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Los grandes transatlánticos |
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Cuando
los grandes transatlánticos –blancos
como ballenas– de
gloriosos nombres italianos –Cristóforo
Colombo, Américo Vespucci– zarpaban
lentamente de las radas –quince
días de mar y
el clap-clap-clap del agua– yo
te invité al puerto a
ver salir los barcos. Vivías
en una gran ciudad de
espaldas al mar En
tu vida había muchas cosas: música-autopistas-cenas comités-colegas-teléfonos De
espaldas al mar sin
contemplar la
mansa taciturnidad de los barcos. “Son
algo majestuosos” dijiste. El
barco blanco flotaba
en la rada mecido
por las aguas como
por un sueño. Ballena
antigua, se
había echado a descansar. En
torno a él oscuros
hombrecitos de mono azul trabajaban
en su vientre como
diminutos Jonases digeridos. Desde
entonces, tu amor tuvo
una maroma: me
amabas porque
una tarde de invierno, en
lugar del cine, te llevé a ver salir los barcos. |
Cristina
Peri Rossi
de: Inmovilidad de los barcos (1997)
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