Cuestión de piel
Julio César Parissi

Una canción de Serrat de su álbum «Sombras de la china», dice: “Me gusta todo de ti, pero tú no, pero tú no, pero tú no…”, lo que demuestra que una mujer puede ser muy atractiva y, sin embargo, no movernos un pelo. Y no es porque uno sea pelado ni que esté más cerca de la polvera que de la máquina de afeitar, sino que la realidad demuestra que las afinidades y las pasiones eróticas muchas veces no pasan por la belleza física y sí por una cuestión de piel.

La mayoría de las veces uno nunca sabe dónde radica esa cuestión de piel. Mientras que por un lado se rechaza a una chica que tiene la cara y las medidas de Claudia Schiffer, por otro lado se termina de pareja de una que hizo el casting para el papel de bruja en «Hansel y Gretel». ¿Será eso lo que llamamos cuestión de piel? ¿No será cuestión de mala visión o, lo que es más común, cuestión de hambre erótica?

Las afinidades entre un hombre y una mujer se dan o no, y no hay nadie que conozca bien las razones por qué sucede eso. Si en el atractivo de una mujer hacia un hombre hay una cuestión de piel que se pueda explicar fácilmente, póngale la firma que es una cuestión de piel de visón o de zorro.

Tampoco el rechazo por una cuestión de piel no se da porque tu novia tenga acné. Bueno, el acné ayuda mucho a no sentir una atracción de piel con una jovencita.

Uno puede sentir una atracción de piel tostada cuando ve a una hermosa mujer en bikini en la playa y a su vez un rechazo de piel cuando ve la celulitis de la que le dije. También en el verano son una cuestión de piel los romances. Muchos transpiran la piel tratando de conseguir pareja. Y con el incremento de las cirugías plásticas y los implantes de siliconas en cualquier parte del cuerpo, a pesar de que a muchas mujeres se las ve embellecidas hay cierto grupo de hombres que las rechazan. Esos serían casos clásicos de rechazos por una cuestión de piel sintética.

Pero, cuando se habla de cuestión de piel en realidad no está referido a la epidermis solamente, ni a la fragancia ni al calor de esa epidermis, sino a la atracción de esa piel más un conjunto de afinidades que pasan por los gustos y la filosofía de vida de ambos. Por ejemplo, una masoquista y un sádico, o viceversa, tendrían su atracción por una cuestión de piel. Una piel hecha jirones a latigazos, pero piel al fin.

Julio César Parissi
De "
Las Mujeres Son Un Mal Necesario"

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