastante más allá de cualquier orden previsible. Pero mejor que definir a este teatro – lo que equivaldría, en todo caso, a delimitarlo trabajosamente- vale la pena admitir que el espectador no se pregunte aquí qué va a ocurrir, sino qué sentido tiene lo que ocurre ante sus ojos.

Corresponde, al respecto, formular dos observaciones. La primera: esta pieza de Prieto no se suma a esa "devaluación del lenguaje" que tantas veces se ha visto en el centro del teatro del absurdo, de manera que –como en la más clásica literatura dramática- todo está aquí en la palabra. Todo, siempre que no se pierda de vista – y viene a cuento la segunda observación- que un texto puede contener un subtexto al cual también es necesario leer. Sería insensato echar en saco roto esta evidencia, que recuerda el propio Prieto, como igualmente pasar por alto que, en el momento culminante de este diálogo, se oye música escatológica.

"No sea realista. Trate de sentir el misterio", dice Esteban a Pablo. Y en otros momentos bien significativos: "Quiero que tenga fe"; "Comprenda de una vez por todas a quién represento". No importa demasiado que nosotros no entendamos quién es Esteban, ni a quién pertenece esa Voz que habrá de llegar desde no se sabe dónde. Basta saber que es necesario vivir para la Voz, como proclama Esteban. Para escucharla hay que despojarse, además, hasta quedar sin nada, como ilustra la diáfana metáfora de quitarse la ropa. Y ya que las metáforas pueden significar muchas cosas, conviene decir que la Voz es distinta para cada uno de nosotros: es el diario milagro por el cual nuestro pie pise siempre mil senderos, y nuestras lágrimas no sean aquella desesperante pasión inútil en cuya falta de sentido veía disolverse Sartre a nuestra vida.

Si el mago no está en el perfecto camino, bueno es pensar que Pedro negó tres veces. Y en cuanto a Esteban, con el ángel se lucha siempre, porque el hombre debe conquistar lo que vale y es justo que nada se le regale.

Jorge Albístur 
Comentario publicado en el programa del estreno -1985

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